Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Que Hotel - Hoteles baratos
Diario Siglo XXI Sueldos Públicos El Viajero Magazine Tienda Diseño Grupo viernes, 25 de mayo de 2012. Actualizado 19:29 h. Suscríbete a nuestro boletín Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter
Siglo XXI. Diario digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Portada | Opinión | España | Mundo | Economía | Televisión | Cine | Música | Tecnología | Libros | Medios | Moda | Salud | Sexo | Ciencia | Gastronomía | Toros |
Deportes    Londres 2012    Fútbol    Baloncesto    Motor  |  Última Hora  |  Videos  |  Entrevistas  |  Infográficos  |  El Tiempo    ●    Concurso fotográfico
    
Tags: Opinión · Artículo de opinión · Ángel Ruiz Cediel
Hasta las astas


Ángel Ruiz Cediel


Ángel Ruiz Cediel Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
viernes, 11 de marzo de 2011, 08:59
Comentar


Corrían las infaustas décadas de los 80’ y los 90’ cuando, en realidad, dieron comienzo los males que hoy nos afligen. El tiempo y la desmemoria parece que han curado las heridas producidas por aquellos gobiernos de Felipe González en los que cada día nos desayunábamos con un escándalo que nos costaba decenas o cientos de miles de millones de pesetas.

No voy a referir aquí tan enorme y vergonzante relación –a quien esté interesado en aquellos días les remito a mi novela “Sangre Azul (El Club)”, que puede ser leída íntegra y gratuitamente en mi propia web-, pero sí que voy a mencionar el jocoso y paradigmático caso de aquel director de la Expo de Sevilla que, cuando ya iba a concluir las actividades para la que fue puesto a dedo, tras no pocos escándalos muy onerosos se despidió a sí mismo y, como no se dio a sí mismo los quince días preceptivos de aviso que estipulaba la ley, se indemnizó a sí mismo con un pastón que para qué cuento.

Los impunes polvos de aquellos años trajeron los lodos que hoy nos encenagan: si nada malo les sucedió por aquello, ¿por qué iba a sucederles ahora? Nadie, salvo quienes fueron sacrificados por la Guerra Sucia contra ETA que orquestaron Mr. X y compañía, pagó por aquel constante latrocinio ni un solo real, ni un solo día de cárcel. Ítem más, hoy se considera a quienes perpetraron aquella sucesión de atracos y trampas poco menos que estadistas. La sociedad, hasta las astas del imperio sociata, se conformó con exiliarles del poder; pero se evitó, o no se hizo nada, por investigar a fondo el inmoral y tramposo enriquecimiento que muchos principales y a no pocas empresas de su cuerda les produjo la Cultura del Pelotazo, ni por perseguir los más que ciertos delitos ni por castigar a los autores. La Justicia, la clase política e incluso la propia ciudadanía, se contentaron con pasar página y seguir camino adelante.

No es Aznar un santo de mi devoción, y la paz que vivimos durante sus primeros años de gobierno, más que por mérito propio fueron debidos a la ausencia de escándalos que se instaló en buena parte del ámbito patrio. No fueron las acciones de Aznar las que terminaron con el desempleo o dieron pie al progreso: bastó conque nadie robara o manipulara los dineros públicos. Enloqueció, es cierto, acaso creyéndose el nuevo Presidente que el bienestar social fue debido a su buen hacer, cuando en realidad fue una calma por todos ansiada y llevada a efecto por el conjunto de los ciudadanos, excluidos, naturalmente, los sociatas, quienes nuevamente comenzaron a urdir sus estrategias para regresar al poder. Y Aznar se lo puso fácil, pecando, más que de bueno, de tonto, porque creyó, en el desvarío del Síndrome de La Moncloa, que los sociatas iban a estar tan tranquilos dándose golpes de pecho y reconsiderando su indigno proceder. Y pagó con el cargo, claro, gracias a un todavía no aclarado 11M que todavía perturba nuestro sueño, porque de moritos de Al Qaeda, nada de nada. Seguro.

Los sociatas, en vista de las enjundiosas retribuciones de su latrocinio durante 13 añitos, querían más y volvieron con hambre. Pasados los primeros añitos de toma de puestos y retoma del control de los poderes del Estado, con la misma impunidad vuelve la cosa a ser lo mismo. Los escándalos, igual que entonces, entontecen nuestros sentidos y nos llenan de cólera e indignación, pero aquí no pasa nada. La situación es absolutamente paralela, multiplicada, acaso, por una añadida política de incoherencia que es rayana en la estupidez suma con sus despropósitos prohibicionistas, pero siendo la inmunidad con que perpetran sus actos en todo comparable. No importa qué hagan ni que estragos cometan, nadie hay que dé la impresión de poderles parar los pies. Cualquier idiotez es asumida por la población y el conjunto del Estado con la misma naturalidad que se acepta que aquí y allá se juegue con el país como con un cortijo propio en el que almas, cuerpos y bienes están a su disposición. Véase que si entonces un director que se despidió a sí mismo se indemnizó a sí mismo con un pastón por no darse a sí mismo el plazo preceptivo de aviso, hoy es otro político de ese mismo partido quien trampeó su propia prejubilación inscribiéndose como trabajador, desde el mimo día de su alumbramiento, en la empresa en la que nunca trabajó, y nada pasó entonces ni nada sucede ahora; pero es que si aquellos años se les perdió la pista gratuitamente a miles de millones de pesetas, hoy no acaece cosa distinta, y si aquellas fechas vivíamos en un continuo sobresalto de latrocinios y abusos que nos tenía hasta las astas, hoy la situación no es disímil. Y en ambos casos, además de multiplicar el desempleo, manipularon a los sindicatos convirtiendo en ministros a dirigentes de los mismos, además de subsidiarlos, de modo que tampoco los trabajadores estuvieran libres de mordazas y pudieran continuar en sus trece de engendrar torticeramente significativas fortunas acumuladas a tras mano o por unto de guardas.

Nadie persiguió entonces desde la Ley aquellas trampas que nos sumergieron en la ignominia bananera durante 13 aciagos años, y nadie parece que hoy persiga a éstos, más allá de ciertos formalismos semejantes a aquellos que, casi con total seguridad, quedarán en nada. Ni se explicó el 23F previo a la llegada al poder sociata de cuando entonces, ni se ha explicado el 11M previo a la llegada al poder sociata ahora, ni, por supuesto, ninguno de aquellos o estos casos en los que miles de millones de todos los ciudadanos, del Erario, han sido tan impúdica como impunemente… mal usados, digamos, o, cuando menos, destinados a fines... particulares.

Todo hace pensar que los sociatas serán nuevamente expulsados del poder por la puerta de atrás del hartazgo ciudadano, y esperemos que definitivamente; pero se haría mal en que, siquiera sea en nombre de la regeneración moral y ética de nuestra propia sociedad, no fueran perseguidos por quienes tienen el deber de hacerlo y se les haga pagar por sus faltas, o con seguridad tendremos un 2E del que lamentarnos. Y volverán, seguro, a continuar con lo que dejaron a medias. Demasiado dinero y demasiada enjundia hay en juego como para que haya algo que les pare. Ya se sabe que los cornudos, suelen ser apaleados.

Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Autoscout24 to go. Aplicación gratis
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
 

Quiénes somos  |   Qué somos  |   Contacto  |   Publicidad  |   Aviso Legal  |   Creative Commons  |   Suscríbete a nuestro boletín Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  

Cursos · Máster

  |  

Comprar naranjas online
© Diario SIGLO XXI - Diario digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris