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Etiquetas:   Momentos de reflexión   -   Sección:   Opinión

¿Existe el cielo?

Octavi Pereña i Cortina
Octavi Pereña
miércoles, 9 de febrero de 2011, 08:20 h (CET)
“Imagínate que no hay cielo/ Es fácil si lo intentas/ No hay infierno debajo/ Encima sólo espacio sideral”, popularizó John Lennon. En la epopeya Gilganesh escrita en Babilonia hace 4000 años, el héroe viaja por los jardines de los dioses intentando descubrir el secreto de la vida eterna. Su guía le da el secreto. No hay misterio le dice. Aquí tienes todo lo que puedes conseguir. La diosa Siduri le aconseja: “Disfruta la vida”. Gilganesh vuelve al mundo de los vivos y vive una vida más intensa sabiendo que no hay banquete celestial ni un más allá. Era el sueño de John Lennon. La divisa de los que no creen que hay un más allá es: “Comamos y bebamos que mañana moriremos”.

Es muy fácil decir que no hay cielo, otra cosa es creerlo. Lisa Miller, citando una encuesta dice que el 81% de los norteamericanos creen en el cielo. De estos, un 71% piensa que es un lugar real. De este 71% un 43% considera que sus mascotas irán con ellos en el más allá y las podrán acariciar eternamente. Por lo que hace al cielo no todo es agradable. Johann Hari escribe: “El cielo es un lugar maravilloso lleno de luz, es una construcción perniciosa con una historia corta y sangrante.

Durante siglos se ha utilizado el cielo como un instrumento de control e intimidación para tiranizar a la gente en esta vida”. Quienes hemos sido educados en el catolicismo se nos enseñaba que fuera de la Iglesia Católica no había salvación posible, lo cual creaba un trauma de manera que quienes tenían intención de abandonarla se lo pensaban dos veces antes de tomar la decisión. Son muchos quienes no creen en sus doctrinas, cuestionan incluso la figura papal, pero curándose en salud se quedan. No sea que se condenen.

Margaret Toscano que procede de una familia de tradición mormona, en su juventud fue una fanática de Joseph Smith, el fundador del mormonismo. Estando en la universidad estudió el movimiento feminista. Finalizados sus estudios y regresar a casa defendió que las mujeres tendrían que ser pastores. Las autoridades mormonas la conminaron a que se retractara y que si no lo hacía no podría ir al cielo junto a su familia.. Se negó a hacerlo. Sus hermanas están desconsoladas porque no la verán en el más allá. Los puritanos de Nueva Inglaterra también utilizaron el cielo como una manera de imponer disciplina en esta vida.

Todavía peor. La promesa del cielo se la utiliza como incentivo para que la gente cometa atrocidades. Los suicidas que hacen estallar bombas se les inculca a inmolar sus vidas con la promesa que muriendo por la fe entrarán en un paraíso de delicias sensuales mientras que los infieles no disfrutarán de este sueño maravilloso. Una mala interpretación de las Escrituras cristianas llevó a la conversión forzada de judíos, mahometanos, a la predicación de la guerra santa para la reconquista de Jerusalén de manos de los infieles y de la creación de la “Santa Inquisición” para hacer volver al redil de la Santa Madre Iglesia a quienes se habían atrevido a salirse de él. El cielo se puede convertir en un incentivo del terror.

En la Biblia no se encuentra ni un solo texto que enseñe que debe utilizarse la violencia para hacer adeptos. Que a lo largo de la historia de la Iglesia cristiana se ha utilizado la coerción para producir aparentes conversiones al cristianismo es un hecho innegable. Esta actitud cruel no halla el soporte de la doctrina de la doctrina bíblica. Que se utiliza la violencia eclesiástica para desprestigiar a la fe cristiana y con ella a la Biblia, es evidente. Es, pero, una actitud que no se ha tomado la molestia de examinar atentamente lo que la Biblia enseña.

El apóstol Pedro resume de una manera muy sencilla y clara cual debe ser el comportamiento de los pastores de la iglesia. Exhorta a los ancianos, es decir, a los pastores a que apacienten “la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente, no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto, no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (I Pedro 5:2-4). Siendo ejemplo de la grey implica recibir la corona incorruptible de gloria, ser piedra de tropiezo debido a prostituir el Evangelio acarrea grave condena.

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