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Etiquetas:   Egipto   -   Sección:   Internacional

El futuro de Egipto y la camaleónica Hermandad Musulmana

Un informe dice que los manifestantes tomarán el palacio de Mubarak el viernes
Redacción
miércoles, 2 de febrero de 2011, 15:51 h (CET)
Las protestas contra el Presidente egipcio Hosni Mubarak no dan muestras de amainar. El cese del ejecutivo anterior y la investidura de nuevos ministros el lunes no sirvieron para aplacar a los que exigen la marcha de Mubarak. Un informe dice que los manifestantes dan al ejército hasta el viernes para elegir bando entre el gobierno y el pueblo antes de que los manifestantes tomen el palacio presidencial.

por Steven Emerson
Mientras tanto, el ex director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica Mohammed El-Baradei podría estar haciendo progresos en su campaña por convertirse en el candidato de consenso a encabezar un futuro ejecutivo egipcio. La Hermandad Musulmana se ha mostrado satisfecha en segundo plano durante el levantamiento todo el fin de semana contra el gobierno de Mubarak.

Ha apoyado las protestas y ayudado a organizar las milicias locales contra el saqueo y el vandalismo. Y ha dado su apoyo a la campaña de El-Baradei, generando inquietud en torno al poder y la influencia que podría disfrutar la Hermandad bajo el gobierno egipcio emergente.

En los últimos días han emergido opiniones divergentes de lo que ello significa para el pueblo egipcio, para Estados Unidos y para sus aliados. El ex agente de la CIA Bruce Riedel, hoy titular del Centro Saban en la Brookings Institution, escribe que la influencia de la Hermandad será seguramente problemática pero no motivo de inquietud. De igual forma, el analista Peter Bergen decía en CNN que la Hermandad "bien podría jugar un papel bastante constructivo".

Los dos caballeros sostienen que la Hermandad Musulmana es un movimiento relativamente moderado en el seno de un mar de fundamentalismo islámico. El colectivo ha renunciado a la violencia, según los dos, y dista de suscribir la ideología sangrienta de al-Qaida.

Esa opinión omite la postura fundamentalista de la Hermandad que podría someter a las mujeres y a las minorías religiosas de Egipto a una condición de ciudadanía de segunda, amenazar una paz de 30 años entre Egipto e Israel, y beneficiar a grupos terroristas incluyendo a Hezbolá o Hamás, grupo éste último creado por la Hermandad para perpetrar atentados contra Israel.

Esta creencia quedaba clara en agosto durante el sermón del líder espiritual de la Hermandad Mohammed Badie. "Los sionistas, Occidente y los dictadores serviles conspiran juntos. Si la Hermandad Musulmana hubiera permanecido presente, la Entidad Sionista no hubiera perdurado ni plantado su bandera", dijo.

Que la Hermandad ocupe el poder en Egipto "será catastrófico para la seguridad estadounidense", replica el presidente emérito del Council on Foreign Relations Leslie Gelb. "Es más, en realidad sus actuales defensores no argumentan ese punto, en la medida en que le restan importancia como algo que no es importante o algo con lo que podemos convivir. La Hermandad apoya a Hamás y al resto de grupos terroristas, mantiene relaciones cordiales con los dictadores y los torturadores iraníes, es un incierto casero del crítico Canal de Suez y se opone al acuerdo entre Egipto e Israel de 1979, considerado de forma generalizada como la piedra angular de la paz en Oriente Medio. Por encima de todo, la Hermandad pone en peligro los esfuerzos de lucha contra el terrorismo en la región y en todo el mundo. Eso es algo muy importante".

Para la Hermandad, la violencia está justificada siempre que convenga a la causa. "Ellos nos gritan: la libertad no se concede del usurpador ocupante, ni se suplica en mesas de negociación", decía el líder del colectivo en un sermón de marzo. "A lo largo de toda la historia el usurpador ocupante sólo se marcha a través de la resistencia. El pueblo sólo obtiene su libertad a través de la jihad. La historia de la libertad no se escribe con tinta, sino con sangre".

¿Qué ha dicho la Hermandad acerca de su visión de la administración pública?
En el año 2007, bajo control de líderes de orientación más reformista, la Hermandad instaba a la creación de un "Consejo Ulema Supremo" – un estamento de eruditos religiosos – que vetaría las legislaciones para garantizar que fueran consistentes con la ley islámica.

