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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

La izquierda con el gobierno de izquierdas

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 21 de febrero de 2011, 07:52 h (CET)
El insigne literato, ensayista y humanista francés del siglo XVI. M.E. de Montaigne, dejó dicho en uno de sus ensayos: “Sería preciso quitar todo momento oportuno a la importunidad”. Y, precisamente hoy quiero referirme especialmente a la “importunidad” de determinadas actuaciones de clases políticas minoritarias; de esas que, como ocurrió en tiempos de la II República, siempre se suelen mover en la tierra de nadie, que se dedican a mostrarse descontentos con todo lo que pueda significar orden, moral, progreso o políticas económicas liberales o de derechas (a las que consideran las causantes de todos los males que acechan a las clases obreras de un país). Como animales carroñeros, conscientes de sus limitaciones y de su falta de tirón para mover a las masas, son oportunistas, esperan el momento propicio para, impunemente, destilar el veneno de su demagogia, confiando que, como está sucediendo en estos momentos en España, el deterioro de la situación económica; los coletazos de la crisis económica y el drama de un desempleo de 4.600.000 personas, les permita lanzar sus ataques a la línea de flotación del llamado capitalismo; con la intención de desviar el descontento de los menos favorecidos, no hacia los verdaderos causantes de la complicada situación del país, sino hacia su enemigo declarado: el liberalismo y el capitalismo.

En efecto, como no podía ser de otra manera, aprovechando los movimientos revolucionarios iniciados en las naciones del norte de África; recogiendo la insatisfacción de tantos españoles que se encuentran en situación cercana a la pobreza; utilizando los viejos tópicos de atribuir a empresarios, comerciantes e industriales el ser los verdugos y explotadores de los obreros, que se regocijan despidiendo a sus empleados con el objeto de enriquecerse aún más; un grupo de intrigantes de izquierdas, conocidos por sus particulares ideas de lo que debe ser la sociedad y, con toda seguridad, molestos por no haber conseguido ocupar un lugar importante en el gobierno del PSOE, pretenden constituirse en presuntos “salvadores de la patria”, incitando a los ciudadanos a rebelarse en contra del orden establecido, mediante lo que podría ser a una nueva “revolución proletaria” similar a la que tuvo lugar cuando, las elecciones del mes de febrero de 1.936, los representantes de las facciones más revolucionarias de la nación española se hicieron con el poder e implantaron el régimen del terror.

Así, un grupo de escritores, catedráticos, sindicalistas o juristas se reunieron en el auditorio “Marcelino Camacho” (el lugar ya califica a los intrigantes) para firmar y dar publicidad a un manifiesto por el que se convoca a toda la izquierda social a unir sus fuerzas contra el “neoliberalismo” y animar a los ciudadanos a “entrar en acción”. Los conocidos de siempre, los eternos descontentos, los que no se conforman con la derrota ante el general Franco en la Guerra Civil y los que forman parte de la eterna pléyade revanchista –que ha permanecido ciega ante el desastroso desmoronamiento del imperio soviético y de las naciones que tenía sometidas y la miseria económica y social de todos los países de detrás del telón de acero –, que admiran a las repúblicas americanas como Venezuela, Perú, Colombia o Cuba que, estando dominadas por dictadores filocomunistas no han conseguido otra cosa que el pueblo haya ido empobreciéndose y los “salvadores” se hayan enriquecido cada vez más, a costa de destrozar el régimen democrático para instaurar un régimen totalitario y absolutista.

Que personajes como: la escritora Almudena Grandes; el famoso rector de la Universidad Complutense, Carlos Berzosa, conocido por la permisividad que ha tenido con los grupos extremistas que han boicoteado las conferencias de políticos que no son de la izquierda; el escritor José Luis Sanpedro y otra treintena de personas de izquierdas, se reúna para arreglar España a nadie debe de sorprender. Que este grupo de “intelectuales” quiera crear una plataforma (otros quizá la denominaran: una logia) para “afrontar con mayor eficacia los recortes de los derechos y el sacrificio del Estado del Bienestar que imponen que capitulan frente a los mercados” quizá se pudiera entender si, el Gobierno culpable de tales errores no se tratara, precisamente, de un gobierno de izquierdas, socialista, y que, para acabar de dorar la píldora, lleva en el poder más de siete años. ¿A qué viene, señores contestatarios, renegar de los neoliberales si la culpa de que, en España, estemos en tan malas circunstancias se debe a los errores de bulto de los socialistas, a su incapacidad para afrontar la crisis, a sus imposiciones descabelladas y a sus ayudas a los bancos; en lugar de proporcionar créditos a las empresas para darles liquidez y libertad para ajustar sus plantillas?

Las experiencias de gobiernos gobernados por personajes similares a los que ahora pretenden haber descubierto la piedra filosofal, no dejan lugar a dudas sobre los resultados finales de aquellas utopías donde, a la vez, se pretende hacer una política social de izquierdas y, al mismo tiempo, se pretende que la economía funcione sin tener en cuenta la competencia extranjera, la productividad, la calidad del producto; los costes de la energía, la dependencia de materias primas y la formación de la mano de obra. Si, señores, ustedes han descubierto la cuadratura del círculo, lo único que les falta es saber demostrarlo. Ya sabemos que nos dirán que todo lo que proponen se consigue con la estatalización de la economía, el keynesianismo puro y duro. Sólo existe una pega: estamos en Europa y en la UE y, también, en el ECOFIN y, vean por donde, nuestro país, dirigido por un gobierno de izquierdas, ha estado a punto de tener que ser salvado por el resto de naciones capitalistas, como son Alemania, Francia o el Reino Unido. De hecho, se han tenido que aceptar las imposiciones de Bruselas para que el Gobierno pudiera renovar su deuda pública a intereses superiores a los pagados por otras naciones y por encima de los 200 puntos básicos sobre el bono alemán.

España y los españoles estábamos impacientes “aguardando” que estos señores iluminados nos vinieran a salvar de nuestras penurias; pero, ¡qué quieren que les diga!, sus proclamas, sus ofertas, sus proyectos y sus llamamientos, señores, no son más que una repetición, poco original, de lo que nos dijo el señor Zapatero cuando se hizo con la presidencia del gobierno español en el 2004.

Lo que ha sucedido después creo que nos ha vacunado para muchos años de esta enfermedad infecciosa que ustedes pretenden que volvamos a contraer. Dedíquense a esto de la Memoria Histórica, reescriban la Historia de España como les apetezca, sigan intrigando en secreto y desgañítense clamando contra las injusticias sociales pero, por favor, hasta que tengan una oferta presentable, libre del contagio comunista, y con la contestación a todos los interrogantes que se plantean a una nación que quiere sobrevivir, cállense. Si quieren que España les escuche, ustedes a los que se les han llenado los pulmones de aires democráticos, acudan a las urnas y pidan el voto.

De momento, el incitar a que en España se siga el ejemplo de países de la categoría de Túnez, Egipto, Yemen, Marruecos, Argelia o Jordania, no es más que empeñarse en darse de cabezadas contra la roca. Y es que, está demostrado que, toda esta gente que presume de tanta democracia, de tanta defensa de los necesitados, que tanto despotrica en contra de otros sistemas políticos; lo único que son capaces de hacer, desde su situación acomodada, desde su pretendida superioridad y desde su infinita egolatría, es crear problemas a los ciudadanos que les creen de buena fe y luego deberán apechugar con los resultados de su verdadera incompetencia.

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