A comienzos de temporada, nadie deseaba desplazarse hasta la Caja Mágica. Todo eran inconvenientes. Unos cuantos meses después, la casa del Parque del Manzanares es un talismán en la historia reciente del Real Madrid: 16 triunfos consecutivos en ACB y una clasificación para la Final Four. Ningún adversario doméstico se ha marchado de Madrid con una sonrisa en su rostro. El Caja Laboral lo tuvo en su mano, pero sucumbió ante la defensa blanca y el orgullo de un grupo de jóvenes talentosos.
| | FICHA TÉCNICA | 76 - Real Madrid: Sergio Rodríguez (16), Tucker (5), Suárez (8), Reyes (10) y Tomic (9) -quinteto inicial- Fischer (19), Velickovic (1), Begic (-), Mirotic (5), Vidal (-), Jorge Sanz (-) y Llull (3).
71 - Caja Laboral: Huertas (11), Oleson (1), San Emeterio (5), Teletovic (22) y Barac (9) -quinteto inicial-; Ander García (-), Logan (6), Ribas (5), Batista (12) y Musli (-).
Parciales: 16-20, 16-21, 24-6, 20-24.
Árbitros: Arteaga, Jiménez y Munar.
Incidencias: Partido correspondiente a la trigésimo primera jornada de la Liga ACB, disputado en la Caja Mágica ante 6.523 espectadores.
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| DATOS DESTACABLES |
Lo mejor: Fischer (19 puntos) se hizo el dueño y señor de los aros. Estuvo sobresaliente en la segunda mitad. Una pesadilla para el Caja Laboral. Sergio Rodríguez asumió con garbo la dirección del juego y además aportó 16 puntos en ataque.
Lo peor: Tucker no está en su mejor momento. Firmó un encuentro muy gris, con sólo 5 puntos y muchos errores en el tiro, su especialidad. Lo peor no es esto, sino que en algún momento tuvo miedo a tirar a canasta.
La clave: Las defensas ganan partidos en baloncesto. El Caja Laboral puede dar fe de esta circunstancia: se ahogó en el tercer cuarto, donde sólo anotó 6 puntos. El Real Madrid reaccionó a modo de vendaval cuando los nubarrones cernían su presente más inmediato.
El dato:A pesar de estar en Semana Santa, la Caja Mágica registró una aceptable entrada. Se coreó el ¡¡Nos vamos a Barcelona!! y se ovacionó el triunfo de la sección de fútbol en Valencia. Jornada redonda para el madridismo.
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Rafael Merino / Caja Mágica (Madrid)
Dos derrotas consecutivas en una semana, hubieran supuesto un acontecimiento inusual en esta temporada en el Real Madrid. Panorama, por otra parte, que hubiera sido hasta comprensible después de unas cuantas semanas de formidables emociones, todas ellas positivas, como clasificarse para la Final Four de Barcelona e imponerse al Barça en encuentro de Liga. Asimiladas estos fastos, la consecuencia más directa es la relajación y centrarse en esa montaña conocida como Euroliga. No obstante, en un club de esta enjundia, el término derrota no se contempla, más si se está en la Caja Mágica.
El triunfo, el decimosexto consecutivo, a uno sólo del récord del Barcelona, asegura, prácticamente, el segundo puesto de cara a los play-off. Y descarta al Caja Laboral entre los enemigos. Ya sólo está el Power Valencia a falta de 3 jornadas. Balance fantástico, aunque menos importante que el comprobar que este grupo está en ese nivel de estado de gracia que se requiere para afrontar una cita tan importante como la de Barcelona. El público lo recordó con el famoso ¡¡Nos vamos a Barcelona!!
Alcanzar este desenlace tan placentero no fue un camino de rosas. Más bien todo lo contrario, una ruta con muchas espinas. La puesta en escena fue horrorosa. Escasa intensidad en defensa durante los dos primeros cuartos. Los datos eran muy concluyentes: 41 puntos recibidos, 22 a 14 en rebotes, 53% a 39% en tiros de 2 puntos o un 46% a 33% en triples. Las matemáticas se ven reforzadas con la fluidez vista en ataque a favor del Caja Laboral o su máxima concentración en defensa, donde expusieron una versión de juego duro con la permisividad de los árbitros.
Fischer tocó la gloria
El futuro estaba repleto de nubarrones para el Real Madrid al tiempo de descanso. No todo estaba perdido, pero la empresa del Caja Laboral sí estaba muy difícil: 9 puntos de desventaja era casi una minucia, puesto que las diferencias se estuvieron moviendo entorno de los 17 puntos (20-37). El orgullo de Sergio Rodríguez y Suárez maquillaron estas marcas. Y eso que San Emeterio, la estrella del cuadro baskonista, sólo había anotado 3 puntos.
Pero si en algo se ha matriculado con sobresaliente este Real Madrid durante estos meses ha sido en la asignatura del sufrimiento. Ya se han visto unos cuantos encuentros con remontadas a base de casta, buenas defensas y certeros ataques. Y el Caja Laboral pasó a formar parte del listado de víctimas. La salida huracanada del Real Madrid tras el tiempo de reflexión se llevó por delante al conjunto vitoriano, incapaz de encontrar respuesta. La clave estuvo en la defensa blanca: 6 puntos anotaron los chicos de Ivanovic en el tercer cuarto. Y encima recibieron 24 puntos. Conclusión: 9 arriba para el Real Madrid en el arranque de los últimos diez minutos (56-47).
No sólo fue cuestión de defensa. Los porcentajes se equilibraron, la diferencia en la faceta de rebotes se acercó entra ambos equipos (25 a 30) y tanto Fischer (19 puntos y 23 de valoración) como Reyes se hicieron fuertes en la pintura. Y Sergio Rodríguez (16 puntos) volvió a tener una tarde mágica, no sólo en la dirección, sino en la anotación. Lógicamente a la fiesta tampoco se ausentaron Suárez o Llull, quien reapareció tras sus problemas musculares. A pesar del vendaval, el Caja Laboral nunca tiró la toalla, pero ya era tarde. El Real Madrid estaba en ebullición, había olido la sangre del rival, y la Caja Mágica disfrutando como de costumbre.