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Wall Street Army: la Cruzada de la Nueva Era
Mario López
Las cruzadas que se llevaron a cabo entre los siglos XI y XIII (y alguna más en el XV) fueron dirigidas por el Sacro Imperio Romano contra los musulmanes, con el motivo declarado de devolver la Tierra Santa a la cristiandad. En realidad, la excusa religiosa servía para ocultar los verdaderos y más terrenales motivos: la expansión del feudalismo y el control del comercio con Asia.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el mapa de Europa y Oriente Medio se recompuso. Además, el antiguo feudalismo se transformó en la oligarquía financiera que hoy conocemos y que controla el mundo a través de Wall Street, el FMI, el BM, la OMC y la OTAN. Los cruzados del Sacro Imperio Romano se han transformado en la Wall Street Army que se dedica a hostigar a los pueblos de Oriente Medio con la excusa de imponer la "Democracia" pero, en realidad, lo que buscan es la expansión de la oligarquía financiera y el control de los recursos energéticos, especialmente el petróleo y el gas.
¿Qué nos aporta la oligarquía financiera y su democracia liberal, supuestamente representativa basada en la quimérica separación de los tres poderes y la economía de mercado?:
1- Crisis financieras cada década que cada vez más empobrecen y recortan derechos de los trabajadores.
2- Consolidación de las grandes fortunas y condena de los países del Tercer Mundo al hambre y la enfermedad.
3- La falsa ilusión de vivir en un mundo libre. La absoluta eliminación de la conciencie individual. La aniquilación de la opinión propia,
4- Una catástrofe nuclear por década.
5- Continuas guerras coloniales y el sometimiento al miedo endémico de todas las poblaciones dominadas por el imperio.
Gadafi sería satanás, pero la población libia disfrutaba del libre acceso a sus recursos naturales, a unas condiciones de vida más que aceptables, educación y sanidad universal y el ejercicio de la democracia directa.
El pueblo iraquí con Saddam Hussein viviría con las libertades recortadas, pero en un estado laico que le garantizaba los mínimos recursos de subsistencia. Hoy vive en la más absoluta miseria, sin futuro y en un estado de perpetua violencia. Además, tras la guerra de Irak se desató la guerra asimétrica, especialmente protagonizada por el fundamentalismo islámico.
Tras la guerra de Libia, es seguro que el mundo islámico no va a simpatizar más con Occidente.
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