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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Espiar a los hijos

Mario López
Mario López
jueves, 17 de febrero de 2011, 07:54 h (CET)
La Policía de Mahwah en New Jersey aconseja a los padres que roben a sus hijos las contraseñas del ordenador personal. Lo hacen en los cursos que imparten a los padres para que aprendan a espiar a sus hijos. Es una pena que el gran experto en niños y adolescentes, Jean Piaget, ya no esté con nosotros; seguro que sus comentarios al respecto serían de lo más enjundioso. Y qué decir de lo que diría Miguel Gila. Supongo que si el curso, en lugar de impartirlo los policías de New Jersey, lo dieran los carceleros de Guantánamo, aún tendríamos mayor motivo de espanto; así que, dentro de lo malo, debemos felicitarnos porque no ha ocurrido lo peor. Muchas veces nos dejamos llevar por nuestro oficio y acabamos entrando en dinámicas bastante sorprendentes y poco recomendables. Si robar a un hijo está mal, ¿qué decir de espiarlo? No creo que exista un padre o una madre que no se hayan sentido alguna vez tentados por espiar a sus hijos, a ver qué lleva en los bolsillos, qué narices guardará en los cajones... Pero yo creo que los buenos padres han sabido contenerse, han respetado la intimidad de su prole y le han dado al magín lo suficiente como para elaborar un plan efectivo y respetuoso de los hijos, conducente a conocer aquello que, como padres, les es dable conocer (que no es todo). Así me ha sucedido, por fortuna, con mis padres y a mi hijo conmigo; y ahora, nos queremos, nos respetamos y ninguno de nosotros conocemos la cárcel o su antesala.

He charlado del asunto en distintos foros y he advertido, como no podía ser de otra manera, que la gente más joven, sin experiencia en paternidad, es la que mejor acoge, incluso aplaude, estas ilícitas prácticas; espero y deseo que cambien de opinión en cuanto tengan sus propios hijos, so pena de que lo que quieran es ser unos padres odiados. A nadie, aunque sea un niño sospechoso de cometer las mayores gamberradas, se le debe espiar; y, mucho menos, robar. Sé que Internet (como cualquier otro lugar adonde no llega la mirada protectora de los padres) encierra peligros, algunos no menores, y debemos estar vigilantes. Pero, y eso lo sabe mejor que nadie un padre que ejerce como tal, una cosa es vigilar y otra bien distinta espiar. Poner la educación de nuestros niños en manos de la Policía de Mahwah, es como poner a secar la ropa blanca en plena mascletá. No sé si me explico.

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