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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

La Quinta del Sordo

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
martes, 15 de febrero de 2011, 08:12 h (CET)
Sin faltar a la cita desde hace medio siglo, pena, cada año se pone en escena esa burda imitación de los Óscar que son Los Goya. Un sucedáneo de Premios diseñado por el pesebre para mayor gloria de los de la ceja, en el que, a imagen de en El Presidente de Cantinflas, se condecoran y obsequian productores, directores, actores y demás peña de la festiva troupe que se llena los bolsillos a costa de las subvenciones que regala el Ministerio que dirige la infausta señá Sinde, la de la censura de la plebe y la del reparto de dineros públicos a los coleguis. Un fortunón para repartir con cargo al Erario a una supuesta industria que supera largamente en costos lo que produce, pero que se mantiene porque de ello viven una barbaridad de vivos que de otro modo estarían muertos, resultando así que casi la mitad de las películas que se sufragan con los dineros públicos no se hacen siquiera o no se estrenan (¿adivinan dónde se quedan los dineros?...), y de las que sí lo hacen, mejor que no lo hicieran. Total: casi cien millones repartidos entre amiguetes. Y to´ pa´ na´. Sí, y to´ pa´ na´, porque con ese mismo dinero se editarían, por ejemplo, no menos de unos noventa millones de libros, que es decir dos libros por ciudadano; pero el gobierno prefiere que los productores vivan en cómodos chalés y los de las cejas coreen sus consignas.

Hay que celebrar los untos y la buena vida que regala el partido, claro, y para ello, también con dineros públicos, se montan una fiesta por todo lo alto para lucir palmito en plan Hollywood-Trinquiland, donde, con alfombra roja y todo, no muestran los participantes sonrojo alguno, acudiendo a la burda y cutre imitación para ponerse hasta el culo de lo que sea y llenar el buche, y repartirse de paso también los llamados Cabezones, que no es sino el remoquete usurpado con que nombran al busto de Goya que entregan como premio. Para quien no lo sepa, Cabezón es el sobrenombre que tradicionalmente recibe el busto de Cervantes que Alcalá de Henares tradicionalmente regala a sus ilustres visitantes o a quienes distingue en el mundo de la Cultura. Un hurto, como se ve, de quienes, dándoselas de creativos, tienen una sequía tal de talento que a todo lo que llegan a es a copiar lo que otros hacen, sean galas de autohomenaje, premios americanoides, seudónimos y hasta las mismas deplorables películas o teleseries con que nos atormentan. Es decir, que todo es copia de copia, cuando no usurpación a la pata la llana, demostrando, para hacer juego, que ni tienen ideas, ni clase, ni estilo, ni ganas de tener nada de eso, que con la pasta que trincan ya les sobra.

El resultado de tantos y tantos años de zafias y amañadas subvenciones a ese orbe de vivales que es el Cine (y la televisión), ha conducido inexorablemente a la náusea cultural que padecemos. Vamos, que no es extraño que cien espectadores sean muchos para una película española… si es que se estrena. Que sí, que sí, que se subvencionan películas que ni se hacen, visiten Internet. Desde luego, y por mi parte, con un par de honrosas excepciones anteriores a este despelote sociata, ni cobrando voy a ver una horterada española, oiga.

Pero hay que subvencionar esto, pues que son coleguis de la misma ministra que en su momento se alimentó también de este manantial de leche y miel. Todo lo demás de la Cultura no es merecedor de subvención alguna, al menos no más allá de algún premio amañado para que algún mamífero del partido llene el estómago. Nada se hace por ninguna otra disciplina de la Cultura, a no ser, claro, la SGAE para los sonsoneteros o subvenciones de edición para las editoriales del Régimen, que también chupan lo suyo. Lo demás no existe, porque no es adoctrinador y no pertenece al Régimen sociata.

Pero, en fin, no hay más cera que la que arde. Esto es España y eso la cultura que hemos “hacido”, porque ya se sabe que tanto España como su cultura son diferentes. Rojos de vergüenza y gualdas de pastaza algunos, vamos de los Desastres de la Guerra (léase del PSOE) al Cine. Pintura Negra en estado puro, como aquél que dice.

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