Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Internacional

Etiquetas:   Qué piensan sobre Egipto   -   Sección:   Internacional

El futuro de un Egipto democrático

Condoleezza Rice (Secretaria de Estado de Estados Unidos de 2005 a 2009)
Redacción
miércoles, 16 de febrero de 2011, 12:50 h (CET)
Al contemplar a Hosni Mubarak dirigiéndose a la población egipcia la pasada semana, pensé para mí misma: "No tenía que ser por fuerza así".

En junio de 2005, siendo la secretario de estado, llegué a la Universidad Americana de El Cairo para pronunciar un discurso en un momento de crecientes expectativas de cambio democrático en la región. Abundando en la cuestión del discurso de la segunda investidura del Presidente George W. Bush, dije que Estados Unidos apoyaría a los pueblos que aspiraran a la libertad. Ello constituyó el reconocimiento de que, en Oriente Próximo más que en ninguna otra región, Estados Unidos buscaba la estabilidad a expensas de la democracia, y no había logrado ninguna de las dos cosas. Fue la afirmación pública de nuestra creencia de que el deseo de libertad es universal -- no occidental, sino humano -- y que sólo la realización de ese deseo conduce a la verdadera estabilidad.

Durante un tiempo pareció que la cúpula de Egipto estaba respondiendo -- no tanto a nosotros como a su propia población, que pedía cambios a gritos. Los egipcios acababan de ser testigos del repliegue de tropas sirias del Líbano y de la elección democrática de un nuevo gobierno; de las elecciones libres de los dedos con tinta en Irak; y de la aparición de un nuevo liderazgo en Palestina. Unos meses más tarde, se producían elecciones más libres si bien no totalmente libres tras el estridente debate público en los cafés de Egipto y en la red. Aunque el partido de Mubarak obtuvo una mayoría aplastante, parecía que hubiera cruzado una especie de Rubicón.

Pero poco después Mubarak daba marcha atrás. Las elecciones parlamentarias fueron una burla, la odiada "ley de emergencia" siguió en vigor y figuras de la oposición como Aymán Nour volvieron a ser encarceladas. Los egipcios hervían - rabia que eventualmente explotaría en la Plaza de la Liberación. La moraleja para el resto de la región debería ser que hay que acelerar reformas políticas y económicas esperadas hace mucho tiempo.

Ahora el régimen de Mubarak ha desaparecido. Hay temores comprensibles a que estos acontecimientos no acaben bien. La Hermandad Musulmana representa la fuerza política más organizada en Egipto. Mubarak siempre dijo que la elección era entre él y la Hermandad, y aplicó políticas que hicieron realidad esa profecía. Aunque muchos líderes políticos más seculares y decentes fueron hostigados y encarcelados por el régimen, la Hermandad se organizó en las mezquitas y brindaba servicios sociales que el régimen no podía brindar. Armonizar el terreno de juego llevará tiempo.

Estados Unidos sabe que la democracia ha de ser un proceso largo -- desordenado, desorganizado y hasta caótico en ocasiones. No pretendo comprender el desafío a los intereses estadounidenses planteado por un futuro incierto en Egipto. Con todos sus defectos, Mubarak mantuvo una paz fría con Israel, que se convirtió en uno de los pilares de la política exterior egipcia. Apoyó a una cúpula palestina moderada y ayudó a mantener a raya a Hamás. Pero nunca pudo hacerlo por completo porque tenía miedo a "la calle". Los autoritarios no conocen ni respetan a su pueblo, y lo temen. Estados Unidos ha asumido buena parte de la culpa pública de amistades que apoyaron nuestras políticas en secreto -- alimentando el odio contra nosotros al tiempo que se blindaban ellos.

No podemos determinar los gustos del próximo gobierno de Egipto en política exterior. Pero podemos influir sobre ellos a través de nuestros vínculos con el ejército, las relaciones con la sociedad civil, y la promesa de apoyo económico y libre comercio para ayudar a mejorar la situación del bloque de la población egipcia.

El paso más importante ahora es expresar confianza en el futuro del Egipto democrático. Los egipcios no son iraníes, y no estamos en 1979. Las instituciones de Egipto son más fuertes y su secularismo más arraigado. Es probable que la Hermandad compita por el favor de la población en elecciones libres y justas. Hay que obligarla a defender su visión de Egipto. ¿Aspiran a la implantación de la ley islámica? ¿Pretenden el futuro de atentados suicida y resistencia violenta a la existencia de Israel? ¿Van a utilizar Irán como modelo político? ¿Al-Qaeda? ¿Dónde va Egipto a encontrar puestos de trabajo para su población? ¿Esperan mejorar las vidas cotidianas de los egipcios aislados de la comunidad internacional a través de políticas diseñadas para desestabilizar Oriente Próximo?

Mucho se ha hablado de la "victoria" electoral de Hamás en 2006 y de la fortaleza de Hezbolá en el Líbano. Hay muchos factores que diferencian estos casos. Pero hasta en estos ejemplos, los fundamentalistas han luchado cuando se han enfrentado a los retos de la administración pública.

Lo que viene ahora depende de los egipcios. Muchos son jóvenes y están llenos de fervor revolucionario. La política democrática será desafiada por los pilares del islam político radical. Esta lucha se está desarrollando por toda la región-- en Irak, en el Líbano y sobre todo en Turquía, donde décadas de secularismo han cedido paso al acomodo de religiosos en la esfera pública. En Egipto, los cristianos y los fieles de otras religiones también tendrán que encontrar un lugar y una voz.

Los próximos meses, años incluso, están destinados a ser agitados. Pero aun así esa agitación es preferible a la falsa estabilidad de la autocracia, en la que fuerzas perversas se instalan en la brecha de libertades que censura las voces democráticas.

No estamos en 1979, pero tampoco en 1989. La caída del comunismo liberó a los patriotas que habían considerado a Estados Unidos durante mucho tiempo un "faro de libertad". Nuestros antecedentes con estas poblaciones de Oriente Próximo son muy diferentes. Aun así, Estados Unidos debería de apoyar a las fuerzas de la democracia, no porque vayan a ser más receptivas a nosotros sino porque van a ser más receptivas a su propia población.

Los gobiernos democráticos, incluyendo a nuestros aliados más cercanos, no siempre convienen con nosotros. Pero comparten nuestra creencia más fundamental -- que la gente debe ser gobernada por consentimiento. Es igual de cierto hoy que cuando dije en 2005 que el miedo a la libre elección ya no puede justificar la negación de libertades. Tenemos una única elección: confiar en que a lo largo de la historia esas creencias compartidas van a pesar más que la alteración inmediata que se avecina y, en última instancia, que nuestros intereses e ideales se verán satisfechos.

Noticias relacionadas

“El aumento de refugiados está aumentando las cifras de hambre en el mundo”

Más de la mitad de los refugiados son niños y niñas

El 65% de los españoles cree que hay que cambiar la ley y el sistema de acogida para evitar muertes

Al 80% de la ciudadanía le preocupa el crecimiento del racismo y la xenofobia

Los mejores planes para disfrutar del verano en California

Cada vez son más los españoles que eligen los Estados Unidos como destino para sus vacaciones y el estado de California es uno de los más atractivos para disfrutar de la época estival.

Iván Duque, elegido presidente de Colombia

Respetará los Acuerdos de Paz con las FARC, pero cree que necesitan "correcciones"

El debate sobre el Aquarius llega la próxima semana al Congreso

En el mismo Pleno el PP pedirá explicaciones al Gobierno por su decisión de acoger al barco en el puerto de Valencia
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris