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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Obama y el fracaso de los militaristas del déficit público

E.J. Dionne
E. J. Dionne
viernes, 18 de febrero de 2011, 07:59 h (CET)
WASHINGTON - Durante 30 años, los ideólogos conservadores han tomado por idiotas a los militaristas moderados del déficit público.

Diría que esto daría a esos enemigos moderados del déficit un matiz de humildad. No es muy probable. Más bien seguirán con su moralismo fariseo, fingiendo ser bipartidistas y estar más allá de ideologías. De hecho, agravan el problema que quieren solucionar al seguir dando protagonismo a los conservadores partidarios de recortes con cualquier excusa.

Es por tanto satisfactorio ver al Presidente Obama ignorar por completo a los deliberadamente ingenuos que se quejan del déficit. Sabemos que la nueva recaudación tendrá que jugar un gran papel en la reducción del déficit. Él también sabe que los Republicanos de la Cámara fingen que podemos salir de este desastre a base de recortes y que en general convertirán en motivo de demagogia cualquier subida tributaria genérica.

De manera que ha propuesto unos recortes del gasto serios y ciertas subidas modestas de la recaudación para conservar estables las cosas mientras se embarca en una lucha a largo plazo por situar nuestra disfuncional política presupuestaria en un lugar mejor. Esto molesta a sus críticos obsesos del déficit. Debería sonreír, dejar que rabien y ocuparse de sus cosas.

Veamos los precedentes. Cuando Ronald Reagan fue investido en 1981 logró realizar importantes recortes tributarios acompañados de grandes subidas del gasto militar. Los recortes fiscales y una grave recesión embriagaron la recaudación.

A diferencia de los conservadores de hoy, Reagan al menos reconocía la realidad matemática y aprobó ciertas subidas tributarias. Pero fueron insuficientes, y devolver la cordura presupuestaria recayó primero en George H.W. Bush - el último Republicano fiscalmente sensato de verdad -- y luego en Bill Clinton.

Pero los conservadores que nos metieron en esta tesitura no hicieron nada por sacarnos de ella. Por el contrario, denunciaron al primer Presidente Bush por subir los impuestos, y todos los Republicanos votaron contra el plan económico de Clinton. Por su valentía a la hora de apoyar las subidas tributarias de 1993, los Demócratas perdieron el control del Congreso en 1994.

Hacia finales de los años Clinton, teníamos un importante superávit. Intervino el segundo Presidente Bush que, con los Republicanos en el Congreso, declaró el superávit demasiado grande. Fue un problema que se emplearon a fondo en solucionar. Dos bajadas tributarias y dos guerras más tarde, estábamos hundidos en el déficit -- de nuevo. Y el revés económico que arrancó con la legislatura de Bush hijo empeoró las cosas, rebajando la recaudación y obligando a asumir más gasto deficitario para poner en marcha la economía.

¿Dónde estaban los militaristas del déficit moderado durante todo esto? Tienen una costumbre de mala educación. Siempre que los conservadores vuelan por los aires nuestra situación fiscal con sus bajadas tributarias, los militaristas del déficit guardan silencio -- o, como mucho, musitan unas cuantas palabras de reproche amable para dejar constancia de algo -- y dejan que proceda la ruina presupuestaria. Hay bastantes entre sus filas (sí, hasta algunos Demócratas) que apoyaron realmente las bajadas tributarias Bush.

Pero en cuanto es el turno de los progresistas en el poder, los fanáticos del déficit se vuelven feroces. Denuncian a los izquierdistas que no adoptan medidas inmediatas para abordar el déficit que dejan atrás los conservadores. De esta forma, los conservadores gobiernan a voluntad. Los izquierdistas son tildados de irresponsables a menos que abandonen su propia agenda y dediquen cada minuto en el poder a reducir el déficit.

Es un juego de tontos. Los conservadores juegan a él brillantemente. Los militaristas del déficit moderado les dan cobertura en todo momento.

¿Cómo sabemos que nuestras dificultades se derivan sobre todo de la escasez de recaudación? Piense en lo que pasaría si permitimos que todas las bajadas tributarias que está previsto expiren en 2012, incluidas las promulgadas con Bush, desaparecen. Eso generaría casi tanta reducción del déficit durante la próxima década -- 4 billones de dólares más o menos -- como todas las medidas de la comisión Bowles-Simpson de disciplina presupuestaria implantadas de golpe.

Y la labor de la comisión demostró lo eficaces que han sido los conservadores. Al decir que ellos nunca, jamás, en ningún caso van a subir los impuestos, los conservadores obligan a los moderados a hacer una concesión tras otra.

A fin de cuentas, los conservadores del Senado presentes en la comisión -- pero no los legisladores conservadores -- son partidarios de ciertas subidas tributarias suaves. Pero la Bowles-Simpson proponía más o menos el doble de recortes del gasto público que de subidas de la recaudación. Pensaría que los moderados podrían conservar por lo menos la cota del 50-50. Pero no, no harán nada por lograr el apoyo de unos pocos conservadores.

Como resultado, cualquier conservador partidario hasta de la subida fiscal más modesta es aclamado por valiente. Cualquier izquierdista que propone recortes moderados del gasto es condenado por ser un cobarde sin entrañas a menos que también apoye rebajar drásticamente la seguridad social o Medicare. ¿Qué se considera "moderado" o "equilibrado" en esto?

Espero que Obama tenga la firmeza de seguir descubriendo el farol de los radicales del déficit hasta que ellos se tomen en serio cambiar la política de reducción del déficit. No nos podemos permitir otros 30 años de evasión fiscal.

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