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¿Dimitirá el Papa?

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 11 de febrero de 2005, 00:02 h (CET)
Esta es la gran pregunta que se viene haciendo el mundo desde que el pasado 1 de febrero S.S. Karol Wotjila fue ingresado en la clínica Gemelli de Roma. Juan Pablo II, uno de los Papas que más ha durado en la Sede de San Pedro no ha tenido un papado exento de dificultades. En 1981, tan sólo tres años después de tomar posesión de la silla de San Pedro ya tuvo que sufrir un atentado que le dejo serias secuelas para el resto de sus días. Pero esto no hizo que dejara de lado una de las cosas que han marcado su pontificado, él siguió viajando, como se había propuesto, a lo largo y ancho del mundo Deben ser inmensurables los kilómetros que ha hecho y los países que ha visitado. Pero ahora la edad y los achaques de un cuerpo, que quieran o no sigue siendo humano, no perdonan y cuando la parca espera con su oscura guadaña agazapada tras la puerta de las habitaciones vaticanas se presenta un dilema, pocas veces dado, en el Estado Vaticano. Todo el mundo se pregunta si es posible la dimisión del Papa. Hay que recordar que a lo largo de la historia algunos, no muchos, Papas presentaron su dimisión.

Cualquier persona, seguidora o no de la Iglesia Católica, habrá padecido viendo la imagen de Juan Pablo II, intentando desde un ventanal de la clínica Gemelli, donde está ingresado, dirigir la oración dominical del Ángelus. Yo nunca dejaría que un familiar mío padeciera todo lo que este hombre está pasando, pero tenemos enfrente a un poderoso, aunque pequeño en territorio, estado que ve como poco a poco su Jefe de Estado va perdiendo sus capacidades. Dejen que el Papa dimita. Este es un grito unánime en muchos católicos aunque haya otros muchos que no quieren oír hablar de la cuestión. La sensación de estar asistiendo a los días finales de un pontificado histórico es cada día más grande. El Papa, que desde hace ya tiempo no puede andar normalmente ahora tampoco puede hablar. La enfermedad de Parkinson va haciendo que sus músculos y su laringe se acartonen y desde hace ya algún tiempo sus intervenciones públicas son cada vez más patéticas.

El Papa podría dimitir. Él mismo instituye esta posibilidad y el Corpus Juris Canonici lo tiene previsto. Podría dimitir y nadie tendría que aceptarle o no la renuncia ya que él mismo es la máxima autoridad de la Iglesia. Es por esto que la posibilidad de presentar la renuncia a la silla de San Pedro tan sólo depende de Juan Pablo II. La pelota está en el alero y las diversas familias vaticanas deben estar a estas horas moviendo todos los hilos e influencias para que este Papa siga o se retire dejando el camino libre a cualquiera de los cardenales que aspiran a dirigir el Estado Vaticano.No lo olvidemos un estado pequeño en tamaño pero enorme en influencias.

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