 Perdiendo los papeles
Antonio Pérez Gómez
El Almería se ha ido hundiendo en su propia miseria y su impotencia durante toda la temporada. El presidente, Alfonso García, inveterado liquidador de entrenadores, fiel a su costumbre, eliminó a Lillo antes de que acabara la primera vuelta con la vana esperanza de que José Luis Oltra devolviera el rumbo al equipo.
La medida le había salido bien en otras ocasiones anteriores, cuando se cargó en mitad de la temporada a Arconada para traer a Hugo Sánchez y al año siguiente, en las mismas fechas navideñas, cuando defenestró al mexicano para traer a Juanma Lillo. Pero a la tercera fue la vencida. Esta temporada, el cambio de Lillo por Oltra no surtió el efecto deseado.
Sin embargo, doce horas después de la derrota del Almería en casa contra el Bilbao que ha supuesto el descenso casi certificado a segunda , el presi ha decidido cargarse a Oltra de forma sorpresiva. Sin ultimátum previo y sin dar la cara al técnico alicantino. E inmediatamente después ha decidido traer a Roberto Olabe, ex director deportivo del club, principal artífice del ascenso a primera hace años debido a sus acertadísimos fichajes y gestión en los despachos que realizó el exjugador de la Real Sociedad..
Justo después de que se conociera la noticia por medio de internet, en seguida, por los mentideros de la capital, se analizaba este fichaje. Dado que Alfonso García si de algo no peca es de tonto, no podía ser que hubiese traído al técnico vasco para obrar un milagro que, tan solo considerarlo, supone alejarse considerablemente de la lógica. Así pues, se atribuyó el drástico cambio a la audaz idea de traer a Olabe ya mismo para que el vitoriano, presumible futuro al director deportivo del Almería de cara a la campaña que viene con vistas al ascenso, tuviera un conocimiento más directo de la plantilla, sus necesidades, carencias y virtudes en las pocas jornadas que restan para la conclusión de la liga 2010-2011.
La sorpresa vino el miércoles en forma de una noticia que no puede sino confundir a todo aquel aficionado al Almería. Y es que, para sorpresa de propios y extraños, ayer mismo se confirmó que Roberto Olabe solo ha firmado por los ocho partidos que restan, quedando muy en el aire su vinculación con el club de cara a la temporada que viene.
Antes esto, solo queda colegir que la liquidación de Oltra ha sido un acto visceral, no planeado ni racional, y que la contratación de Olabe no responde a una estrategia a corto ni medio plazo, sino que el presidente probablemente se ha traído al primer entrenador que le ha hablado de posibilidades de permanencia sin ruborizarse. Esto arroja, además, una seria interrogante: Si el presidente creía en Oltra, ¿por qué lo ha dimitido? Y, si por el contrario, el alicantino no era de su agrado, ¿porque lo mantuvo tanto tiempo, hasta ahora, que las posibilidades de mantenerse son casi nulas?
Nadie lo entiende. Nadie lo comprende. Todos se hacen cruces. Sólo hay una cosa en que todos están de acuerdo en Almería: hay muchas formas de descender. Y todo apunta a que el club, por culpa de su presidente, lo va a hacer perdiendo los papeles y con grandes dosis de indignidad.
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