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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Sin plumas y cacareando

Miguel Massanet
Miguel Massanet
domingo, 27 de febrero de 2011, 09:16 h (CET)
Bien, señores, ya empezamos a toparnos con la cruda y dura realidad, esta que con tanta frecuencia nos hace despertar de los sueños utópicos, aquella de la que nos hablaba un clásico anónimo, diciendo. “Pocas veces la imaginación acierta a crear nada tan absurdo como la realidad” ¡Qué nos lo digan a nosotros!, que, si sólo hace unos pocos años nos hubieran vaticinado lo que iba a ocurrir con aquella optimista, floreciente, dinámica y envidiada España de los tiempos del señor Aznar, ninguno de nosotros hubiera imaginado, ni en sueños, que acabaría en manos de unos gobernantes ensoberbecidos, sectarios, revanchistas e incapaces para dirigirla eficazmente, que acabarían por conducirla a una situación en la que, cada día que pasa, parece que los hados se entretienen en crearnos más dificultades y problemas, como si se regocijaran en ensañarse con el pueblo español o quisieran castigarnos por haber tropezado dos veces con la misma piedra, al elegir por dos veces al señor Rodríguez Zapatero como presidente del gobierno de esta nación. Y es que, el mismo señor Zapatero, respondiendo, con pretendida ironía, a la señora Rosa Diez le espetó la siguiente frase: “¿Cómo voy a pensar que los españoles son tontos si me han votado dos veces?

La verdad es que, meditando sobre tan “ocurrente” contestación de ZP, me he hecho la siguiente pregunta: ¿Es posible que sea verdad que todos los españoles hayamos sido tan tontos que le hayamos otorgado la confianza y el puesto de Presidente del Ejecutivo a semejante político, por dos veces consecutivas? En realidad, todavía no he llegado a ninguna conclusión a cerca de este señor, tan cambiante, tan egocéntrico, tan astuto en determinadas cuestiones y tan incompetente, terco y, evidentemente, incapaz para resolver los complicados problemas de Estado, a los que forzosamente un estadista debe enfrentarse. En todo caso, el balance de casi dos legislaturas en el poder del señor ZP y de variopinto equipo de gobierno, resulta deplorable, a la vista de la situación real de la economía de nuestro país, de sus finanzas y del estado de nuestras empresas –que siguen soportando la parte más onerosa de la crisis, al tener que ir dando bandazos para mantenerse en pie, en un entorno en el que no se puede conseguir un crédito de los bancos; que no hay pedidos, que los costes se van disparando, especialmente en el sector energético –; éste que, la política errante de un Gobierno sin ideas, ha contribuido a que seamos prácticamente dependientes de otros países en materia energética. Países que, lamentablemente, están en estos momentos pasando por situaciones difíciles, que nadie puede pronosticar cuánto van a durar y cuáles van ser las consecuencias de esta revolución, evidentemente orquestada por alguien, que se ha extendido como reguero de pólvora por los países islámicos del norte de África.

Por supuesto que, en todo caso, no todos los españoles nos podemos incluir en el saco de los tontos, no, no, porque fuimos muchos los que no le hemos votado en ninguna de las ocasiones, pongamos que, alrededor de unos 10 millones de votantes supimos adivinar que detrás de aquella apariencia jesuítica, de aquel señor con tan buen “talante”, se escondía un ser peligroso, de pensamiento retrógrado, anclado en lo que fueron los frentes populares y dispuesto a darle el vuelco a nuestra nación, de modo que no quedara títere con cabeza, y ¡ por Tutatis, que lo ha conseguido!. Lo curioso es que eliminando a los que no le votaron, los que sí lo hicieron es muy difícil de saber como catalogarlos, porque, evidentemente, no todos serán tontos, como dice ZP, porque los habrá, como se viene demostrando, que no lo han sido tanto, al contrario, se han pasado de listos y han sacado buena tajada del tiempo que los socialistas están en el gobierno de España; no hay duda de que entre subvencionados, contratados, enchufados en empresas públicas, beneficiarios de ayudas públicas, determinadas ONG que gozan de las simpatías del PSOE ¡ y de sus ayudas económicas! etc., etc.; tenemos a una buena fuente de votos para ZP. Luego hay los irredentos y obcecados supervivientes de la Guerra Civil que han aleccionado, a su manera, a sus hijos, parientes y a todos aquellos que siempre están dispuestos a creerse que el patrono es el malo y el obrero el bueno, aunque, en ocasiones este obrero tan bueno no quiera trabajar, lo haga mal o no rinda lo debido, a pesar de seguir cobrando el sueldo para el que fue contratado. Todos estos señores son inasequibles a cualquier razonamiento, impermeables a cualquier prueba y, por supuesto, votarían al mismísimo diablo con tal de cargarse a los de derechas o liberales. Puede que no sean tontos, pero si cerriles y fácilmente manejables por los politicastros de turno que, con su discurso demagógico, son capaces de llevarlos del ronzal hacia donde les interesa.

