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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

En el antro del todo vale

José Francisco Sánchez (Valencia)
Redacción
martes, 15 de febrero de 2005, 05:07 h (CET)
Cada cual vive esclavo de sus propias contradicciones. Y además, de las ajenas. Dicen los mentideros de la prensa de estos días que un diputado de la izquierda de las Cortes Valencianas ha pedido, en un pedir, la comparecencia del Conseller correspondiente para que explique en el Pleno qué medidas va a tomar frente a la proliferación de exhibiciones de violencia extrema, del estilo de ese boxeo de primates en el que "Todo Vale"; añaden, que el responsable parlamentario ha solicitado indignado que se prohíban de una vez por todas estos ignominiosos y degradantes espectáculos.

Si me equivoco me corrigen y si no díganme si no resulta un poco chocante comprobar cómo las mismas fuerzas políticas y los mismos predicadores queatosigan desde su púlpito propugnando programáticamente el libre albedrío a ultranza (incluso en detrimento de los demás), reclamando sin
ir más lejos la protocolización de la ejecución rutinaria de embriones en el seno materno y el derecho al suicidio terminal asistido, o simplemente ignorando fría y conscientemente la mutilación genital masiva de niños varones de entre tres y siete años perpetrada entre nosotros, por ejemplo, por el beato islamismo, se llamen al mismo tiempo a furia y se rasguen las vestiduras, simplemente cuando un par de atletas decide por su cuenta y riesgo subirse al cuadrilátero para compartir moraduras y partirse la cara.

¿Parece incoherente, no? Se trata, posiblemente, de uno de esos tristes casos en los que el rostro pálido, poseído y enajenado por el Gran Manitú, habla con dos lenguas. O incluso, con más… ¿Inmoralidad, falta de
principios, crueldad sanguinaria, degeneración social?... ¿Dónde? Cuidado: a tu espalda! La vorágine de palabras no debe aturdirnos, pues es precisamente la confusión ideológica uno de los principales focos
de desprecio por la ética que nos atenazan, cada vez más fuerte, por el mismísimo pescuezo. No la pierdan de vista.

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