 Sólo las matemáticas creen en el Almería
Antonio Pérez Gómez
El Almería ya es un enfermo terminal que tan solo espera el “tiro de gracia” a falta de nueve jornadas para el fin de la liga, con la única y remota esperanza de que las matemáticas certifiquen su casi inevitable descenso.
Su derrota en Gijón, en lo que suponía la última de las “finales” que disputó contra todos sus rivales por la permanencia, lo ha puesto al borde del precipicio, con la afición hundida, los jugadores desmoralizados y el entorno del club absolutamente decepcionado. Y es que se esperaba mucho de esta fase del campeonato, en la segunda vuelta, en la que el Almería se enfrentaba a todos los equipos de “su liga”. Pues bien, este equipo no ha sido capaz de ganar a nadie, excepto al colista Hércules. No ha podido imponerse ni a Málaga, ni al Sporting ni a la R. Sociedad, ni al Racing, ni a Levante ni a Osasuna, equipos de la parte baja que se jugaban el todo con el todo contra los almerienses y que sacaron siempre una victoria o, al menos, un empate.
Tan solo este demoledor dato ya justifica de sobra la mala clasificación del equipo rojiblanco, a la par que explica porqué en los nueve partidos que restan por jugar, los almerienses tienen que jugarse sus últimas y remotas posibilidades con equipos como Athletic, Barça, Valencia, Sevilla, Villareal y R.Madrid. Casi nada.
De los nueve partidos que quedan, probablemente tendrían que ganarse al menos cinco de ellos. Viendo la trayectoria del Almería este año (solo dos partidos ganados en casa, por ejemplo) y el calendario, solo un iluso o un desinformado puede ser optimista respecto al futuro del equipo en primera de cara a la temporada que viene.
Así que, a la espera de que suceda lo que parece inevitable, el equipo quiere aferrarse a las últimas posibilidades matemáticas que les quedan. La afición, por su parte, ya está harta de esta temporada y no sé yo si esperan el milagro o la confirmación matemática del descenso, para dejar de sufrir.
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