El mejor clásico de los últimos tiempos se fue a manos del Real Madrid. Al fin, después de seis derrotas consecutivas ante el Barcelona, los blancos celebraron una victoria ante su mayor enemigo histórico. Tarde o temprano tenía que suceder. Y aconteció tras una prórroga cardíaca, consecuencia de un formidable encuentro, donde, nuevamente, la afición estuvo de sobresaliente, como lo estuvieron Tomic, Suárez y Llull sobre la pista. El consuelo del Barcelona estuvo en conservar al básquet-average.
| | FICHA TÉCNICA | 77 - Real Madrid: Prigioni (8), Llull (12), Suárez (19), Reyes (8) y Tomic (17) -quinteto inicial- Fischer (1), Velickovic (3), Begic (0), Mirotic (5), Vidal (0) y Tucker (4).
72 – F.C. Barcelona: Rubio (0), Ingles (14), Anderson (11), Lorbek (11) y Perovic (6) -quinteto inicial--; Sada (5), Lakovic (7), Grimau (12), Morris (2), Ndong (-) y Fran Vázquez (4).
Parciales: 22-19, 12-10, 16-14, 14-21, 13-8
Árbitros: Pérez Pizarro, García González y Martínez Díez.
Incidencias: Partido correspondiente a la vigésimo novena jornada de la Liga ACB, disputado en la Caja Mágica ante 10.788 espectadores.
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| DATOS DESTACABLES |
Lo mejor: El Real Madrid vive en estado de gracia. Lo necesitaba. Encadenar dos triunfos tan primordiales es un pilar fundamental para encarar el tramo decisivo de la temporada. Tomic (17 puntos), Suárez (19) y Llull (12), que acabó lesionado, fueron determinantes.
Lo peor: El arbitraje no estuvo a la altura del clásico de baloncesto de España. El trío de colegiados se equivocó constantemente en beneficio del Barcelona. El público llegó a gritar incluso en contra de la ACB.
La clave: El Real Madrid superó todas las pruebas físicas y mentales y consiguió aplacar el potencial del Barcelona: 43% en tiros de 2 y 30% en tiros de 3. Y sus estrellas, sin contar al ausente Navarro, no se impusieron a la defensa madridista.
El dato:La Caja Mágica rozó el aforo completo por primera vez en esta temporada de ACB. El ambiente fue semejante al vivido durante el quinto encuentro de Euroliga ante Power Valencia. La afición recibió con una gran ovación al Real Madrid tras su pase a la Final Four.
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Rafael Merino / Caja Mágica (Madrid)
En cuestión de días, este Real Madrid se ha quitado complejos. El pasado jueves espantó los fantasmas de la Euroliga obteniendo el billete a una final después de quince años. Cuarenta y ocho horas después, este mismo Real Madrid contrarrestó todas las desgracias vividas contra el Barcelona. Por fin, lo hizo. Por fin, se acabó con el Barcelona. Le costó hasta jugar un tiempo extra. Le costó mantenerse a cien revoluciones de principio a fin. Le ayudó su fe y su afición. Y por supuesto, ese impulso llamado Euroliga. Ni siquiera el cansancio o la lesión de Llull fueron un lastre.
Todo se decidió en los segundos finales, puesto que a falta de 40 para la conclusión, el marcador estaba más apretado que nunca: 71-72. En ese momento, la figura de Tomic se hizo aún más importante que durante todo el encuentro. Anotó dos puntos decisivos en una acción bajo canasta, tras trabajarse la posición y templar los nervios. Acto seguido, una defensa suya ante Fran Vázquez sentenció el clásico. Y con ello se desencadenó otra fiesta en la Caja Mágica. O más bien, se continúo con los actos festivos que comenzaron a raíz de ganar al Power Valencia. Porque el Barcelona fue recibido, y despedido, al grito de ¡¡Nos vamos a Barcelona!!
Tomic, pesadilla para el Barça
A la prórroga se llegó porque el orgullo del Barcelona impidió un mayor cómodo triunfo del Real Madrid, quien se manejo con mayor soltura en el marcador que su adversario. La puesta en escena fue un aviso al Barcelona de que esta vez enfrente había un equipo con mayúsculas. Un conjunto que no caería a las primeras de cambio. Un grupo que confiaba ciegamente en sus opciones de ganar. Suárez (8 puntos) y Llull (7) dibujaron un asombroso parcial de 15-4. No sólo eso. Quedaron patentes que este Real Madrid tenía concentración, físico, mentalidad ganadora, buena defensa con ayudas, acierto en el tiro y fluidez en ataque. Estaba jugando de sobresaliente.
Pero Xavi Pascual decidió que este encuentro no debía, ni podía, terminarse en el primer asalto. Agitó el banquillo y encontró a Sada, Lakovic y especialmente Grimau (10 puntos). Los tres fueron rebajando la intensidad del Real Madrid hasta equilibrar el encuentro al término del primer cuarto (22-19). La reacción fue un espejismo. El Real Madrid era enormemente superior al Barcelona. Se comprobó en el comienzo del segundo acto: a los azulgranas les costó 5 minutos de reloj convertir su primera canasta. Consecuencia: 10 abajo (29-19). Pero nuevamente, Xavi Pascual convocó reunión de urgencia y, otra vez, recuperaron el terreno hasta quedarse a 5 puntos al descanso.
Sin Llull y sin nervios
La renta era insuficiente si se analizan los méritos del Real Madrid. Tampoco esto desilusionó a los hombres de Molin, algo más enérgico que de costumbre. Todos sabían que este era el partido y que sería la victoria llegaría al final de la carrera de fondo. Y además, sin Navarro, el Barcelona estaba huérfano de referentes (Ricky era una sombra y Anderson estuvo dormido) y encima sin hacer daño interiormente y con un horrible porcentaje exterior (17% en triples). El rumbo tampoco varió cuando el Barcelona recuperó transitoriamente el mando en el marcador (36-38). Enseguida, Suárez se encargó de poner orden y restablecer los parámetros del encuentro. Y no sólo él. Tomic siguió percutiendo sobre los aros y todos los demás dejándose la piel en cada acción.
La lesión de Llull (aguantó hasta que su cuerpo dijo basta) tampoco fue un inconveniente para jugar los minutos de mayor tensión, aquellos del último cuarto, especialmente cuando Anderson (espabiló mínimamente al final) puso dos arriba al Barcelona a escasos segundos para la conclusión. Pero apareció Tomic y otra buena defensa para forzar la prórroga, y ganar como más gusta últimamente en Madrid: con sufrimiento y luchando por cada balón, y sin esos nervios que siempre aparecen en estas circunstancias.
Así se rompió otra maldición en ACB, puesto que hay que remontarse hasta la temporada 2007-08 para ver una victoria blanca en Liga Regular ante el Barcelona (90-73). Eran tiempos de Joan Plaza. Era una época de títulos, y quizá éstos regresen en este curso. De momento, el Real Madrid cierra una semana fantástica.