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Salvador Sostres y el macho herido
Mario López
Hay quienes, como Salvador Sostres, comprenden que un hombre al que le abandona su novia embarazada de otro hombre se sienta agredido por una violencia brutal. Estos energúmenos consideran que el hombre que se siente roto, pretendidamente muerto en vida por este hecho, es un chico normal.
El propio Sostres que, sin embargo, recalca que en ningún caso se puede justificar el asesinato de la mujer, reconoce no estar seguro de cuál podría ser su reacción de macho herido -"Me reconozco en su desesperación, muy normal y nada monstruosa: en su herida, en su desgarro. Quiero pensar que no tendría su reacción, como también lo quieres pensar tú. Pero ¿podríamos realmente asegurarlo?" (sic)-. Creo que es este rasgo patológico el principal actor en la violencia de género.
Sólo se podrá acabar con esta lacra criminal cuando desaparezca de la faz de la tierra el "macho herido". Es una tarea ardua, sobre todo cuando hay prensa que le paga por publicar sus artículos de opinión. Pero no hay otro camino. Estoy seguro de que algún día la sociedad verá tan aberrantes los artículos de este tipo de machos como ahora ve los de un pederasta; por cierto, el propio Sostres se confesó amante de las niñas. Desde luego, yo no quisiera ver a este individuo cerca de alguna niña de mi entorno.
Que tu novia te deje es doloroso. Que tu novia esté embarazada de otro hombre también lo es. Como es doloroso que se te caiga el pelo o que te quedes sin trabajo y no, por ello, la emprendes a machetazos contra nadie. Y es que una cosa es el dolor y otra bien distinta la ira. Y la ira no es consecuencia del desamor sino de la soberbia. La soberbia del macho que cosifica a la hembra y la siente de su propiedad, como un objeto sin voluntad propia. Es dramáticamente ilustrativa la estólida reflexión que se hace Salvador Sostres sobre el joven rumano que asesinó a su novia hace unos días.
Dice textual: "Porque un chico normal de 21 años que está enamorado de su novia embarazada, es normal que pierda el corazón y la cabeza, el sentido y el mundo de vista, si un día llega a casa y su chica le dice que le va a dejar y que además el bebé que espera no es suyo." Lo normal y lo deseable, desde mi punto de vista, es que el chico haya sido educado en el respeto hacia los demás y en la igualdad de género, y sepa sobrellevar el fracaso de una relación sentimental con la misma solvencia que podría sobrellevar cualquier otro tipo de fracaso, sabiendo identificar la culpa en donde realmente existe (si es que existe) y no en donde su condición de macho decidió situarla desde un principio, mucho antes de que iniciara la relación con su pareja.
Que existan personas capaces de razonar como Salvador Sostres es dramático. Brutal, pero cierto. Y no podemos mirar hacia otro lado. Si admitimos ese concepto de normalidad que defiende Salvador Sostres, tendremos que convenir en que aún no hemos salido de las cavernas. Y ellas, las mujeres, no tienen la culpa.
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