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Etiquetas:   Dragon Ball / Especial Goku-Vegeta  

Una rivalidad Saiyan (I)

Cuando Vegeta llegó a la tierra no se hubiera imaginado jamás que Goku, un Saiyan de clase inferior a él, podría ponerle en tantos apuros
Manuel Monfort
martes, 22 de febrero de 2011, 16:16 h (CET)



Son Goku entiende la lucha como una forma de ser. Siempre ha partido con inferioridad ante oponentes más fuertes, pero su constancia unido a su deseo de salvar la tierra ante los que amenazaban con destruirla le hacía triunfar. Así llegó un día Vegeta, deseoso de conquistar el planeta y creyéndose más fuerte que nadie hasta que Goku y sus amigos le dieron una lección que jamás olvidaría.

Manuel Monfort / SIGLO XXI

El vínculo entre los dos saiyans fue muy especial, lleno de rivalidad y superación constante. Vegeta, príncipe de esta raza de guerreros, no soportaba que un simple ‘plebeyo’ de su pueblo fuera más fuerte que él y, con este afán, siempre tuviera una motivación para intentar superarle. Entrenamientos muy duros, combates muy míticos están en el recuerdo de los seguidores de Dragon Ball.

Todo empezó cuando Son Goku sacrificó su vida para que Piccolo destruyera a su hermano Raditz. Antes de que Raditz perdiera la vida advirtió de que un año después llegarían a la tierra dos guerreros más poderosos que él para vengar su muerte. Y así fue, aunque no con sed de venganza, sino más bien con ansia de destrucción. Éstos dos poderosos guerreros que amenazaron con destruirlo todo fueron Nappa y Vegeta.



Nappa fue un aperitivo para San Goku. Después de morir tras el combate contra Raditz, el Saiyan bueno recibió una preparación especial del maestro Kaito en el otro mundo y, una vez sus amigos lo resucitaron reuniendo las esferas mágicas, Nappa nada pudo hacer ante su compatriota. Evidentemente, Vegeta quedó sorprendido y fue precisamente él, el que destruyó a su compañero. “No me vales” le dijo antes de darle el toque final. Acto seguido se protagonizó el esperado duelo.

El poder del Príncipe era superior y Goku, al borde del KO, no tenía fuerzas para seguir combatiendo. Aún así, logró debilitar a un Vegeta convertido en simio gigante. Por fortuna, la ayuda de Krilin y Gohan valió para frenar al enemigo. Precisamente, fue Gohan, convertido también en simio gigante (los Saiyans puede realizar esta transformación si tienen cola y hay luna llena) él que le dio el toque de queda.

En última instancia, cuando Vegeta iba a gatas hacia su nave espacial para abandonar la Tierra, Krilin se disponía a asesinarlo pero Goku se lo impidió. “No lo mates. Déjalo. Quiero volver a enfrentarme a él”. Nunca mejor dicho. Era como entonces si ya sabía que el futuro le iba a deparar grandes aventuras junto a él. Y así fue. En los próximas entregas del especial Vegeta–Goku recordaremos como la rivalidad se fue alimentado y como evolucionó el príncipe Saiyan al cambiar del mal al bien.

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