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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Catalunya, un problema de España

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 9 de febrero de 2011, 08:06 h (CET)
El señor Ridao, de ERC, puede decir lo que le parezca, puede insistir en sus tesis victimistas y seguir impulsando la, tantas veces repetida, imagen de que Catalunya es la que mueve e impulsa a toda España, gracias a su “potente” industria local. No obstante, lo que no explica, lo que oculta y aquello que no le conviene que se sepa es que, gracias al gobierno Tripartito, que ha sido padecido por los catalanes durante cuatro años, el potencial industrial catalán ha bajado de una manera espectacular; que muchas empresas ubicadas en Catalunya han cerrado sus instalaciones para trasladarse a otros lugares de España o de fuera de ella y que, un número excesivamente alto de pequeños comerciantes, autónomos y pequeñas y medianas industrias, han tenido que abandonar al no poder continuar defendiendo la viabilidad de unos negocios que no han recibido ninguna ayuda del gobierno de la comunidad.¿Deberemos recordarle al señor Ridao que su partido ha sido uno de los miembros del famoso Tripartít que más problemas ha venido causando a la gobernabilidad de la comunidad, a causa de su extremismo nacionalista y su tradicional visión separatista de Catalunya, que antepone a cualquier otra consideración que pudiera favorecer a sus ciudadanos?. Hay que reconocer que, si algo ha contribuido a que la crisis española se agudizara en la región catalana, ha sido, sin duda, este gobierno de coalición de izquierdas en el que, a la incompetencia y sectarismo del PSC del señor Montilla, se le han sumado el cerrilismo extremista de ERC y las veleidades tercermundistas y los tics igualitario-libertarios del ICyV; un conjunto que ha producido una sinergia de signo negativo que ha conducido a la comunidad catalana a uno de los mayores endeudamientos de su historia.

Y nos podríamos preguntar, a la vista de los resultados del endeudamiento del anterior gobierno de la Generalitat, ( unos 7.000 millones de euros) ¿qué es lo que, realmente, han aportado estos señores de ERC, a los que, en las últimas elecciones, los votantes les colocaron en el lugar que realmente les correspondía, como minoría extremista de izquierdas nacionalistas, que no han sabido crear más que problemas y gastar dinero a manos llenas, a cuenta de los presupuestos de la comunidad, para favorecer a sus propios militantes y empobrecer a la región con sus utópicas y costosas embajadas en el extranjero? En realidad, ya es hora de que se les diga a todos estos que se pasan la vida lamentándose del “mal trato” que recibe Catalunya del resto de España y de lo que les perjudica aportar dinero de la comunidad a las Arcas del Estado; que ¡ya está bien de tantas monsergas y que dejen de lamentarse y aporten soluciones y solidaridad, que es lo que hace falta!

Nadie puede negar el espíritu empresarial de los catalanes, nadie puede objetar nada a las ilustres familias de empresarios que levantaron imperios económicos con sus empresas textiles de Barcelona, Tarrasa, Sabadell u Olesa de Montserrat; que vivieron sus momentos de mayor auge favorecidas por la neutralidad de España en las dos últimas guerras europeas de 1914 y 1939 y que permitieron, a Catalunya, sobresalir sobre el resto de España y constituirse en la región más rica; favorecida por su situación geográfica y por ser puerto de mar. Posteriormente, el Estado decidió implanta la SEAT en Barcelona y los efectos de la industria del coche, prácticamente en régimen de monopolio, sirvió para darle otro importante empujón a la región, que se vio favorecida con la instalación de industrias auxiliares del automóvil que, a su vez, crearon millares de puestos de trabajo. Pero de aquellos tiempos ya sólo quedan los recuerdos; de aquellas estirpes catalanas que copaban el sector textil e industrial de Catalunya, unas desaparecieron cuando llegó la competencia de otras naciones, especialmente la inglesa, con una mayor modernización de sus instalaciones y una mejor productividad, que las hicieron más competitivas y, otras, fueron vendidas a multinacionales extranjeras que desbancaron a sus antiguos propietarios. En todo caso, si no hubiera sido por la mano de obra que llegó, primero de Murcia, y más tarde de Andalucía y Extremadura y, en menor cantidad de otras regiones de España, para cubrir aquellos puestos de trabajo que desdeñaban los operarios catalanes; hubiera sido imposible que la cota de desarrollo y la expansión industrial catalana hubiera alcanzado los niveles de prosperidad a los que se llegaron durante los años que precedieron a la crisis del 2008.

Hoy en día, en Catalunya, por mucho que les duela a los más recalcitrantes defensores de la inmersión lingüística en el catalán, se habla tanto en catalán como en castellano y, los nuevos catalanes, como acostumbran a llamar a los inmigrantes que se asientan en esta comunidad, han alcanzado un número que probablemente puede superar al de los oriundos. Por consiguiente, parte de la riqueza que se ha generado en Catalunya procede de esta mano de obra que ha venido del resto de España y, otra, de las multinacionales que o bien son extranjeras con sus sedes centrales en otros países o bien, como ocurre con muchas de ellas, sus sedes centrales están ubicadas en Madrid u otras poblaciones importantes como Valencia o Bilbao. Quizá el señor Ridao debiera de repasar la lista de las grandes empresas que, durante estos últimos años, han decidido abandonar Catalunya para irse a otros países, donde la mano de obra es más barata, menos conflictiva y, por añadidura, se les dan las máximas facilidades para instalarse. La relación de aquellas otras empresas radicadas en Catalunya, que han tenido que despedir a una parte importante de sus plantillas cada día que pasa se hace mayor y, para confirmarlo, no hace falta más que leer la prensa catalana donde aparecen, asiduamente reseñados, los nuevos percances laborales que se van produciendo. No en balde, la comunidad catalana, es una de las que mayor índice de paro tiene en España, después de la comunidad andaluza.

Resulta inconcebible que, después de la incontables concesiones que ha hecho el gobierno del señor ZP a esta autonomía, incluido un Estatut que les concede, prácticamente, el autogobierno, y de las transferencias que han recibido del Estado central, todavía vengan lamentándose de que están maltratados económicamente e insisten, tercamente, en negociar acuerdos fiscales bilaterales con España, como si se tratase de dos naciones distintas y poniéndose Catalunya al mismo nivel que el Estado español ¿Es esto constitucional, señor Ridao o es que para ustedes debe regir una vara de medir distinta de la que se utiliza para el resto de comunidades, por eso de ser consideradas “comunidades históricas”? Parece que estarían dispuestos a que se modificara la Constitución para que el resto de autonomías pudieran desaparecer y convertirse en provincias, con tal de que a los catalanes y pude que a los vascos, les consideraran como territorios superiores, con derechos especiales y, por supuesto, con el derecho a erradicar el uso del español y gozar de una financiación más favorable.

Es evidente que la Constitución no cuenta para estos nacionalistas que han decidido hacer caso omiso de ella en lo referente a la solidaridad, el respeto del castellano y a la bandera. Desde que gobiernan en España los socialistas del señor Rodríguez Zapatero, no sólo nos han llevado a una situación económica y financiera insostenible, sino que han conseguido destruir el espíritu nacional de unidad, de homenaje a la bandera, de mantenimiento de la lengua oficial, de respeto por la moral y ética cristianas, de ensalzamiento de la familia tradicional y de defensa de las libertades individuales.

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