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Etiquetas:   Un día menos   -   Sección:   Opinión

Aquellos maravillosos años televisivos

Juan Antonio Hurtado
Redacción
viernes, 28 de enero de 2005, 23:23 h (CET)
La televisión es un electrodoméstico indispensable en cualquier hogar, incluso podemos excusarnos con los variados gustos de la familia, para tener mas de uno. De esta forma podemos encontrar a cada miembro familia delante de su propio televisor, dispersados por la casa, ensimismados en la caja tonta y todo para que después digan que no hay comunicación en la familia, ¡es mentira! Al acabar sus respectivos programas, cada uno cuenta en familia lo que acaba de ver en la televisión.

Yo recuerdo en mi infancia, una programación televisiva excelente, mucho mejor que la actual. La programación infantil era muy buena, durante toda la mañana había varios programas de dibujos, en los cuales no había ningún indicio de violencia, aun recuerdo a Marco buscando a su madre, a Clara intentando caminar, a Aníbal y su puro y al señor Macgyber, al cual podrían contratar para el programa de Bricolaje, seria un buen fichaje.

Era una programación sin violencia, no había sangre, nadie moría, y además infundían buenos valores humanos. Recuerdo que después de almorzar, también había programación infantil o cultural, documentales y programas variados, y no los programas típicos actuales de cotilleo que nos enseñan la vida personal del llamado mundo del famoseo. En definitiva, la programación televisiva hace 20 años era mucho mejor que la actual, es un buen ejemplo del que debemos aprender, que el paso de los años no lleva implícito una mejora o evolución.

La televisión es el reflejo de nuestra sociedad, la televisión educa a los niños, y como consecuencia contribuye a la creación de una sociedad infectada de violencia y llena de acciones degradantes. Los niños ya no ven Heidi, Marco o el equipo A, para que engañarnos, ahora ven los reality shows como Gran Hermano o los programas del cotilleo, que han sustituido a la maravillosa programación que teníamos antes. Esto es degradante y la culpa la tiene entre otros, los demandantes de estos servicios, pero claro, la gente consume lo que le ofrecen, alguien debería de intervenir, porque sino un buen día, llegara su hija/o y le contara el árbol genealógico de los Ubrique o vendrá con la inscripción para el casting de GH. De todas formas no creo que les importe mucho, pues no hay mas ciego que el que no quiere ver.

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