Al año siguiente, el secretario general de la Hermandad (su líder en funciones ahora) Mahmoud Ezzat concedía una entrevista en la que explica que "en el islam no hay diferencia entre política y religión... Personalmente me fascina cuando escucho que se puede alcanzar la reforma sin recurrir a los principios islámicos".

Las mujeres y las minorías religiosas, incluyendo a los cristianos coptos, tendrán prohibido ocupar cargos de poder. Y la oposición a la violencia por parte del colectivo tiene sus límites. Fuentes de la Inteligencia israelí afirman que la Hermandad viene canalizando fondos y facilitando el contrabando de armamento con destino a Hamás en Gaza. Uno de sus teólogos más influyentes, Yusuf al-Qaradawi, ha dado repetidamente su aprobación a los atentados suicida cometidos por los palestinos y por los iraquíes que luchan contra los soldados estadounidenses.

Ha declarado el Holocausto un castigo a los judíos por su corrupción y expresa su deseo de matar a un israelí antes de morir y de perder la vida a manos de un infiel para alcanzar la posición de mártir. Qaradawi no es en absoluto una voz radical dentro del movimiento. Repetidamente le ha sido ofrecido el puesto de líder espiritual de la Hermandad.
Y sus opiniones acerca de los atentados suicida se plasmaban en un sermón de julio de Badie, el guía general. "La jihad y la resistencia al ocupante no es terrorismo", decía Badie, "y el martirio en la autoría de operaciones no es suicida".

Mientras tanto, no hay nada que indique que la visión de la Hermandad sea representativa de los que están tomando las calles por todo Egipto.

Para los egipcios y a pie, la revolución espontánea fue notable en la velocidad en que se contagió a todo el país a pesar de la suspensión de los servicios de internet y telefonía móvil. Despacharon su rabia contra el denostado Presidente y sus secuaces, las fuerzas de seguridad que venían siendo desde hacía tiempo las tropas de asalto de Mubarak en la censura de la libertad de expresión y la autoría de castigos físicos y hasta torturas. A medida que transcurría el fin de semana, el ejército entablaba relaciones con los manifestantes en la misma medida en que trataba de aplacar la violencia. En contraste con otras revoluciones, el ejército de Egipto no era odiado ni injuriado por el pueblo.

Más bien es una institución respetada que no se vio inmersa en la censura de los derechos o el encarcelamiento de civiles. Los observadores también dicen que el ejército egipcio no se vio infiltrado de forma generalizada por la Hermandad excepto a los niveles regulares, el tipo de nivel que permitió a la Hermandad infiltrarse en el ejército en 1981 y asesinar al Presidente Anwar Sadat.

El ejército egipcio es el verdadero poder tras el trono. Y si decide que Mubarak tiene que marcharse, entonces Mubarak se marchará. Cuando llegue el momento de celebrar elecciones libres, la pregunta a plantear será si se debe tolerar la participación de la Hermandad Musulmana.

La administración Obama parece abierta a la Hermandad, al invitar a sus funcionarios a su discurso de junio de 2009 en El Cairo.

El énfasis de la administración en permitir que emerja en Egipto la verdadera democracia, una de las principales exigencias de los manifestantes, es totalmente comprensible. Pero sólo hay que fijarse en el desastre sin paliativos bajo la administración Bush producido cuando presionó a los palestinos a celebrar elecciones libres en Gaza. Hamás obtuvo una victoria sonada y la transformó en un golpe de estado en Gaza, donde el grupo terrorista gobierna hoy.

Permitir que el nuevo régimen egipcio sea controlado, o se vea influenciado significativamente, por la Hermandad Musulmana no revierte en interés de América. Ese escenario desestabilizaría todo Oriente Medio, generando probablemente una reacción en cadena que vería caer al gobierno de Jordania y a los del resto de aliados musulmanes.

Por tanto, Estados Unidos debería de alentar la creación de una sociedad civil y estable en Egipto antes de celebrar cualquier tipo de comicios. Si eso no es posible en Egipto, entonces Estados Unidos tiene que dejar claro que su apoyo económico y militar anual -- que supera los 1.000 millones de dólares -- será suspendido a cualquier administración egipcia que pretenda renunciar a tratados de paz e imponer las ambiciones teocráticas de la Hermandad al pueblo egipcio.

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