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Etiquetas:   Reportaje  

Raimon se enfrenta al tiempo

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
sábado, 5 de febrero de 2011, 23:32 h (CET)
Desde 1997 Raimon no había puesto en el mercado un disco que estuviera formado integramente por nuevas canciones, en estos casi catorce años el cantante de Xàtiva había ofrecido una amplia recopilación de su obra, en el año 2000 lo hizo con su “Nova integral 2000” ahora imposible de encontrar en el mercado y también a lo largo de este tiempo ha ofrecido a su público algunas grabaciones en directo entre las que destaca la registrada en su recital en el Olympia parisino en el año 2006. Después de tan larga ausencia de los estudios de grabación este “Rellotge d’emocions” era esperado con ansias por los seguidores del cantante.




Raimon dedicando su disco.

Palabras de Raimon
La novedad discográfica se presentó a los medios de comunicación en los salones del Ateneu Barcelonés de la calle Canuda en Barcelona. Entre libros antiguos encerrados en viejas estanterías Raimon y los representantes de la discográfica PICAP, editora del disco, explicaron a los representantes de la prensa el contenido del mismo y los más cercanos proyectos del cantante. La discográfica afirma que nos encontramos ante un disco muy importante en la discografía en catalán.

Raimon afirmó que “escribo canciones por propia necesidad y la mayoría de veces sin ningún proyecto, a veces son melodías que tienes en la mente desde hace tiempo como sucede con “Quan se t’acosta la nit” y en otras ocasiones la inspiración llega súbitamente”.

Hace algún tiempo mientras tomaba una cerveza con unos amigos valencianos en una recoleta plazuela de Ciutat Vella en Barcelona encontré a Raimon que, como cada día, acudía al estudio que tiene en este típico barrio barcelonés para trabajar en sus canciones. En este disco tan sólo hay diez canciones, nueve de ellas escritas por Raimon y la otra hecha sobre un poema de Salvador Espriu, poeta que nunca falta en su repertorio, tan magra cosecha después de catorce años a algunos les puede saber a poco, el cantante lo explica: “Soy exigente con lo que hago y procuro no repetir lo que ya he dicho anteriormente o lo que otros han dicho. Este disco es fruto de una destilación más que de una decantación”.

Los seguidores habituales de Raimon en sus actuaciones ya conocerán algunos de los temas de este disco, tan sólo dos de las canciones que lo integran no han sido nunca cantadas sobre el escenario y ello tiene una explicación, el cantante quiere darles un rodaje antes de encerrarse con ellas en el estudio de grabación “Las voy cantando en público porque eso me ayuda a encontrar la mejor interpretación”.

El próximo mes de Marzo durante tres días Raimon cantará las canciones de este disco en el Teatro Tivoli de Barcelona, el resto de canciones del recital todavía no lo tiene decidido y aunque en el Tivoli podría actuar acompañado por los quince músicos con lo que ha grabado el disco lo hará, como siempre, junto con su cuarteto habitual “Me gusta hacer lo mismo en todos los sitios sea cual sea el escenario y el aforo del local”.

Ha llovido mucho desde aquel lejano 1963 en que con tan sólo el acompañamiento de su guitarra Raimon compuso “Al vent”, con el tiempo sus temas se han enriquecido musicalmente, no olvidemos que un Raimon adolescente tocaba el clarinete en la banda de música de Xàtiva, el estudio y el cuidado musical de cada tema se han ido notando con el transcurso de los años “siempre he trabajado sobre las armonías de la guitarra pero a veces y según la letra de la canción he de cambiar la armonía, la utilización de la voz también es muy importante en la construcción de la canción”.

“Amb més records que projectes” es la primera estrofa de “Mentre s’acosta la nit” y es que éste es un disco donde afloran los recuerdos y el pasado en muchos de sus temas, pero esta mirada al pasado ha sido una constante en la vida musical de Raimon que nos recordó que en el tema “17 anys” ya miraba al pasado, “siempre ha estado presente en mi trabajo el peso del tiempo pasado”, recordó el cantante cómo en 1964 Joan Fuster le escribió una biografía cuando todavía su recorrido como cantante no daba para ello. Raimon en su físico no aparenta los 70 años que tiene, su abundante pelo totalmente blanco le da un cierto aire de abad de monasterio laico, pero los años, indefectiblemente, pasan para todos “notas que cumples años porque aparece la ley de la gravedad, unas cosas caen y otras no suben y también es en las miradas de los demás cuando eres consciente de que vas cumpliendo años”, esto nos dijo el cantante al preguntarle cómo llevaba el paso del tiempo.




Un Raimon juvenil.


En el disco hay un tema, “He passejat per València, sol” donde habla de una ciudad en la que hay gente que le quiere mucho, poco o nada. Era inevitable hablar de València, “Allá haremos la presentación del disco tan sólo para los medios. En estos momentos no puedo cantar en el País Valencià en ninguno de los teatros que dependen del Partido Popular, la única opción es alquilar el Teatro Olympia”, el mismo teatro a las puertas del cual un pequeño grupúsculo fascista se dio cita en la última actuación del cantante para intentar boicotearla sin conseguirlo. València para muchos sigue siendo una madrastra muy dura.

