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Fútbol
Etiquetas:   Análisis Rayo Vallecano  

Capeando el temporal

Francisco J. Sánchez
Francisco Javier Sánchez
@fjkeke
lunes, 21 de febrero de 2011, 23:00 h (CET)
En estas semanas de agitación mediática que está viviendo el Rayo Vallecano; que si Nueva Rumasa por aquí, jugadores sin entrenar por allá; recuerdo cuando en las primeras jornadas de campeonato el míster, Sandoval, nos recordaba a todos los que estábamos en la sala de prensa que había que tener precaución, que esto es muy largo, que no había que lanzar las campanas al vuelo y que los problemas, tarde o temprano, iban a llegar. Precisamente durante estos días convulsos, esa última frase que pronunció el técnico rayista, no ha parado de venirme a la memoria, y es que, sin duda, el Rayo se encuentra en estos momentos, en esos días amargos que Sandoval nos recordaba al principio.

El rayismo está preocupado, y me incluyo dentro de este grupo, no lo voy a negar. Hay problemas en el Rayo y hay que buscar soluciones. Cuando observo desde la distancia esta situación, me doy cuenta de que la solución pasa por recuperar el espíritu del equipo que le ha llevado a estar en la jornada veinticinco con opciones muy claras de lograr el ascenso. No hay más, el ascenso salvaría la situación pero, ¡cuidado! , la presión exterior de conseguir el objetivo puede ser el peor aliado de lo que resta de temporada para este Rayo.

No era lo mismo
El sábado en Vallecas se respiraba el ambiente distinto a otras ocasiones, sensaciones nunca antes vividas. Era un día de observación, de incertidumbre, de expectación, donde nadie sabía muy bien lo que tenía que hacer. Los cánticos no sonaban igual y el tempranero gol de Powel solo trajo nervios y malas sensaciones que ni Armenteros supo evitar.

Se animó el ambiente en la segunda parte, y eso, quieras o no, tranquiliza bastante, y no me refiero al resultado final, aunque, eso sí, algo tuvo que ver. Me alivia pensar en esos últimos minutos del partido, cuando todo el estadio se vino arriba para empujar al equipo más que nunca. El gol de Piti era justo lo que necesitaba la afición para despertar de nuevo las esperanzas en el equipo, por si a alguien se le habían ido. El efecto balsámico, un gol que hizo justicia y que no solo serviría para salvar un punto. Ese gol llevaba un significado más profundo, un mensaje de unión y de esperanza que hizo estallar en un sólo grito todo el cúmulo de emociones acumuladas durante las horas previas al partido.

Hasta ahora, todo está bien
Estamos en esos tiempos difíciles de los que hablábamos al principio. Difíciles por todo lo que rodea al equipo en lo extradeportivo. Completamente diferente veo la situación en el interior, y es que mi confianza en este grupo de personas que transmiten una energía tan sana, tan futbolística y tan atractiva al espectador cuando juegan al fútbol no se ha visto modificada ni un ápice desde que empezó la pretemporada, si no lo hiciera, estaría y estaríamos echando por tierra todo lo conseguido hasta ahora, que no es poco. Sin embargo, si que noto alguna pequeña alteración, una presión que puede resultar muy perjudicial si, al final, se acaba convirtiendo en una obcecación para lograr alcanzar el objetivo. Un objetivo que se antoja más necesario, obligado y vital que nunca para acabar con todos los rumores que intentan desestabilizar al equipo desde fuera. Está claro que la vía más rápida para acabar con los problemas es consiguiendo el ascenso, y es ahí cuando me entran los nervios, al pensar que el ascenso se pueda convertir en una obsesión.

Es tiempo de resguardarse bajo el caparazón franjirrojo, de capear el temporal como buenamente se pueda, de aprender y de seguir hacia adelante con paso firme, como hasta ahora, con la misma filosofía y la misma ilusión. Hasta ahora el camino elegido por el equipo ha sido el correcto, deberá seguir así y dejar el trabajo de los otros, para los que sepan de ello. De esa manera, y remando todos en la misma dirección, los fértiles terrenos de la primera división se irán presentando cada vez más cerca. Ahora, más que nunca, el Rayo debe estar unido.

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