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Gobernador de precisión láser

Ruth Marcus
Ruth Marcus
jueves, 3 de febrero de 2011, 07:32 h (CET)
WASHINGTON - ¿Jerry Brown presidente? Puede que no, pero es sorprendente lo mucho más sensato y concreto que fue el gobernador de California en su discurso del Estado del Estado el lunes en comparación con el Presidente Obama y su discurso del Estado de la Unión la semana anterior.

El hombre antes conocido como Gobernador Preciso sonaba más Gobernador Precisión Láser cuando llegó el momento de abordar la crisis fiscal del estado.

Obama esperó al minuto 35 para mencionar "la pila de deudas" del país. A continuación no propuso casi nada concreto para sacarlo de debajo de la pila -- desde luego nada políticamente arriesgado.

Brown empezó por el tema de la cruda situación fiscal del estado y se mantuvo fiel a él.

"California se enfrenta a una crisis que es real y carece de precedentes", dijo. "Aunque la economía de nuestro estado ha empezado a recuperarse, no va a crear el empleo que necesitamos a menos que pongamos en orden nuestro régimen fiscal...

"Pasar la patata al siguiente... simplemente no se contempla. Si usted es un Demócrata que no quiere ver reducidas las partidas presupuestarias de los programas que usted luchó por sacar adelante y en los que cree profundamente, lo entiendo. Si usted es un Republicano que ha adoptado una postura contra los impuestos, entiendo su postura.

"Pero las cosas son diferentes esta vez. De hecho, la gente nos dice -- a su manera - que tiene la sensación de que algo marcha tremendamente mal. Creen que sus líderes están divididos cuando deberían mostrarse decididos y actuar con un objetivo claro".

Esa es la clase de mensaje político por encima de partidismos que yo esperaba escuchar al presidente. Pero las palabras anteriores son de Brown, y se acompañaron de una propuesta concreta: una convocatoria de elecciones extraordinarias para dejar que el votante decida si hay que prolongar cinco años un conjunto de subidas tributarias temporales. Sí, ha leído bien: subidas.

"Desde que propuse por primera vez lo que estoy seguro es un enfoque equilibrado sobre nuestro déficit presupuestario -- recortes y ampliaciones temporales de nuestros impuestos en la misma medida -- docenas de colectivos afectados por una cosa u otra han dicho que deberíamos recortar mejor en otro sitio", señaló Brown. "Los hay que dicen que no debemos ampliar los tipos impositivos actuales sino dejar que expiren. Hasta el momento, sin embargo, esta gente no ha ofrecido ni siquiera una sola alternativa de solución".

Vale, Brown se vio obligado a adoptar la postura de que si del cielo te llueven limones, haz limonada. No disfruta del lujo presidencial de registrar un déficit colosal, y se enfrenta a una brecha monumental: 25.000 millones de dólares durante los 18 meses siguientes, de un fondo general que ya ha sido recortado a 87.000 millones desde 100.000.

Los presupuestos de Brown cerrarían más o menos la mitad de la diferencia con subidas tributarias y la otra mitad con recortes del gasto -- rebajando drásticamente la ayuda a los menores de familias de escasos recursos, los ancianos pobres y los discapacitados; la sanidad de los pobres; y la educación. Sin la recaudación adicional, advierte, los recortes habrán de ser aún más profundos en educación, cárceles y sanidad.

Aunque los Demócratas tienen la mayoría en la Legislatura, someter la ampliación fiscal a las urnas exige una votación de dos tercios, lo que significa que Brown tiene que convencer a un grupo de Republicanos. Puede ser factible: Un sondeo reciente del Public Policy Institute of California demuestra que las dos terceras partes de los residentes del estado son partidarios de someter a las urnas la ampliación fiscal y una mayoría contundente (el 58%) se dice "satisfecho en general" con el enfoque presupuestario híbrido de Brown.

No estoy sugiriendo que Obama apruebe recortes inmediatos de la escala de los de California. No son necesarios y podría pasar factura a la todavía vacilante recuperación. Pero Obama - y el país - se beneficiarían de una sana dosis de la precisión y la franqueza de Brown.

Y el presidente podría plasmar las lecciones aprendidas por el antecesor Republicano de Brown, Arnold Schwarzenegger, que declaraba el mes pasado a Los Angeles Times que cometió un error importante al no obligar a los californianos a enfrentarse a la gravedad de la situación fiscal del estado al principio de su legislatura. En lugar de eso, evitó con artimañas el problema respaldando una iniciativa electoral para endeudarse 15.000 millones de dólares.

"Fue un error", dijo Schwarzenegger. "Debería de haber optado al inicio de los acontecimientos por solucionar el problema presupuestario y utilizar la influencia política que tenía en ese primer año de la administración".

¿Le quedará a Obama la influencia política suficiente? Es difícil de saber, dado que manifiesta tan poca inclinación a darle algún uso.

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