|
Educación en Galicia
Almudena Negro
4.500 personas que en Galicia se dedican, para desgracia de los niños, a la docencia, se niegan a impartir clases en español. Además, según leo en algunos medios de comunicación, habrían amenazado a la tibia Xunta de Alberto Núñez Feijóo, atrás quedaron sus promesas electorales a la Galicia Bilingüe de Gloria Lago, con movilizaciones en caso de que la administración autonómica cumpliera con su obligación de abrir expediente.
Es decir, en Galicia hay 4.500 totalitarios rondando a menores que se niegan a cumplir con sus obligaciones laborales y con la legislación vigente. En cualquier país con el listón democrático a media altura estos 4.500 presuntos chantajistas serían inmediatamente expedientados y fulminantemente despedidos. Pero no sucederá así en Galicia. En España estamos más que acostumbrados a que la nueva clerecía progre, encarnada junto a periodistas, sindicalistas y titiriteros por los docentes, imponga sus liberticidas aspiraciones al resto de la sociedad. Por eso tragamos con que personas como la señora que impartía clases al niño coruñés de seis años Diego (me niego a llamarla profesora y mucho menos maestra) deje de dar clase porque el crío siguiera, pese a gritos y cambios del manual por fotocopias, utilizando el libro de conocimiento del medio en castellano. En Francia esta señora habría sido ya apartada de la docencia. Aquí, además, irá por ahí presumiendo de demócrata y de progresista cuando lo suyo es nacional-socialismo y antipedagogía.
Por eso también se traga con la aprobación del anteproyecto de ley gallego de apoyo a la familia y la convivencia que liquida el derecho de las familias a elegir la educación que quieren para sus hijos si la elegida es el homeschooling. “Situación de desamparo”, lo consideran los del PP gallego, lo que llevaría a los servicios sociales a poder intervenir y retirar la custodia a los padres homeschoolers, según ha denunciado Laura Mascaró de la Asociación de Libre Enseñanza. ¡Como si los niños no estuvieran más desamparados en aulas en las que imparten clases los camisas pardas del nacional socialismo gallego o con la tibieza de la propia clase política! Contra estos sí que habría que dictar órdenes. De alejamiento.
|