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Panacea

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
viernes, 4 de febrero de 2011, 08:06 h (CET)
Llega en estos días a España la Canciller alemana Ángela Merkel, acompañada de un grupo de sus ministros y expertos, para verificar in situ las reformas económicas que está llevando a cabo el Gobierno de este infamante PSOE que nos desespera. Allá, en Alemania, la crisis (ésa que nunca existió) puede darse por superada, si es que atendemos al exiguo número de desempleados y a las cifras de su crecimiento, entre tanto aquí nos sumergimos cada vez más en la miseria, el despropósito y la rabia que nos produce un partido consumido en el desvarío y que parasita al país como una tenia, multiplicando los impuestos y subidas de precios, dividiendo los ingresos, elevando a la enésima potencia el desempleo y el derroche absurdo de recursos, y haciendo de este país un algo indefinible en el que ni siquiera la ley es ley, sino una especie de recurso a su disposición para castigar por el artículo 33 a quien le place (controladores, verbigracia), premiar a quien le conviene (terroristas, for example) o proclamar estados de alarma dictatoriales anticonstitucionales, si se le tercia.

Sin embargo, Ángela Merkel es un bluff. Ella puede lograr lo que ha hecho porque está rodeada de alemanes, y así cualquiera triunfa. También lo hicimos nosotros cuando estábamos gobernados por alemanes, e incluso nos pusimos a la cabeza del mundo. Sin embargo, ahora que no somos sino primos muy primos y más lejanos, la cosa es distinta no sólo porque el gobierno español está formado íntegramente por españoles (y catalanes, y vascos, y gallegos, y castellanos-leoneses, y andaluces y tal), sino que, además –he aquí el más grande de los obstáculos-, son del PSOE, una especie de no se sabe qué que dice lo contrario de lo que hace, comandado por gentes con una pasta que ya la quisieran muchos conservadores y que tiene por brújula la desorientación. ¡Ya la quisiera ver yo a la señora Ángela Merkel, y aún a los mismos alemanes, a ver qué harían y cuál sería su progreso si tuvieran a un equipo semejante!

Los alemanes son muy cucos, porque, claro, ellos nunca tuvieron un gobierno como el de Felipe González que les desindustrializara para mayor gloria de las potencias extranjeras y les institucionalizara la corrupción, y conservan todo el tejido industrial que les permite no sólo ocupar a su población, sino que además lo han fortalecido incansablemente, de modo que son un referente mundial. Los alemanes, claro, nunca se dividieron ni siquiera con Telones de Acero, y son capaces de resolver juntos incluso sus problemas de terrorismo, que no fueron menores, entretanto aquí el Gobierno es extremadamente sevicioso con los pequeños delincuentes y se les hace el juego y les premia a los corruptos y a los terroristas, como vemos en estos días en que a los más sangrientos asesinos se los acerca a su casa o se los deja de perseguir porque -¡oh, sorpresa!- no sabemos dónde están. Los alemanes, claro, son muy listos porque forman un solo país con un solo gobierno (con landers y todo), mientras que aquí somos dieciocho estados con dieciocho gobiernos y dieciocho pareceres divergentes, tirando cada cual en una dirección distinta. ¡Ni siquiera se puede hablar o estudiar o trabajar en español en toda España!...

Si Alemania tuviera el potencial que tiene España con Latinoamérica, por ejemplo, seguro que no era sólo la locomotora de la economía comunitaria, sino mundial (que en buena medida ya lo es), porque favorecería la exportación como sin duda no lo hace España. Llevo más de 25 años llevando empresas españolas a Latinoamérica, y sólo he recibido de mi país lo mismo que las empresas que llevo a aquellos mercados: obstáculos, impedimentos y competencia desleal, lo cual ha favorecido que otras potencias sin raigambre ni ascendencia en aquellos países nos tengan arrinconados, como los EEUU, Francia, Italia, la misma Alemania… y hasta Nueva Zelanda o Australia. Siempre dije que la solución a todos los problemas de desempleo y de potencial económico de España estaba en Latinoamérica y los de Latinoamérica en España, y lo más que hizo mi país fue poner como Secretaria de Estado para Latinoamérica a la talentuda señá Trini, además de tirar miles y miles de millones de euros en, con perdón, gilipolleces. ¡Como para tirarse de los pelos, vaya! Y es que así no se puede, claro. Alemania tendría no sólo un Ministerio de Asuntos Latinoamericanos, sino oficinas ministeriales abiertas en cada país de aquel emergente continente, pero España pasa porque son sudacas y todo lo más que hace es trapichear con corruptos sin obtener sustancia alguna para los ciudadanos. Incluso el campo alemán está debidamente considerado y cuidado, mientras que en España, que fue convertida por los sociatas del PSOE en un país de putas, frikis y limpiabotas, está abandonado a la buena de Dios (Dios perseguido, eso sí), mientras la sociedad se arracima en los muladares cosmopolitas.

Que no venga, pues, doña Ángela Merkel en plan triunfadora a darnos en las narices con las colitas de sus perdices, porque ya quisiera ver yo a Alemania con un gobierno como el nuestro. ¡A ver qué hacían estos listos! Incluso quisiera verles con una menistra como la señá Aído, o como la señá Pajín, o una menistra de Defensa pacifista como la señá Chacón, o una compradora de placebos a precio de oro como la señá Trini, o un vicepresidente como el señor Chávez, o un menistro de Fomento ececional como el señor Blanco. Y, si para colmo de imaginaciones tuviera Alemania un Canciller tal que Zapatero, ya, para qué cuento. Alemania, entonces, no sería Alemania, sino, como mucho, Ruanda (sin faltar)…, o España misma, que ya está inventada. De modo que no, que se deje de rollos la señora Merkel y, si de veras quieren ella y Europa que España funcione, lo único que tiene que hacer es quitarnos de encima esta lacra del PSOE, proscribirlo y dejarnos para que nos gobiernen algunos de los ministros que vienen con ella. O que lo haga ella misma, que declare a España un lander alemán, y listo. De nuevo volveríamos a ser un Imperio, cosa nada difícil si no tuviéramos que acatar los despropósitos de las nefastas y corruptas autoridades españolas. ¡Queremos ser Alemania, señora Merkel, porque es nuestro placebo, la única solución a todas nuestras graves enfermedades! Considérelo.

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