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Etiquetas:   Ser o no ser   -   Sección:   Opinión

Por algún tiempo

Manuel Alcántara
Redacción
martes, 1 de febrero de 2005, 22:18 h (CET)
Que nadie tema por sus vidas: van a seguir muriendo. La Casa Blanca, que algunos no comprenden cómo no está de luto, ha solicitado al Congreso de Estados Unidos la aprobación de un presupuesto extraordinario de 80.000 millones de dólares para afrontar otros dos años más de despliegue en Irak. ¿A cuánto va a salir cada uno de los difuntos que momentos antes gozaban de una excelente salud? Los americanos, que han avanzado mucho en la ciencia estadística, nos suministrarán la cifra exacta algún día, cuando termine, si es que termina alguna vez la guerra.

El derrocamiento del tirano Sadam Hussein quizá haya sido bueno para el mundo, pero no ha sido bonito ni barato. La excusa ha resultado falsa: allí no había armas de destrucción masiva. Se buscaron minuciosamente debajo de las alfombras de vuelo alto y debajo de los turbantes. Nada. Sólo armamento convencional y en desuso y alfanjes de curva muerte. A pesar de eso, el presidente Bush quiere quedarse allí otros dos añitos más y necesita ese taco de millones. Las guerras se ganan con tres cosas, según Napoleón, que debía de saber algo de eso: dinero, dinero y dinero. Pero el caso es que Estados Unidos, que anda bien de pasta, no la ha ganado. Anteayer murieron once policías en Bagdad durante un tiroteo con un grupo de insurgentes, otros le llaman patriotas, de esos que han prometido «un baño de sangre» en las elecciones.

Hubo un tiempo en el que las guerras, no sólo odiadas por las madres, sino también por sus hijos y demás parientes, sólo reclutaban sus víctimas entre los jóvenes que combatían en ellas. Eran una selección al revés. Morían los más aptos, los más fuertes, los más recientes huéspedes de este planeta habitado por criaturas belicosas y descontentas. Ahora no. Ahora mueren más civiles que militares, que también eran civiles antes de que los militarizaran. Se bombardean las ciudades y las aldeas y hay quien cree que el lugar más seguro está en la primera línea de fuego. Hacen falta 80.000 millones de dólares para que eso siga durante un par de años más.

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