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Dadles a vuestros rendidos, a vuestros pobres, vuestros yuanes
Kathleen Parker
NUEVA YORK - ¿Por qué odiarán el arte, a los ancianos y a los niños los Republicanos?
Pista: Por la misma razón que los padres odian a sus hijos cuando dicen: "No". Podríamos dejar las cosas tal cual, pero es demasiado divertido.
La demonización de los Republicanos por intentar abordar con rigurosidad nuestra situación económica extremadamente achacosa está pidiendo a gritos desde luego una metáfora nueva. El Partido Republicano se ha convertido en el ejército de Mordor, los depredadores grasientos que se alimentan de niños mientras destruyen todo lo bello en su incesante persecución de la avaricia.
O eso es lo que se deduce de las feroces diatribas que emanan de las entrañas del Capitolio y de Hollywood.
"¿Por qué tratan de destruir las humanidades los Republicanos?" preguntaba Chris Matthews en la tertulia "Hardball" al actor Kevin Spacey, en Washington para protestar contra los recortes de las humanidades. Al otro extremo, el actor Tim Robbins comparando los recortes con "el vejestorio avaro que arranca un lapicero de las manos de un niño".
Él esperaba que "se impusieran mentes más adultas".
De veras que sí.
Todo el mundo pide adultos en estos tiempos. El Presidente Obama insistía en que el Congreso "se porte como un adulto", añadiendo que no nos queda tiempo para juegos. No estoy segura de dónde van a salir estos adultos puesto que casi nadie parece desear ser uno. Mientras tanto, el vocabulario del imaginario apocalíptico y perverso ha salpicado las críticas vertidas contra los presupuestos del ejercicio 2012 propuestos por el Partido Republicano, que no hay que confundir con los presupuestos de 2011.
Es útil en este extremo recordar que los Demócratas fracasaron a la hora de alumbrar unos presupuestos el año pasado, a pesar de controlar la Casa Blanca y las dos cámaras del Congreso. Pero volvamos al apocalipsis:
Jonathan Chait, en el New Republic, declara "salvajemente crueles" los presupuestos Republicanos propuestos, al tiempo que la congresista Sheila Jackson-Lee, D-Texas, proyectaba un escenario bíblico "con cartel de completo" en el que "las luces se van, las puertas se abren y las críticas activistas resuenan con vehemencia mientras la gente es expulsada de las residencias de ancianos en sillas de ruedas, con muletas, otros en cama".
En medio de tanta histeria, hasta algunos Republicanos parecen haber perdido de vista la panorámica. Ellos vienen luchando por cuestiones menores relativas -- unos cuantos miles de millones en unos presupuestos de 3,8 billones -- mientras los Demócratas ponían la mesa para celebrar un banquete. Qué delicia culpar a los Republicanos de la clausura de la actividad pública.
Al menos hay Republicanos, con exceso de cafeína del té, que no parecieron darse cuenta de que estaban ganando la batalla fiscal. Habían logrado garantizar recortes significativos en los presupuestos de 2011 y alumbrar un plan para 2012 considerado de forma generalizada visionario, aunque también muy duro.
La ambiciosa propuesta del congresista Paul Ryan consiste en recortar 5,8 billones de dólares del gasto público proyectado de aquí al ejercicio fiscal 2021. Los presupuestos también reducen el impuesto sobre la renta de particulares y empresas más de 4 billones por debajo de las proyecciones actuales.
Hasta los conservadores a ultranza vienen pasando por alto la idea central. En palabras de un observador próximo a la acción: "John Boehner viene jugando al ajedrez mientras estos tipos (los estrategas del movimiento fiscal en el sillón) juegan a las damas".
Aunque nadie espera que estos presupuestos del ejercicio 2012 salgan del Senado bajo control Demócrata, son un proyecto del debate que tiene que tener lugar acerca del papel que debe jugar en las vidas de los estadounidenses el gobierno. Puede que no estemos de acuerdo en todas sus partes - dígame algo que no sepa - pero sin duda podemos celebrar el debate sin invitar al desastre.
Mientras tanto, los Republicanos han cometido un error estratégico al exponerse tanto a cambio de tan poco. Una sugerencia como futura referencia: Cuando tu rival recurra a las burlas y el escarnio, es que vas ganando. ¿Ah, sí? ¿Quién lo dice?
El legislador Demócrata Chuck Schumer, nada menos. Para beneficio de los Republicanos en la inopia, el senador de Nueva York informó a la prensa de la socorrida estrategia de su partido cuando, al no darse cuenta de que dicha prensa ya se había unido a la conferencia, dio a conocer públicamente sus instrucciones procedentes de la representación Demócrata de utilizar siempre la palabra "radical" al describir al presidente Republicano de la Cámara Boehner y a los Republicanos puestos contra las cuerdas por el movimiento fiscal.
¿Alguien hablaba de adultos?
El arte de ganar una partida minando la confianza del contrario es entretenido cuando los riesgos son pequeños. Pero como señaló correctamente el presidente, la economía no es un juego de niños. Tan dolorosa como pueda ser la verdad, no podemos seguir viviendo por encima de nuestras posibilidades. Cada capítulo del gasto público tendrá que asumir un recorte y tendremos que imaginar la forma de salir a flote con el mínimo sufrimiento. En el ínterin, podemos relajar nuestros reflejos en poco y dejar de lado la histeria.
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