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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Terrorismo institucional en las ondas

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
domingo, 20 de febrero de 2011, 01:50 h (CET)
Hace más de un cuarto de siglo muchos valencianos decidieron que querían ver la televisión en su lengua y cómo las emisiones de TV3 no llegaban de forma regular al País Valencià fuimos muchos los que nos rascamos los bolsillos para conseguir que Acció Cultural del País Valencià instalara a lo largo y ancho del territorio valenciano unos repetidores que nos permitieran ver la programación de la televisión de Catalunya. Es cierto que en tierras valencianas contábamos con una televisión propia, ese Canal 9 hoy convertido en el departamento de agit-prop de la carroñera gaviota que vuela alto por estas tierras, es cierto que la televisión valenciana nació con la idea de extender nuestra lengua por todo el territorio pero también es cierto que muy pronto y bajo el mandato de los socialistas y siendo director del ente Amadeu Fabregat, “niño rebelde de la progresía”, comenzaron ya los ataques a la libertad de expresión estableciendo listados de palabras vetadas por sonar demasiado “catalanas” y es cierto que en algún que otro programa se intentaba censurar a los intervinientes como en uno al que acudí como invitado, era en directo y antes de comenzar se nos advirtió a los intervinientes que no debíamos censurar la actitud del “personajillo” encargado de elaborar el listado de las palabras prohibidas, no hicimos caso y al ser en directo tuvieron que escuchar lo que quisimos decir, el resultado fue que nunca más volví a los platós de Burjassot.

Aquellos tiempos fueron pura anécdota al lado de lo que llegó a Canal 9 cuando el Partido Popular se hizo con la paella y el mango en tierras valencianas, se desplazó al ostracismo a los periodistas no afectos al nuevo régimen, poco a poco se fue arrinconando la lengua del país hasta casi hacerla desaparecer de los programas de la parrilla, se constituyó un verdadero “pesebre” en el que periodistas llegados desde Madrid, muy bien pagados por cierto, se dedicaban a menear el incensario alrededor primero de Zaplana y después de Camps. Una pestilencia a cirio de iglesia y a podredumbre se esparció por todos los pasillos de la televisión autonómica desde la que se llevan años mintiendo a los valencianos sobre la realidad de la Comunitat Valenciana.

Pero teníamos la libre opción de ver TV3 donde los programas de entretenimiento entretenían, las noticias eran creíbles, las películas y las series nos servían para seguir aprendiendo mejor nuestra lengua e incluso hasta en muchos casales falleros se prefería ver el fútbol por TV3, donde el valenciano Pichi Alonso ejerce de comentarista, antes que por Canal9 donde el chovinismo reinante estaba instalado hasta en los programas deportivos, con programas como “Polonia” aprendimos a reírnos de los políticos de turno cosa impensable en la televisión valenciana. Hoy todo eso se ha terminado para los valencianos que pueden ver cualquier televisión del mundo pero que no podrán escuchar el catalán del norte en la pantalla de sus televisores.

La verdad hace libres a las personas y esa verdad es la que temen Francisco Camps y sus corifeos, la verdad también hace pensar y mueve a la reflexión y la muchachada valenciana de la gaviota tiene miedo a quedarse sin una de sus armas electorales, han sido muchos años utilizando el anticatalanismo para saquear desde las poltronas del poder el territorio valenciano, muchos valencianos al ver TV3 se daban cuenta de que todas las mentiras contra la unidad de la lengua que se han ido lanzando desde hace años por parte de la derechona valenciana eran simple papel mojado, algunos veían con asombro que las diferencias en el habla de un ciudadano de Barcelona y de otro de Valencia eran menos que las existentes entre un valenciano y un andaluz y mientras nadie se cuestiona la unidad del español si que lo hace con el catalán la derecha valenciana cada vez que hay que muñir las urnas con el miedo y la mentira.

Se acercan las elecciones y Francisco Camps entrará en ellas con los dos pies en el banquillo de los imputados acusado por su relación con la trama Gürtel. En Canal 9, emisora que considera de su propiedad, se seguirán emitiendo las mismas mentiras de siempre, se acusará a los jueces y fiscales, se manipularán hasta las heces las noticias relacionadas con el caso y la mayoría de veces se ocultarán las mismas al pueblo valenciano al que se seguirá adormeciendo con cantos de sirena, se seguirá en Canal 9 colocando a “amiguitos del alma” que llegados desde Madrid dirigirán programas de debate en los que se atacará a la oposición y se alabará a Camps, se seguirá ignorando a nuestros músicos, cantantes e intelectuales que no presten genuflexión al poder, y se seguirá arruinando al pueblo valenciano con el despilfarro de una televisión manipulada de la manera más burda posible.

Es todo lo contrario que pasa en TV3 donde se habla desde Valencia del caso Gürtel, donde se satiriza en el programa “Polonia” a Camps y Rita Barberá, lo mismo que se hace con los políticos catalanes de todos los colores, donde seguirán apareciendo en sus programas los cantantes vetados en Valencia y donde el entretenimiento entretendrá. Ahora con la excusa de una ley y de un plumazo dejan a los valencianos sin la posibilidad de seguir viendo TV3, agobian a multas a Acció Cultural y le obligan a cerrar los repetidores que, repito, pagamos entre muchos valencianos. Desde el Govern de Catalunya se ha comunicado al Gobierno de Camps que la reciprocidad es técnicamente posible y Canal9 también podría verse en Catalunya aunque dudo que alguien tenga ganas de hacerlo.

El obligado cierre de los repetidores de TV3 es un acto de terrorismo institucional por parte de Francisco Camps y sus acólitos, la camisa no les llega al cuerpo y temen que el pueblo valenciano despierte de la modorra en la que llevan años colocándolo y deje de votarles. Los pantalones de Milano y Forever Young regalados por “El Bigotes” a su “amiguito del alma” comienzan a oler mal, el fétido olor a mierda se extiende por los pasillos de la Generalitat mientras Camps y los suyos se refugian en cadenas televisivas que con la excusa de un “gato al agua” se dedican al insulto, la mentira y, en más de una ocasión, bordean la ilegalidad y la llamada al golpismo. Camps impide que TV3 llegue a tierras valencianas mientras deja que sigan emitiendo con toda la impunidad cadenas que no cumplen los requisitos legales, pero el tarot o la emisión de pornografía no le dan miedo, al fin y al cabo él está acostumbrado a las predicciones de los echadores de cartas que le han asegurado que pasará a la historia como el mejor presidente de todos los tiempos y todos los países democráticos y en cuanto al porno ya lo hace cada día, al menos el porno político porque para el otro no le veo condiciones, huele demasiado a cirio pascual y agua bendita.

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