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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Frau Merkel und Herr R.Zapatero

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 5 de febrero de 2011, 23:09 h (CET)
Señores, conviene que vayamos acostumbrándonos a incorporar a nuestro léxico español las palabras más importantes del idioma alemán, tales como: Brot (pan), Wasser (agua), Gehorsam (obediencia) y, en especial: Arbeit (trabajo), Esparnis (ahorro), Wettbewerbsfähigkeit (competitividad) y Productivität (productividad). No se asusten, no es necesario que hagan un curso intensivo de alemán, por ahora, con que se aprendan las cuatro últimas ya podrán entender perfectamente lo que la señor Angela Merkel le ha venido a decir, al señor Rodriguez Zapatero, lo que tiene que hacer desde hoy al próximo mes de marzo, cuando deberá dar cuenta de su aplicación en cumplir lo que se le ha ordenado hacer. Esta semana ha sido la semana de las grandes escenificaciones, perfectamente programadas por el Gobierno del señor ZP, para pretender demostrarnos que todo va viento en popa y que la salida de la crisis está a la vuelta de la esquina. ¡Lástima de los 4.700.000 parados! En verdad que se lo han sabido montar bien y la fotografía de la firma del acuerdo sobre la reforma de pensiones, nos podría hacer pensar que se estaba celebrando un gran acontecimiento, una gran efemérides, una fecha de gloria para España y no, como desgraciadamente ha sido, la culminación de un proceso que se nos ha impuesto desde fuera, Bruselas, Alemania y Francia y que va a significar más años de cotización para los trabajadores españoles que, lamentablemente, van a cobrar menos cuando se retiren. Si es que no se han producido variaciones antes de que lleguen a la edad de jubilarse, ¡para empeorar, naturalmente!

Es posible que algunos, aquellos que por sistema se oponen a que el trabajo sea el que fije las diferencias salariales entre los trabajadores; que aquellos que más se esfuerzan, que mejor ejecutan su labor y, en consecuencia, más colaboran a que la producción de un bien de consumo salga más económica y tenga la mejor calidad sean, a la vez, los que consigan más retribuciones; no entiendan que, la única manera de poder competir en este mundo, cada vez más abierto y más internacionalizado, dependerá de que se consigan ofrecer las mercaderías a mejores precios, con las mejores calidades y con las máximas facilidades económicas. El señor ZP puede sonreír satisfecho, puede volver (como lo ha hecho) a disparar su verborrea hablando que estamos entre las grandes naciones europeas y que, una vez más, nos vamos a levantar para recobrar, en Europa, el puesto que de verdad nos corresponde. Ya, por lo visto, se le ha olvidado que sólo gracias a él, a sus contradicciones, a su tozudez y a su sectarismo, en España no se ha empezado a poner remedio a la crisis hasta que, en el mes de mayo del año pasado, desde Europa, EE.UU. y China nos pusieron las peras a cuarto y, digan lo que digan los optimistas, se nos intervino de hecho, al verse obligado el BCE a comprarnos deuda pública ya que, en caso contrario no hubiéramos sido capaces de renegociar los vencimientos que se nos venían encima.

