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Sin señales ni bombillas
Nieves Fernández
Aún faltan unos días para la entrada en vigor de la prohibición de circular a más de 110 km/h. durante cuatro meses prorrogables y nuestros gobernantes, previsores ellos, han comenzado a retirar las señales de tráfico, noten que no digo a colocar pegatinas.
Si vamos por las autovías podremos ver cómo un equipo de 3 ó 4 personas trabaja en los arcenes a marchas forzadas, son 6.000 señales redondas las que hay que quitar, tratar, modificar y volver a colocar; en su trabajo se saltan las triangulares de peligro, aunque los expertos en velocidad dicen que sí lo habrá, sobre todo por sueño al ir tan despacio. Y para no tener ellos mucho peligro al realizar tan extraño trabajo que sólo se realiza cada 30 ó 40 años, según reservas de crudo o revuelta económica o social, se acompañan de dos colores fosforitos, amarillo y naranja, uno en su indumentaria con franjas reflectantes, el otro en los pivotes que colocan en el arcén para advertir de su presencia al borde de la carretera. Es tan inusual la estampa y de tanto colorido en estos días grises que no debemos culpar a nadie, debe ser reflejo de las coloridas y esperpénticas fiestas de carnaval que celebramos.
El problema o preocupación surge cuando recorremos kilómetros y kilómetros de autovía y no te encuentras señal alguna que recomiende o prohíba ir a una velocidad determinada, ni siquiera se ha tomado la precaución de dejar alguna marca blanca en el asfalto como hacen en las carreras ciclistas, así los conductores ávidos de riesgo, prisas y velocidad se encuentran en su salsa para llegar a los 160 km/h., si quieren. Vacío legal en las carreteras en este fin de semana de primavera, dirán unos, las señales disfrazadas con irrisión de carnaval, dirán otros, y bombillas que se encienden y apagan en las mentes de nuestros gobernantes con el único pretexto de ahorrar combustible. Todos quisiéramos ahorrarlo al precio que sube cada semana, poquito a poco y con silencio de manguera, piensan que no nos damos cuenta, centimillo a centimillo y tacita a tacita, así no se convierte en noticia de telediario y el bolsillo tirita en cada sigilosa subida.
Sin embargo, la idea de bombilla encendida de ampliar y mejorar los transportes públicos para dejar descansar los coches no se les ocurrirá porque antes tienen que apagar y cambiar las bombillas de los túneles y pueblos y ciudades por otras de menor consumo, ¿alguien conoce alguna empresa de pegatinas y bombillas? Pues este año hará el agosto. ¿Con qué nos sorprenderán la próxima semana? Si hemos de volver a estas anticuadas medidas de viejas señales, lentos coches y peores callejas, nos parece que se fundirán muchas bombillas, o como decía mi abuela, en medio de tanta rara medida ahorradora, será mejor decir antes del “apaga y vámonos”, aquello del “se acabó el carbón y a guisar con leña”.
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