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Perú: un balotaje inusual en el mundo
Isaac Bigio
Los países que eligen a sus presidentes en una segunda vuelta no son muchos y el balotaje que ha de tener el Perú el 5 de junio va a ser uno de los más singulares de la historia mundial.
En muchas repúblicas la vuelta inicial sirve para nominar quién ha de ser el representante final del bloque de derecha o de izquierda (como ha pasado en Francia, Chile, Brasil o Uruguay). Las segundas rondas que se dieron en Uruguay 2009 y Colombia 2010 fueron para conseguir los relativamente pocos votos que le faltaba al amplio triunfador del primer turno para llegar a la presidencia.
Esto último es lo que pasó en el 2010 cuando Fujimori padre ganó su tercera y efímera presidencia.
Sin embargo, en los otros 3 balotajes que ha tenido esta república se dieron dos escenarios diferentes. En uno (como el de Toledo vs García en el 2001) compitieron candidatos ideológicamente no tan distantes. En 1990 y 2006 quién inicialmente triunfó en el turno original con menos de un tercio fue impedido de vencer en el turno definitorio debido a que el grueso del resto del espectro político se unió para coronar a quien inicialmente había quedado segundo.
Lo inédito del balotaje peruano es que las 3 fuerzas que representan el liberalismo económico y político vigente en el país, pese a que juntas son la primera mayoría (con un 45% del electorado), se anularon entre éstas. Hoy éstas deben definir entre dos extremos populistas: uno que ha evolucionado desde el izquierdismo de Chávez al de Lula (el de Humala quien volvió a ganar la primera ronda con más del 30%) y otro que proviene de la derecha autoritaria que gobernó al país en todos los noventas (la de la hija de Fujimori quien tuvo menos del 24%).
Las 3 fuerzas del medio y el gobierno deben escoger cuál es el peligro mayor y la segunda vuelta se definirá por el candidato que menos anticuerpos genere.
Si a Humala se le vuelve a evitar que gane, esta sería la primera vez en la historia latinoamericana que durante dos veces consecutivas al triunfador de una primera vuelta se le cierra en la segunda. Esto, a su vez no evitaría que él pudiese luego ganar una posterior elección. Allende en Chile y Lula en Brasil llegaron a Palacio en su cuarta postulación, aunque nunca antes llegaron a ganar una ronda inicial.
Para ganar la Fujimori debe más que duplicar su votación y concitar el endose del centro y la derecha ‘moderada’, quienes se han forjado peleando contra la dictadura de su padre, y quienes, de aliarse con ella, corren el riesgo de perder su credibilidad y base social.
Humala debe estar siguiendo la receta lulista de buscar seguir ‘moderándose’ y llegar a acuerdos con los dos últimos presidentes peruanos (Toledo y García) a fin de lograr que éstos no se unan a la Fujimori contra él. A cambio de ello ellos le presionarán para que Humala se distancie más de un camino a lo ecuatoriano o boliviano de buscar una presidencia anti-TLC que busque ser re-electa y que llame a una nueva constituyente.
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