La señora Merkel ha venido, personalmente, a visitarnos no para felicitarse de que ZP haya firmado un pacto con los sindicatos y patronal, que para esto están los teléfonos, la tele e Internet. La señora Merkel tiene sus propios planes que, por supuesto, no se reducen a darle una palmadita a nuestro Mr.Bean y felicitarlo por haber cumplido sus deberes, no, de ninguna manera, Alemania está cansada de tener que apechugar con la más fea en esta crisis europea y, por ello, ha decidido que no va a poner un céntimo más en el Fondo de Rescate Europeo para sacarles del apuro a aquellos, países que se han dedicado a la demagogia, ignorando que la economía no entiende de componendas sociales, engaños y brindis a la galería. Como ha ocurrido en España, este sistema nos ha llevado, junto a Portugal, Irlanda, Grecia e Italia, a la desairada posición de ocupar la cola de las naciones europeas; con el añadido, para nuestro país, de tener un 20’3% de desempleo que triplica el alemán, cuadruplica el holandés y quintuplica el Noruego. La realidad es que Francia y Alemania se han confabulado para que el euro se mantenga, que no sufra por la mala gestión de gobiernos incapaces y que, de una vez, se establezcan medidas de efectos generales para todas las naciones de la CE, que impidan que unos pocos sean capaces de poner en peligro la estabilidad de la mayoría. El concepto de que es preciso un plan para crear los “Estados Unidos de Europa” esta fijado como proyecto estrella de la entente Francia-Alemania y nadie se crea que se van a constituir más fondos para ayudar a las naciones que, como ha venido haciendo España, han pretendido salir de la recesión endeudándose cada vez más, aumentando los gastos del Estado, despilfarrando el dinero incrementando la plantilla de funcionarios y dando dinero a bancos y cajas a manos llenas, para que luego resulte que todavía necesitan más ayudas del Estado para no arruinarse.

Miren ustedes, cuando veo al señor Botín, un tío listo por supuesto, salir en TV para mostrarse eufórico con el acuerdo de las pensiones, hablarnos de que vamos por el buen camino y de que está encantado de conocerse a sí mismo; cuando todos sabemos que, si hubo alguien que aconsejó a ZP la serie de ayudas a los bancos (50.000 millones de euros) fue, precisamente, el presidente del Banco de Santander. No se produjeron los efectos deseados y los bancos utilizaron las ayudas para sanear sus balances, comprar deuda pública y reforzarse, sin que los créditos previstos para las pequeñas empresas y autónomos se llegaran a otorgar, lo que tuvo por consecuencia que cientos de miles de ellas hayan tenido que cerrar sus negocios. Lo lamento profundamente, pero tengo la sensación de que nos han tomado el pelo a todos los españoles. No obstante, no quedan aquí las cosas, porque lo que ha quedado pendiente y lo que ni el Gobierno ni el señor Rossell, de la Patronal, no explican porque saben que no les conviene es que, la señora Merkel, ha venido para que el señor ZP se entere de que no habrá un euro más para el Fondo de Rescate si no se actúa sobre unos aspectos que, cada uno de ellos, si se pretende modificarlo, va a suponer una encarnizada lucha con los sindicatos y con los trabajadores; porque vienen siendo el caballo de batalla de todos los convenios colectivos desde hace cincuenta años.

Aparte de que, su proyecto, aspira a que la edad de retiro se fije a los 70 años y el cálculo de la pensión se haga sobre toda la vida laboral, los deberes que la señor Merkel le ha marcado a ZP suponen, en primer lugar: ahorro, ahorro y ahorro, señalando con ello la necesidad de que el Estado mismo sea quien de ejemplo y reduzca su mastodóntica estructura; pero lo que más escuece es que, en su rueda de prensa del jueves, hablo de un nuevo pacto de “competitividad y prosperidad” a través de la coordinación y armonización entre los países. Los países que no se atengan a las reglas de austeridad no tendrán derecho a las ayudas y se implantará lo que algunos denominan como “germanizar las economías nacionales”, reducir las diferencias entre los sistemas fiscales y (aquí es donde radica la bomba de relojería para ZP) “desvincular las subidas salariales de la inflación”, o sea las famosas cláusulas de revisión salarial, en relación con el IPC de cada año. Las primeras reacciones, incluso la del ministro de Trabajo, han sido adversas a esta medida pero…¡quién manda, manda y unos pocos no van a poder enmendarle la plana a la señora que tiene la espita de la financiación! Dos añadidos a tener en cuenta: limitar por ley nivel de endeudamiento y una pre-aprobación comunitaria sobre los presupuestos de cada país y ¡Ah!, le han hecho caso a ZP y se van a establecer sanciones para los incumplidores. Sería curioso

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