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Cuento chino
Almudena Negro
Tremendo e ilustrativo de toda una gestión el último capítulo protagonizado por el inquilino de la Moncloa. Un señor tan acostumbrado a mentir impunemente dentro de nuestras fronteras que se cree que puede actuar igual cuando sale al extranjero. Y esta vez la ha liado. Mentiras y gordas, que diría la totalitaria Ángeles González-Sinde.
Resulta que Rodríguez Zapatero anda por ahí de viaje, acaso porque sabe que en su país ya nadie lo quiere ver ni en pintura o tal vez para evitar ser presionado para convocar primarias en el seno de su partido de forma inmediata. Por eso hizo las maletas y se marchó rumbo a la China. Allí la lió parda. Los chinos aún alucinan. La prensa internacional seria también. La prensa española, con pocas excepciones, calla, oculta o desinforma. El asunto es que nuestro ZP, en lugar de plantarse en China para defender los derechos humanos que allí se violentan a diario, anunció que el régimen comunista, invertiría 9.000 millones de euros en las políticas y por eso quebradas cajas de ahorro españolas. Andan éstas necesitadas urgentemente de una inyección de 15.000 millones que sus consejeros (de todos los partidos) han dilapidado sin que por ello tengan que asumir responsabilidades, por lo que el anuncio, filtrado por el gobierno español a la prensa, llegaba en un momento crítico y no podía ser más oportuno. Toma notición. ¡Los chinos salvan las cajas!
Un titular más para que los más ingenuos o los más sectarios, tan necesitados de excusas para volver a votar al peor presidente de la democracia española sin sentir el más mínimo remordimiento de conciencia por la pobreza generada, pudieran afirmar que “ZP no lo hace tan mal”. Pero hete tú aquí que Pekín tardó pocas horas en desmentir la trola de Rodríguez Zapatero, quien a buen seguro pensó que nadie se iba a enterar de la misma. Los chinos no se dejaban engañar como ídem e incluso afirmaban que no sabían de dónde había podido salir esa cifra.
Las consecuencias económicas del engaño no han sido pocas. Las bolsas reaccionaron y el IBEX 35 cayó lastrado por las entidades financieras. Claro que la economía bien poco le importa al gobierno socialista y así nos luce el pelo. Hay incluso quien exige consecuencias penales para la vergonzosa metedura de pata, amparándose en que el artículo 284 del Código Penal establece penas para quien difundiere rumores que sepa falsos con el fin de alterar el precio de cotización de un valor. O sea, contra quien maquine para alterar el precio de las cosas. Yerran.
Lo que hay que exigir es que Rodríguez Zapatero convoque elecciones de inmediato. Y luego, si eso, al banquillo. Pero lo primero es lo primero. España no resiste un año más con este señor al frente del gobierno.
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