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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

El 20-F marroquí Vs. El 23-F español

Rafael del Barco (Barcelona)
Redacción
miércoles, 23 de febrero de 2011, 12:26 h (CET)
Anteayer domingo en INTERNET intentando noticias de primera mano de lo que se anunciaba otra ficha del dominó árabe, Marruecos, se me cruzaron diferentes programas y reportajes sobre el 23-F español de hace 30 años, el golpe de Estado. Sufrí un lapsus fundiendo las siglas 20-F y 23-F. Una errata. El subconsciente no es que me traicionara es que unía dos acontecimientos que aunque separados por 30 años forman parte me decía de un inútil empeño, la Democracia, tan incompleta y retorcida en España como al parecer imposible en el mundo musulmán.

El magrebí francés, mi último compañero de celda y biblioteca en Brians, me hubiera insistido que en Marruecos no pasaría nada, la dictadura Real es total, el Sultanato indestructible, y según él solo cuestionado por una muy controlada minoría. Si le hubiera contestado que INTERNET puede convertir ese control en inútil se hubiera reído. Los ulemas, el ejército, los clanes dominantes. Argumentar que en los pasados imperios europeos regía parecido panorama, sería inútil, y sobre Egipto o Libia pronosticaría un cambio de la dictadura militar por otra religiosa. Me achacaría que no valoraba ese ingrediente, la religión, la teocracia. El Corán, y los infinitos modos de entenderlo y condicionarlo a favor de unos u otros. El Sultán descendiente del Profeta. Recordarle que a Hassan II, padre de Mohamé VI, le tirotearon en pleno vuelo lo atribuiría a esos pequeños grupos entre controlados y machacados expeditivamente.

El colonialismo y la religión fabricaron el presente y conformarían por siglos los movimientos sociales. A un sultán teócrata le seguiría un militar de iniciales tendencias reformistas pero de desarrollo y final dictatorial navegando entre los dirigentes de las diferentes tendencias religiosas.

La llamada Transición Española con el simbólico 23-F intentando retornar al franquismo puro y duro convendríamos algo imposible de concebir para Marruecos. Las grandes diferencias y tendencias culturales españolas son nimias comparadas con las del mundo árabe, y si se añaden los fanatismos religiosos el panorama complica cualquier razonamiento desde nuestro punto de vista, me diría.

El soñaba que en su Marruecos del hachís se mantendría el Rey aunque con algún retoque sin resultado práctico. A lo de la “revolución a las puertas de España” de los espectaculares y exagerados titulares contestaría; “Es más probable en España si la economía y los recortes sociales siguen por ese camino que en Marruecos”.

La cajas fuertes del Dictador tunecino me recordaban que España es el país de la Zona Euro que atesora en negro el 60% de los billetes de 500 €, y que el petróleo, gas, o el simple hachís condicionarían el futuro de cualquier Democracia que consiguiera imponerse en la zona ¡si llegara a imponerse!

En cuanto a los 238.500 manifestantes aquí los tenemos por las calles cada dos por tres sin alterar ni una coma los continuos retoques a la Dignidad. Y si lo de los “depósitos financieros ilícitos” se parece a la inmensa “economía sumergida” española, lo del “Día de la Dignidad” se podría aplicar a España donde día a día se pega un mordisco a la poca alcanzada, al tiempo que otra de las grandes exigencias de los manifestantes, acabar con la Corrupción, se sitúa tan lejana allí como aquí.

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