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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Los de la obsesiva memoria histórica atacan de nuevo

José Manuel Onieva (Granada)
Redacción
jueves, 10 de febrero de 2011, 15:16 h (CET)
Como siniestra pesadilla, periódicamente en la prensa local aparecen noticias de actividades de las Asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica. Gente como Brenes, Gil Bracero, González Arroyo, Gómez, Gallo y otros presentan sus proyectos de que si van a ser “lugares de Memoria” o “BIC”. Con alarde infográfico publican sus mapas de “campos de concentración y fosas comunes” y se quedan tan contentos, si bien, opino que no interesan mucho al común de los ciudadanos. Manejan cifras de muertos, de represaliados, “víctimas de un lado” en su jerga. Las cantidades varían al compás del relato que quiso contarles el confidente de turno, sesgado por supuesto. Si con Lorca fallaron la flor y nata de los expertos, concluyan ustedes. Su permanente excusa, “para que no se repita”. Todos sabemos los horrores de aquella cruel e inútil Guerra Civil, pero ellos no quieren perdonar y por so no olvidan. A veces creo que están enfermos de odio y rencor. Nuestra humana capacidad de olvidar para poder seguir la desprecian.

Tienen un tremendo interés en mantener y practicar el “guerracivilismo militante”, sobre todo en proximidad de consultas electorales. Creen a fondo en las inexorables e insuperables dos Españas, aquellas que nuestro genial Goya simbolizó en la “pelea a bastonazos” de sus pinturas negras. Son incapaces de aceptar normalmente la colocación del grupo escultórico “Piedad” de Eduardo Carretero. De aceptar el significado que a su obra da su propio autor: reconciliación y perdón por ambas partes. Ellos quieren una propia y, ni después de muertos quieren que los suyos se mezclen con los otros. No recuerdan ni la famosa frase del discurso de Azaña que, con la guerra ya perdida y antes de exilarse, pidió “paz, piedad y perdón”. Imagino que sabría por qué la pronunciaba. Tozudos como Juan de Loxa, exdirector del Patronato de Lorca en Fuentevaqueros, o el exconcejal Castillo Higueras, aprovechan el acto para, machaconamente, volver a pedir el listado con los nombres y apellidos. Pero, y si hay algunos deudos que no quieren que esos nombres aparezcan allí. ¿Les han consultado a todos? La familia Lorca nunca quiso “profanar” el entorno de Alfacar y miren lo que han conseguido.

Para colmo, aparece un tal Carlos Giménez, supuesto maestro del “comic” que en su tebeo “36-39 malos tiempos” relata cómo fue la guerra para el pueblo de Madrid. Dice, entre otras lindezas, que la guerra siempre se ha contado desde el punto de vista de los ganadores y que ahora les toca a ellos, a los derrotados, sobre todo a él, que imagino no la vivió (¡). Me da igual. En mi caso fue al revés, me contaron la versión de los perdedores y he sido yo mismo, leyendo, explicando a mis alumnos Historia de España y cumpliendo años, cómo he descubierto otros puntos de vista, algunos de los ganadores, mire por dónde. Mis padres y yo votamos SÍ en el referéndum de D. Adolfo Suárez en diciembre de 1976. Un sí para superar el odio de la Guerra, para perdonarnos y para acabar con la dictadura de Franco pacíficamente. De camino no se tiran los euros en plena crisis económica.

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