Este último trabajo de Raimon es eso, todo un reloj lleno de emociones. Estamos, en mi opinión, ante uno de los mejores trabajos de Raimon, un disco donde letra y música van perfectamente de la mano todo ello fruto de la amplia y larga experiencia del cantante y también de los arreglos musicales de Manel Camp i Jordi Badia sin olvidar a Xavier Cubedo que ha coordinado a los quince músicos que, con percusión, viento y cuerda, acompañan la voz del cantante. Es un trabajo con pretensiones y bien cuidado, como cuidadas han sido las traducciones al castellano, inglés y francés que le acompañan hechas por José María Micó, Angela Buxton, Miquel Pujadó y Marta Martínez Valls. En estas canciones de Raimon encontraremos temas de amor, canciones de recuerdos para València y Barcelona, dos ciudades importantes en su vida, recuerdos de infancia, guiños a aquellos que han significado algo en su vida y las reflexiones de alguien que mira la vida teniendo más pasado que futuro, aunque yo todavía le auguro un largo futuro a Raimon.

El disco comienza con un ritmo vivo que, en algunos momentos, me ha recordado alguna vieja canción italiana, al fin y al cabo todos somos mediterráneos. “A l’estiu quan son les nou” donde Raimon se declara “un desfici enamorat” es una canción de amor dedicada a Annalisa, su pareja de todos estos años, ya le escribió hace años aquel tema bautizado como “Com un puny” que para mí es una de las mejores canciones de amor que se han escrito en catalán. Desde aquel “Treballaré el teu cos”, primera canción de amor de Raimon, hasta ésta ha pasado mucho tiempo pero la lírica del cantante en los temas amorosos sigue intacta aunque ahora tenga una destinataria. Luego pasamos a “Si miraves l’aigua” tan cambiante de color a pesar de las leyes de la ciencia que siempre nos ha dicho que es incolora, para Raimon es blanca, malva, verde, azul, rosa y algunas veces oscura.




Imagen de los grises de Barcelona 71.


La tercera canción del disco es todo un canto de amor y recuerdo a tiempos pasados, una música que envuelve trae la voz de Raimon cantando “Punxa de temps”, su primera frase da titulo al disco y en ella el cantante recuerda aquellos años en los que junto a su madre cada año cantaba la Internacional, en voz baja por si las moscas y los vecinos delatores, entonando unas viejas estrofas anarquista que dicen “Arriba los de la cuchara/abajo los del tenedor/que mueran todos los fascistas/Visca el braç treballador”. En la rueda de prensa nos explicó que en alguna ocasión el Primero de Mayo había telefoneado a su madre a Xàtiva desde Nueva York o Roma para cantar juntos estas estrofas que también a mi me cantaba mi abuela materna. Cada vez que escucho esta canción me emociono al final cuando la voz ronca de la trompa lee las notas del pentagrama, recuerdo la escena de “Noveccento” con un acordeón entonando la Internacional que tantos años había estado prohibida en España.

Tal vez la canción más emotiva del disco sea el corte cuatro. “Mentre s’acosta la nit” a algunos les puede parecer la despedida de Raimon del mundo de los estudios de grabación y los escenarios, creo que no, simplemente se trata de alguien que ve como pasan los años y vuelve la vista atrás donde ve como los recuerdos son más presentes que el futuro y que con el paso de los años en su mochila personal pesan más los recuerdos que los proyectos.

No podía faltar València en este disco de recuerdos, en “He passejat per València, sol” el cantante recuerda su juventud y su infancia, aquellos años cuando siendo un niño su padre le llevó a la capital para que conociera el mar, sus años juveniles estudiando en la vieja Universidad de la calle de la Nave, los paseos por la calle de La Pau, los personajes que a lo largo de su vida le han acompañado en su trayectoria vital y profesional, los mismos lugares y los mismos personajes que han acompañado mi vida, la misma Universidad en la que yo comencé mis estudios a la sombra de la estatua de Luís Vives, que también tuvo que abandonar València por la intransigencia de sus conciudadanos, ya ven que los tiempos no cambian aunque ahora no nos quemen a los disidentes.

Y también tenemos al Raimon reivindicativo, en “Bagdad 91” se revuelve contra aquella primera guerra televisiva donde ocultaban a los muertos y heridos y mientras todos los gobiernos occidentales miraban hacia otro lado los medios de comunicación retransmitían la guerra en directo sin mostrar las atrocidades de la misma. Y en “Barcelona 71” retomando el lenguaje de la época nos narra aquellos tiempos en que los “grises”- la policía franquista-entraba en la Universidad y las fábricas para a golpes de porra convencer a estudiantes y obreros que la “teoría del orden público era un bien para el país”.

Este es un disco para ser escuchado con atención, como todos los de Raimon, hay que ir más allá de las palabras que el cantante ha escrito. Raimón, “la veu d’un poble” como le bauticé hace años en la revista GORG, sigue estando al pie del cañón, sus canciones siguen siendo necesarias para que nunca olvidemos el pasado, un pasado que algunos se empeñan en que vuelva a ser presente.

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