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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

El abuso de poder

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
jueves, 17 de febrero de 2011, 08:13 h (CET)
Cuando la ignorancia alcanza el poder, su proceder es la tiranía. No se deben esperar leyes justas del mandatario injusto, ni sabiduría del asno, ni rectitud del miserable. La Ley Mayor, la Constitución, para el poder mezquino, es sólo un obstáculo a salvarse para que pueda convertir en ley sus atropellos. Y esto, precisamente, es lo que tenemos en esta España desdibujada por el PSOE, Zapatero y sus ministras. Un elenco tal, que uno no puede sino preguntarse con harto desconsuelo que quién los nombra, y, lo que es más demoledor, quién los mantiene. Sin formación alguna, con una incapacidad manifiestamente demostrada y, en buen número de ellos, sin haber sido capaces ni de terminar sus estudios universitarios, no parecen contar con la cualificación necesaria ni la formación imprescindible para ocupar los cargos que ostentan, cosa que confirma y rubrica la evidencia incontestable de sus peregrinos actos, sin duda motivados por una estabilidad emocional mucho más que cuestionable.

Si gobierna mejor quien gobierna menos, no es menos cierto que el constante protagonismo legislativo de este equipo de demoliciones con la promulgación de leyes que, además de coercitivas y liberticidas, van de frente contra el sentido común, es rayano, si es que no cae de pleno, en el abuso de poder. Abuso de poder, porque, como contempla el Derecho Penal, en su gestión realizan actos contrarios a lo que impone la ley por cuanto aflige la libertad de las personas, las intimida y las causa vejámenes, agravios morales y/o materiales. Tal sucede con la promulgación de la Ley Antitabaco, con la llamada Ley de Igualdad o la Ley Sinde, las cuales atentan directamente contra buena parte de los ciudadanos y los aflige en todos los sentidos. Es más que previsible que estas leyes atenten frontalmente contra la Constitución –doctores tiene la ley, ya veremos-, pero todo hace pensar que las razones que esgrimen estas señoras para promover estos desmanes que atentan tan frontalmente contra los intereses económicos de cientos de miles de empresarios y contra las libertades de millones de nosotros, torpedean bajo la línea de flotación la razón misma, que es decir el sentido común. Los necios, cuando alcanzan el poder, aún en democracia, abusan de él porque lo consideran algo personal que les corresponde por derecho…, como todos los dictadores. En este caso, eso sí, dictadorzuelos a plazo fijo, aunque ya harán lo necesario para perpetuarse en el poder.

El excesivo abuso de poder se ha establecido de forma tan habitual en el proceder de este Gobierno, que no es en absoluto raro que la impresentable ministra Leire-Pajín haya podido llegar a decir que “nombra como Directora General a quien se le pone en los cojones”, y aquí no ha pasado nada. No hay fiscales, no hay jueces, ni siquiera ciudadanos que tomen la calle para evitar el abuso constante de poder de la tiranía que nos somete y gobierna. A nadie le importa que se conculquen de esta forma los derechos civiles, razón por la cual se está aceptando tácitamente que el fin justifique los medios, tal y como está sucediendo con muchos asuntos de Estado. La perversión del poder genera en el imbécil la soberbia del tirano, especialmente cuando no hay un fiscal independiente que le meta mano y le aplique la ley, quién sabe si porque está a sueldo de futuro de ese mismo Gobierno. De lo que no hay duda, al menos para mí, es que tiranía tenemos; pero es inútil intentar hablar con los tiranos, y mucho menos creer que pueden llegar a comprender nada fuera de sus intereses personales: están siempre demasiado ocupados en multiplicar su imbecilidad.

Lo único cierto son los hechos, no las engañosas palabras. Y los hechos declaran que se han conculcado los derechos de al menos la mitad de los españoles con la mal llamada discriminación positiva, que se han reafirmado en esa conculcación con la Ley de Igualdad, que se ha atropellado a la Gramática, que nos meten la mano en los bolsillos para quedarse con leyes injustas –y tal vez ilegales- nuestros dineros, con eso de los cánones y tal, que coartan las libertades religiosas, que han implantado una educación adoctrinadora y que nos han impuesto procederes y maneras contrarios a nuestros derechos civiles y costumbres. Todo ello, añadido a la promoción de la delación de unos ciudadanos contra otros, no es sino la caricatura de la España que debería ser, y un dibujo muy exacto de lo que es una mezquina tiranía encubierta.

Más, mucho más daño le hace a la sociedad un mal Gobierno que veinte crisis, porque el abuso de poder no sólo corrompe a la misma población por imitación de sus mandatarios, sino que enfrenta a sus miembros. Y esto, exactamente, es lo que el PSOE, Zapatero y sus ministras están haciendo. Cuesta trabajo creer, sin embargo, que nadie en ese partido vea lo que los demás contemplamos estupefactos, porque alguien sensato ha de haber entre sus filas por fuerza. Nadie se mueve, sin embargo, no queda claro si por miedo a esa misma tiranía, que quién sabe si es más férrea aún de cara a sus propias filas, si por miedo a perder la tajada que puede sacar de ella o si porque su conciencia ha degenerado de tal modo que antes están sus intereses personales que su propia conciencia. De lo que no hay duda es de que, habida cuenta de los innumerables casos de corrupción que nos conciernen y de la falta o indiferencia de condenas y aún de persecuciones legales, da la impresión de la clase política es una horda de sátrapas que se ha lanzado bárbaramente a saquear España y a convertirla en su cortijo particular. Una tiranía… legal, en fin.

Para muchos, sin embargo, no hay más ley que la de la propia conciencia ni más libertad que aquélla por la que uno está dispuesto a darlo todo. La tiranía es tiranía, lleve uniforme o no y se dé en democracia o en dictadura, y con ella no se puede dialogar: es sorda, es ignorante, es soberbia y es estúpida. A la tiranía sólo puede derribársela, y es lo que haremos con el PSOE. Esperemos que esta vez sea para siempre y que quienes han perpetrado estos daños pasen por los tribunales para rendir cuentas.

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