Pero también los hay que sí son tontos, señor ZP, ¡qué se le va a hacer! Y estos son de los que ustedes se valen para arrimar el ascua a su sardina. Son tontos todos aquellos que se creyeron que se podrían implantar todas estas políticas sociales de las que usted presume, por cierto sin que se le caiga la cara de vergüenza, sin que España estuviera en condiciones de afrentar semejante incremento de los gastos públicos. Usted se tiró desde la roca Tarpeya creyendo que allí abajo se iba a encontrar colchones de plumas y no rocas con aristas hirientes. Se metió, en contra de los consejos del señor Solbes y de otros economistas de su propio partido, a derrochar el dinero de Tesoro público pensando que, las vacas gordas le permitirían ir tirando del dinero de los españoles, para asegurarse su permanencia en el poder. ¡Era usted el salvador de la patria! Pero ¡qué pena!, a pesar de ir presumiendo por todo el mundo de que éramos inmunes a la crisis; de desafiar a Italia y Francia presumiendo de que los superábamos en nivel de vida y de ir sacando pecho por las reuniones del G20(gracias a un asiento prestado por el señor Sarkozy), lo cierto es que, aún negándolo, señor Zapatero, el abismo de la explosión de la burbuja inmobiliaria se le abrió bajo sus pies y los efectos de la crisis de las sub prime le cogió con el pie cambiado, papando moscas y sin paracaídas. La consecuencia: los del farolillo rojo en Europa, endeudados hasta la coronilla, sus grandes proyectos sociales se han esfumado y sus presuntuosas utopías enterradas en el cubo de los desperdicios. Presume de haber aumentado las becas, pero se olvida de decir que la educación en España está por los suelos, que el abandono escolar está por el 30% y que nuestros licenciados no los quiere nadie en Europa y, los pocos buenos que salen de las universidades españolas, se tienen que ir fuera a ofrecer sus servicios porque, en España, señor Zapatero, no tiene forma de encontrar un puesto de trabajo.

¿Qué usted habla de mejoras sociales, de progreso de España, de futuro del país y de cuentos de las Mil y una Noches, cuando tenemos, reconocidos oficialmente, más de 4.600.000 de personas en desempleo a las que hay que subvencionar?, pues resulta que la mejora social básica, la más importante y la que piden los españoles: es: poder trabajar, tener un medio de vida digno y no depender de las ayudas estatales. Lo que los socialistas están haciendo con estas personas, es acostumbrarlas a vivir sin trabajar, mal vivir por supuesto; en lugar de procurar ayudar a las empresas, especialmente a autónomos y pequeñas empresas que son los que generan los puestos de trabajo; bajándoles los impuestos y descargando a la banca de tanta deuda pública, que ustedes le han obligado a comprar, para que tuvieran más liquidez y pudieran conceder los créditos que tanto precisan los empresarios para poder competir con el resto de empresas europeas. Si, señor ZP, no lo podemos negar, fueron muchos los que les votaron y, visto lo visto, no fueron muy inteligentes al hacerlo. O eso pienso yo.

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