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¡Peligro!: Estólidos sueltos

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
miércoles, 16 de febrero de 2011, 08:06 h (CET)
¡Ay, si Valle-Inclán levantara la cabeza!...: miraría España y comprobaría con estupor que aquel ridículo esperpento que tanto criticó al final del XIX y principios del XX ha sido prodigiosamente superado por el PSOE. Lo imposible ha sucedido: la estolidez es ya el fundamento de nuestra sociedad. Cualquier cosa, por risible que sea, cabe ya en España, aunque las autoridades sociatas se esfuerzan titánicamente en conseguir superar su propio récor, y si no tienen tiempo suficiente trabajando 24 horas al día para lograrlo, lo hacen también por la noche. Lo cierto, es que gracias a su tremebundo esfuerzo hemos pasado de largo exitosamente la frontera de la estupidez más supina, triunfantemente hemos dejado atrás la idiotez más psiquiátrica y nos hemos instalado de pleno en la gloriosa estolidez más aberrantemente absurda de la mano de este partido que legisla con el hígado, en el mejor de los casos, o con el culo, como ciertamente parecen confesar sus actos. Es el orden de la viceversa, que diría don Benito Pérez Galdós, en que lo descabellado es moneda de cambio y en que lo absurdo es el ámbito en que nos desenvolvemos, entretanto el sentido común o la lógica son perseguidos como delitos. En fin, que ya somos la clase de personas contra la que nos advirtieron nuestros padres: un país en el que para ver estólidos basta con mirar la foto de un Consejo de Ministros. Y es que España es un ya un país donde da igual que votes o no, porque siempre te arrepientes. A mí, sin ir más lejos, me decían cuando niño que con la democracia cualquiera podía ser ministro o presidente, y, aunque entonces nunca me lo creí, ahora sé que estaban en lo cierto.

Así las cosas, ahora resulta que, en una nueva y genial iniciativa de los estólidos sociatas, se van a penalizar las obras de teatro en las que los actores fumen porque así han sido concebidas por sus autores, ni más ni menos porque trasgreden la Ley Antitabaco, y también, en virtud de la Ley de Igualdad, se va a penalizar a quienes no perpetren atentados contra la lengua común, haciendo sus anuncios públicos sin incluir expresamente al género femenino, así lo que se solicite en ellos sea un bolígrafo. Lógicamente, y en la misma línea, es previsible que será cambiada toda la Gramática por decreto y prohibida el resto de la Cultura, porque en todas las obras literarias o cinematográficas se muestran escenas en las que se trasgrede algún artículo del Código Penal, que también es Ley. El ridículo del PSOE es tan espantoso y magnífico, que algunos astrónomos tienen serias dudas de que haya espacio suficiente para que quepa en nuestro universo. Pero, en fin, es lo único que puede pasar cuando se le dan cargos –sin duda “porque les sale de los cojones” (Pajín, dixit)- a quienes tienen la formación y la estabilidad emocional que tienen nuestros dirigentes sociatas. Será porque votan los estólidos, digo yo, y, como son mayoría, pues eso, que salen elegidos los suyos, sus dignos representantes. Y es que en España se pueden ver animales en muchas partes, incluso en el zoológico.

Todo indica, sin embargo, que no parará aquí la cosa y que seguirán estos orates en su desvarío hacia la locura sin que nada ni nadie pueda poner brida a su delirio. El PP, por lo pronto, sigue resistiéndose a presentar una moción de censura a este Gobierno porque, dicho en palabras de Ortega y Gasset, de hacerlo y ganar, es la única otra forma que tendríamos todos de seguir siendo imbéciles. Lo cierto, entretanto, es que hemos pasado de ser un país como tantos a uno que es modelo de irrisión para el mundo –civilizado o no-, bananero, ridículo hasta las lágrimas y corrupto hasta la saciedad. ¿Qué de extraño hay, así las cosas, en que quienes han recibido dineros públicos para salir del hoyo en que los directivos de esa entidad –Caja Madrid- les metieron pretendan regalarse a sí mismos un par de millones o tres de euros de prima para homenajearse?... ¿Acaso los sindicatos, mercenarios a sueldo del Gobierno, no cobran su buena tajada de cada expolio que se les hace a los trabajadores, ya sea mediante EREs truculentos o mediante cursos que no se imparten pero que sirven para sacar a ingentes cantidades de desempleados de las listas del paro, porque ellos no están sin trabajo, sino que se están orientando?... Sin embargo, ya se sabe que cuando un estólido se avergüenza de su propio proceder siempre dice que es por el bien común, que es justito lo que dicen el Gobierno y los sindicatos.

El PSOE ha irrumpido como un elefante en una cacharrería en todos los hogares y aspectos de la vida social para desbaratarla con una demencia propia de quien debiera estar hospitalizado y bajo vigilancia intensiva porque es peligroso para sí mismo y para los demás. No es que en su proceder de orate haya visto colmadas sus aspiraciones entrometiéndose en la vida familiar o en la educación de la infancia con sus absurdas leyes, sino que, en un imposible ir más allá, ha pervertido la misma Gramática, ha convertido Formación en adoctrinamiento, ha instalado la censura, ha mutilado el derecho de uso de la propiedad privada, ha promocionado la inquisición chivatera, ha impuesto códigos de conducta social antisociales, ha prohibido los ámbitos de la Cultura que no desvarían como ellos, ha impuesto leyes liberticidas por doquier, ha legislado a favor de su pesebre imponiendo cánones que para los ciudadanos con sentido común son simplemente delictivos por su similitud con los impuestos mafiosos, y ha asentado lo más ridículo entre nosotros como código de convivencia. Todo ello, claro, sin meternos en lo gordo, todo eso que afecta a la corrupción que nos asola, a legislar para multinacionales, a la manipulación y control de los poderes del Estado, la Justicia y la instauración galopante del Estado stalinista o a sus trapicheos con el terrorismo y/o los terroristas, en lo que creen en su desquicio el arribo de una paz negociada con los delincuentes. Pero no rectificarán, no, porque eso es cosa de sabios... equivocados.

Puede ser que en algún momento de un inimaginable futuro por ahora recobremos la cordura, cosa que dudo mucho; pero, si tal sucediera, esperemos que entonces seamos capaces de articular la sociedad de la forma necesaria para que los imbéciles no voten y, sobre todo, para impedir que los estólidos alcancen el poder, tal vez imponiendo la obligación de que tanto para votar como, especialmente, para dedicarse a la política, haya que tener la formación adecuada y la estabilidad psíquica y emocional imprescindible. Quien aúpa imbéciles al poder, ya debería saber que sólo puede obtener como resultado leyes imbéciles y sociedades imbéciles. No se debería tomar el PSOE a sí mismo tan en serio: nadie más lo hace. ¡Basta ya de realidades, caramba!: ¡queremos promesas! Algunos que parecen imbéciles estándose quietecitos y callados, como dice el proverbio indio, se han empeñado en confirmarlo legislando y hablando.

En fin, que las autoridades del UE deberían poner en las fronteras de España grandes carteles para advertir a nuestros visitantes de adónde llegan, con la leyenda: “¡Peligro!: Estólidos sueltos”. Y como imagen ilustrativa: un mono con una pistola.

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