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Etiquetas:   A cara descubierta   -   Sección:   Opinión

La europa que nos espera

Diego Taboada
Redacción
viernes, 21 de enero de 2005, 22:19 h (CET)
Mi amigo Gildas me cita a las cinco. Una conferencia de un supuesto "producto milagroso": no falto a la cita, llego un poco tarde. a las cinco y diez. Gildas se lo toma con humor y me dice, entre ir nico y sonriente que ,definitivamente, Espaa no es Inglaterra. Entramos al edificio, desde el primer momento intuyo que mi cortes a me saldr cara, no s porqu. Antes de entrar, un hombre grande y obeso nos saluda en la entrada de la habitaci n, por lo visto, l y Gildas ya se conoc an. El producto en cuestin consist a en un conglomerado de hierbas milagroso, llamado "herball Life", elaborado por cientficos yankees expertos en nutrici n y diettica, algo as como un intento de aplicar el mtodo cient fico a la gastronoma. El hombre va pasando una serie de transparencias en una pantalla, hace una introducci n de la filosofa de la empresa y de los beneficios econ micos que ha ido dando durante estos aos; evidentemente, en progresi n ascendente. A los diez minutos empiezo ya a tomarme la situacin con humorismo, toda la "cosmolog a" que rodea a la empresa tiene dos pilares bsicos : si usted se siente mal, debe consumir nuestro producto, si le acomplejan sus kilos de m s, debe consumir nuestro producto. porque, por lo visto, el producto no era slo adelgazante, sino que adem s ayudaba a insuflar "vitalidad" y "energa". Casi nada. La otra motivaci n era pecuniaria, el comerciante -que, por cierto, o no deba consumir mucho el poducto, o debi ser, en otros tiempos, una rplica de Jes s Gil- fue pasando transparencias en las que explicaba el proceder de la empresa : un cliente se comprometa con la firma, buscaba clientes, que, a su vez, se preocupaban por encontrar otros clientes. y as sucesivamente, hasta que un tanto por ciento de los excedentes volvan al primer cliente. Algo as como una cadena de favores, pero en la que "ayudar al otro" tiene recompensa en el propio bolsillo, "no hay nada como cierto tipo de motivaciones para practicar la "ayuda al pr jimo" -pens-. Por lo visto, todos los all presentes, haban probado la p cima mgica de Ast rix, fueron saliendo -a orden del comerciante- uno por uno, y entre orgullosos y sonrientes, empezaron a enumerar sus problemas y enfermedades, que "herball life" , por supuesto, haba combatido eficazmente. Algunos ganaban entre 600 y 700 euros al mes, otros, m s experimentados, se sacaban unos 1100 euros; cada vez que cada cliente terminaba de exponer su caso, aplaudan todos con entusiasmo, parec an una congregacin de individuos unidos por las propiedes m gicas de un producto que, no slo ten an que consumir, sino que adems deb an vender. Pens para m , que hasta qu punto se llegaba a interiorizar esa "m stica" de pertenencia a la marca-empresa, en una sociedad, la nuestra, que se jacta todava de ser muy diferente de la sociedad Estadounidense, repens esa creencia de la Europa "culturalmente diferenciada" de los "borregos yankees", y por un momento intu que. posiblemente, esteamos viviendo del pasado, y no nos atravemos a mirarnos m s veces al espejo; pues cuando uno se mira al espejo, ste no enga a : la imagen que devuelve es la del presente inmediato, la del adolescente con acn y problemas existenciales, no la del infante feliz e inocente. Resumiendo : lo que es, no lo que nos gustar a ser.

Al finalizar la conferencia, disimulo un suspiro de alivio. Una mujer, que haba contribu do a exponer su caso y hablar del producto, se dirige hacia mi y me pregunta que a qu me dedico. Le contesto que soy estudiante. Me responde, ir nicamente, que tengo pintas de "rojillo". Sonro, por cortes a. Al momento, me habla de sus taras fsicas, y de la explotaci n que sufra en esa empresa del empresario modelo de Galicia, el Sr. Amancio Ortega, trabajando 13 horas por un precio irrisorio. Me habla de su pasado : fue militante de las juventudes comunistas, se pas m s tarde a las socialistas, lleg a ser una militante activa; resumiendo. pas de cantar la internacional a ponerse una chapilla con la inscripcin "I love Herball life". Me result tremendamente cmico, pero la entend ; para esta mujer, el fin justificaba los medios, quera dinero, era mujer, la hab an explotado toda su vida. Antes de despedirnos, me dice "quieres ayudar a la gente?", pens para m que deba haber muchas otras formas de hacer tal cosa, pero le respond secamente "ya vendr por aqu ". A veces, mentir es necesario.

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