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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Soy español, soy del Madrid

Marino Iglesias (Gijón)
Redacción
miércoles, 2 de febrero de 2011, 15:04 h (CET)
Lo he dicho aquí muchas veces, tengo mi residencia en la nación, o lo que sea, más antiespañola del mundo: España. Y, si no se es invidente por voluntad propia, bastará con apenas mirar la postura de un ingente número de españoles – posiblemente, y desgraciadamente, la mayoría - ante España en general o el Real Madrid en particular para verlo. El partido de ayer en Pamplona es un claro botón de muestra, como lo podría ser cualquier otro partido fuera de casa del Madrid.

Recurriendo, para mejor comprensión, a la más sencilla y peliculera expresión, hagamos la sempiterna clasificación de buenos y malos.

¿Quiénes, para mí, somos los buenos? Los congruentes, a los que es natural que, siendo españoles, en cualquier momento nos pueda salir un viva España o un ala Madrid de manera espontánea.

¿Los malos? Los que nos lanzan improperios, nos llaman fachas o fascistas o nos aplican otros mil insultos de su venenoso repertorio simplemente por manifestar nuestra españolidad.

Y en la vida real, al contrario que en las películas, lo lógico es que en un enfrentamiento entre buenos y malos, con fuerzas similares o parecidas, ganen los malos. Me parece que es obvio, pero por si no lo fuera apostillo: los buenos lucharán con principios, los malos no los tienen, recurrirán por tanto a todas las marramucias que se les ocurran para ganar y ganarán, ya que la ética reducirá la fuerza de los primeros y el vale todo incrementará la de los segundos.

Todo lo anterior a modo de prólogo que me ha salido casi sin querer para llegar al Real Madrid.

Mourinho,- Dicen que es el mejor entrenador del mundo. El mejor puede que no sea el que obtiene mejores resultados y puede, por tanto, no ser el más valorado. Para ser el mejor, objetivamente, se ha de ser el más inteligente y el que más sabe.

Se puede tener una habilidad notable en determinadas cuestiones y ser medio tonto, lo que no se puede es ser torpe en algunas cuestiones siendo inteligente. El verdaderamente inteligente lo mismo plancha un huevo que fríe una corbata.

A alguien inteligente le bastará con oír hablar a Mourinho para darse cuenta de que su inteligencia no da para mucho (lo mismo ocurre con el otro gran cacareado que es Guardiola, aunque éste tenga al menos una habilidad, que es el futbol).

El equipo de Mou no demuestra haber aprendido cosa alguna que mejore su juego.

Todo, por imponente que sea, ha de respetar unos principios básicos sin los cuales no puede funcionar. Aunque en ocasiones pueda parecer que sí lo hace, será de churro o porque los obstáculos a vencer, los contrarios a derrotar, etc., tampoco han respetado esos principios básicos, ¡y elementales! Y será por eso, porque son cuestiones elementales, que algunos iluminados suponen que el respetarlas sería una niñería que dañaría su imagen.

Hasta parece una niñería el mencionarlas, pero si no quieres cagarla tendrás que respetarlas. Es obvio y sin embargo sólo el Barça lo hace al pie de la letra.

Para ganar en el futbol hay que tener el balón y evitar que te lo quiten, y cuando no lo tienes hay que quitárselo al contrario).

Para tener el balón y evitar que te lo quiten, tienes que soltarlo cuanto antes si el contrario te acosa, tienes que asegurar el pase y, para eso, tienes que tener, por lo menos, un compañero en situación de recibirlo sin riesgo.

Para perder el balón, si eres del Madrid, se la pasas a Casillas (el portero más patoso del mundo) con el pie para que no pueda cogerla con las manos y se la entregue a un contrario, regateas sin dominar el arte de tener siempre tu cuerpo entre el balón y el de tu contrincante, pretendes dar un pase de cuarenta metros sin considerar si el contrario más cercano al destinatario de tu pase tardaría menos que el balón en llegar a tu compañero. Y de todas formas lo perderás si ningún compañero ha tenido la ocurrencia o las ganas de ocupar una parcela vacía del campo donde tú se la puedas pasar con seguridad, o si le metes un patadón sabiendo de antemano que la vas a mandar a casa del carajo.

Para quitarle el balón al contrario no debes marearte tú solo corriendo a dos o tres metros de él, tienes que ver la trayectoria que lleva desde el instante en que sale del pie que lo golpea para advertir a quién va dirigido y acudir y llegar hasta el que tiene la intención de ser el receptor antes de que éste lo tenga controlado, y si no eres tú el que acude tienes que marcar sin darle ventaja al rival para que si tu compañero no llegó a tiempo en el primer pase tú si lo hagas en el segundo y puedas disputárselo, ¡siempre! antes de que el adversario lo tenga controlado.

Después, naturalmente, está la calidad de los jugadores. De dos equipos con la misma calidad, hablo de eso, de la calidad del equipo como tal, no de las individualidades, lógicamente ganará el que tenga los mejores jugadores. Y, desgraciadamente para mi querencia, hasta que no se jubilen (menos mal que estos han de hacerlo antes de los 67) Messi, Xavi, Iniesta y Busquets y no cambie de aires Guardiola, el Madrid a verlas pasar.

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