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Tags: Opinión · The Washington Post Writers Group · E. J. Dionne
Lo que Wisconsin puede enseñar a Washington


E. J. Dionne


E. J. Dionne E. J. Dionne
domingo, 13 de marzo de 2011, 10:39
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WASHINGTON - Considere el contraste entre dos grupos de Demócratas, los de Wisconsin y los de la capital de la nación.

Los Demócratas de Washington, Presidente Obama incluido, han permitido que los conservadores Republicanos dominen hasta la fecha el debate presupuestario. Mientras el intercambio gire en torno a quién recorta una parte mayor del gasto público federal, los conservadores ganan. Los electores pueden creer que el Partido Republicano está yendo demasiado lejos, pero en lo que respecta a las cifras, saben que los Republicanos van siempre a recortar más.

En Wisconsin, por el contrario, 14 Demócratas del Senado del estado definían el debate político según sus propios términos -- y lo están ganando.

Al marcharse de Madison en lugar de brindar el quórum para tramitar el ataque del Gobernador Scott Walker a la negociación colectiva de los empleados públicos, los 14 legisladores de Wisconsin asumían un gran riesgo. Pero para sorpresa de los políticos de la institución, los votantes se han puesto de parte de los senadores itinerantes y los sindicatos contra un gobernador Republicano retratado con éxito como un ideólogo inflexible. Y al utilizar tácticas cuestionables para forzar el trámite de la disposición anti-sindical en el Senado la tarde del miércoles, los Republicanos pueden ganar el trámite pero perder terreno entre la opinión pública.

Esta es la clave de la batalla de Wisconsin: Por primera vez en mucho tiempo, los Republicanos de tendencia progresista -- los legisladores que normalmente llamábamos Demócratas Reagan - han sido animados a recordar que lo que creen no casa con la ideología conservadora. Los votantes de clase obrera, muchos Republicanos incluidos, no quieren entrar en la guerra de Walker.

Un sondeo nacional del Pew dado a conocer la semana pasada, por ejemplo, muestra que los estadounidenses se ponen de parte de los sindicatos frente a Walker por un margen del 42% frente al 31%. El 31% de apoyo a Walker está muy por debajo del apoyo típico del electorado que tiene el Partido Republicano porque el 17% de las personas que se declaran Republicanas prefirieron a los sindicatos en lugar del gobernador de su formación.

A instancias mías, el Pew desglosa las cifras en función de renta y educación y, como es normal, Walker obtiene el apoyo de menos de la mitad de los Republicanos de dos franjas solapadas: los de renta inferior a 50.000 dólares, y los que no tienen educación superior. El apoyo más contundente a Walker viene de las rentas altas y de los que tienen educación superior, léase Republicanos de opiniones de izquierdas pero antipatía hacia los pobres.

Los Republicanos no se pueden permitir perder votantes de clase media baja a mansalva. En un artículo originario del Weekly Standard hace seis años, los redactores conservadores Reihan Salam y Ross Douthat observaban: "Este es el Partido Republicano hoy - un partido de clase cada vez más obrera, dependiente para alcanzar el poder de mayorías del voto blanco de clase obrera, y una formación cuyo electorado está sorprendentemente cómodo con ideas de izquierdas malas pero populares como subir el sueldo mínimo, ampliar torpes regulaciones medioambientales o subir progresivamente los impuestos a las rentas más altas para financiar la sanidad pública".

Deje aparte que prefiero las políticas que critican Douthat y Salam. Su idea electoral está clara. En el año 2010, los blancos de clase obrera dieron a los Republicanos una ventaja de 30 enteros sobre los Demócratas en los comicios a la Cámara. Es el motivo de que el enfrentamiento de Wisconsin sea tan peligroso para la causa conservadora: hay muchos Republicanos de clase media baja que todavía tienen cariño por los sindicatos, y Walker ha rebuscado la forma de recordárselo.

Lo que nos lleva a los Demócratas de Washington. Hasta ahora, lo único claro del enfrentamiento presupuestario es que los Demócratas quieren recortar menos del gasto administrativo independiente de la defensa que los Republicanos. En privado, muchos Demócratas reconocen que están perdiendo este debate.

De ahí la importancia del discurso el miércoles del Senador Charles E. Schumer, Demócrata de Nueva York, destinado a "relanzar el debate". Como observa Schumer, el actual debate, centrado en "una porción minúscula de los presupuestos" evita las verdaderas causas del déficit presupuestario a largo plazo.

Schumer se atrevía a poner sobre la mesa nuevas fuentes de recaudación -- incluidas ciertas subidas tributarias populares entre la clase de votantes obreros que se están volviendo contra Walker. Schumer, por ejemplo, habla de la propuesta de Obama de poner fin a los subsidios de los combustibles y las subvenciones a las empresas del gas, y de impuestos más altos a "los millonarios y los multimillonarios". Sí, cerrar el déficit va a exigir más recaudación a largo plazo. Pero ahora mismo, el debate en la cámara no se centra en absoluto en la recaudación pública.

Schumer, que hablaba en el Centro para el Progreso Estadounidense, también sugería recortes en los subsidios agrícolas y en los programas innecesarios de defensa. Proponía cambios en las compensaciones de los profesionales de la medicina acogidos a los programas Medicare y Medicaid que ahorrarán dinero, incluyendo la reforma del sistema a través del que los dos programas financian las recetas médicas. El amplio debate que pidió Schumer sería un gran avance con respecto al intercambio de verduleras actual, que describía acertadamente como "reyerta".

Hasta este extremo, los Demócratas de Washington han tenido demasiado miedo y se han mostrado demasiado divididos como para apelar de forma convincente a los fundamentos de lo que ha de hacer el gobierno y cómo moderar la carga de la reducción del déficit entre los diversos agentes. Los Demócratas de Wisconsin han demostrado que la única forma de ganar debates es asumir los riesgos al defender aquello en lo que creen. ¿Están preparados los Demócratas de Washington para esta moraleja?

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