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El alcalde Gallardón y la dignidad del mendigo
Mario López
El alcalde Gallardón -que tiene mucha ilustración- no quierever mendigos durmiendo en la calle de su apolínea y dionisiaca capital. Afirmaque es una cuestión de dignidad de la persona. Que es más digno dormir en unalbergue que en la calle.
Pero olvida que la primera dignidad de la persona es,precisamente, decidir lo que es más digno para uno mismo. Si una persona decidedormir en la calle antes que hacerlo en un albergue, sus razones tendrá. Nadietiene derecho a imponerle su concepto de dignidad. Otra cosa bien distinta es preguntarsequé es lo que le ha llevado a esa persona a la calle. La política económica quedefiende el alcalde de Madrid conlleva un alto riesgo de pérdida de empleo. Y el desempleo puede ser la primera morada delvagabundo.
Si el ilustre regidor quiere combatir la mendicidad, lo que tendráque hacer es cambiar radicalmente el modelo económico. Pero es que el alcaldede Madrid, como la práctica totalidad de los políticos que hoy nos gobiernan,no quiere combatir la mendicidad. Lo que sí quiere combatir es al mendigo. Esmás fácil, sin duda. Todo aquel que es excluido de la sociedad, en contra de suvoluntad y por motivos injustos, está en su perfecto derecho de hacer decualquier espacio público su morada; y al que le pique, que se rasque.
Hoy endía son muchísimos los parados que trabajan en negro, que viven bajo la tutelade algún familiar. Pero el día en el que realmente haya 4 millones de paradossin nada que llevarse a la boca, sucederá una de estas tres cosas: o pasan aengrosar el estamento del mendigo, o se dan a la delincuencia, o montan unarevolución a la antigua usanza.
El alcalde Gallardón, que es capaz de montar unjardín para una sola e insignificante margarita o una versallesca ribera paraun triste aprendiz de río, no sabe qué hacer con la dignidad de las personas. Le recomiendo que se lea la novela de Jean Genet, "Diario del ladrón".
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