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La dictadura de los mercados y la democracia
Mario López
¿Somos los cuatro millones y medio de parados peores trabajadores, peores empleados o peores profesionales que nuestros colegas contratados? Pienso que no. Conozco a muchos chavales jóvenes que cuentan con una o más carreras universitarias, que son políglotas y tienen un pundonor, una iniciativa y una inteligencia muy estimable, que no encuentran trabajo ni debajo de las piedras; algunos de ellos ya están en Portugal, Guatemala , Corea, Polonia, Francia o Alemania, y otros al borde de la desesperación.
El argumento que esgrimen los empresarios que rechazan contratarles es que están "sobrecualificados". Admirable. Conozco, también, a varios profesionales muertos de asco que en cualquier país decente se los estarían rifando, pero que han superado la -para los empresarios de este país- apestosa edad de los cuarenta. El dueño de un centro de formación, en un rapto de sinceridad, me afirmó que no me contrataba a mí porque no me podía pagar lo que en justica me corresponde, que podía hacerse con los servicios de cualquier otro, menos cualificado y con mucho menos experiencia que yo, pero dispuesto a impartir los cursos por dos duros y sin tener que dar cuentas ni a la Tesorería de la Seguridad Social ni a la Agencia Tributaria.
En fin, que el sistema financiero que padecemos nos ha llevado a una crisis que ha provocado la pérdida de cuatro millones y medio de empleos. Además, los empleadores prefieren contratar a un mercenario barato antes que a un profesional cualificado. ¿Es así como se espera aumentar la productividad en nuestro país? ¿Rescatando, con el dinero de todos, a una banca cuyos dirigentes han mostrado ser unos ineptos o unos irresponsables? ¿Recortando las prestaciones sociales a los más desfavorecidos, negando el crédito a los pequeños emprendedores? ¿Dejando sin trabajo a los mejores profesionales por abaratar los costes salariales? ¿Es esta dictadura del mercado compatible con la democracia? ¿Con nuestra Constitución? ¿Nos asiste a los que hemos sido excluidos de la sociedad el derecho a levantarnos en armas contra los gobiernos -local, regional y central- que defiende esta dictadura? Estas preguntas, y otras aún más amargas, me las hago todos los días a todas horas. Me gustaría que alguien me las respondiera. A ser posible, alguien que no pertenezca a las Fuerzas Armadas. Aún creo en una salida civil a tanta humillación, a tanta injusticia, a tanta vulgaridad, a tanto despropósito.
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