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Etiquetas:   Momentos de reflexión   -   Sección:   Opinión

El significado del sufrimiento

Octavi Pereña
Octavi Pereña
miércoles, 2 de febrero de 2011, 07:41 h (CET)
Joni Eareckson Tada era una joven de 17 años cuando en el año 1967 sufrió un accidente tirándose de cabeza pero como el lugar era poco profundo se dio un golpe en la cabeza que la dejó parapléjica. Antes del accidente dice Joni “mi fe cristiana la guardaba en el bolsillo trasero de mis tejanos” . Añade que “cuando sufrí el accidente me quitaron todas estas cosas: el tenis, el atletismo, las caminatas, la natación y a mi novio”. Se pregunta: “¿Cuál es el verdadero sentido de la vida? ¿A dónde voy? ¿Cuál es el propósito de Dios para mi? Estas no eran preguntas que me hiciese el domingo por la mañana, después de la bendición del pastor. Ahora, de repente, estas preguntas se me hicieron apremiantes y muy desesperantes. Sólo sé que nunca me las hubiera hecho si no hubiese sido por el accidente”.

Lo que nunca se había planteado hacer, dice: “Ahora que empecé a ahondar en las Sagradas Escrituras, empecé a descubrir el plan de Dios para mi vida. Utilizaba mi paraplejia para empujarme en los brazos de Jesús. Descubrí que el dolor puede producir dos resultados: modelar nuestro carácter o convertirnos en egocéntricos”.

Amy Sullivan, reportera de TIME, en una entrevista titulada “¿Por qué permite Dios el sufrimiento? Conversa con Joni Eareckson preguntándole : ¿Cómo te sientes? Joni le responde: “A veces he pensado: Señor, esto es muy doloroso,¿estás seguro de que sabes lo que haces?”

Un día se le acerca a Joni un joven que le espeta esta pregunta: Joni, ¿estás segura que no tienes pecado no confesado en tu vida? Sé que Dios quiere curarte” Este joven dudaba de la autenticidad de la fe de Joni porque creía erróneamente que quien tiene una fe auténtica no puede sufrir de la manera como lo hace Joni, sufrimiento que se ha agravado al descubrírsele un cáncer de mama. La periodista le pregunta a Joni: ¿Qué crees de la gente que piensa que debes culparte por tu sufrimiento? Responde: “Si la explicación fuese tan sencilla como has hecho alguna cosa mal, entonces podemos pensar que podemos controlar la situación. En la fe cristiana Dios pone el sufrimiento en el centro, no hace como nosotros que miramos hacia otro lado. No nos gusta el Dios que se le puede encontrar en el centro del sufrimiento. Nos gusta más el Jesús que habla de los lirios del campo” .

Otra pregunta de Amy Sullivan: ¿Por qué Dios no siempre cura cuando se lo piden? “Jesús”, responde Joni, “se deleita en curar a la gente que se le acercaba. Pero recuerda que si tu mano o tu pie te hacen pecar, córtalos”. Para Joni, este cortar muestra que Jesús tiene una prioridad diferente, es decir, nuestra salud espiritual. Afirma: “Si el Señor me hubiese curado milagrosamente cuando tenía 17 años, no habría podido consolar a la gente de la manera como lo he venido haciendo durante estos 43 años”.

Así que la reportera le dice: Cuando la gente sufre intensamente, ¿la desanimas a que deseen curarse? “Hemos de pedir la curación. Incluso pido por este dolor, por este cáncer. Si alguien se toma en serio la Biblia reconoce que Dios odia el sufrimiento. Jesús se pasó la mayor parte de su tiempo aliviándolo. Pero cuando la salud física es la única prioridad, y no paro hasta que lo consigo, existe un problema. Llega un momento que si no vuelves a vivir, dedicas toda la vida yendo de una reunión de sanidades a otra. Pienso que he sido curada, no de la manera que otros esperan”. Mucha gente, le pregunta la periodista te mirarán y se les hará difícil creer. “Lo sé. Pero soy feliz. He sido curada en este nivel. La gente que ha sido curada de la manera como yo lo he sido no le dan importancia a la riqueza, al éxito, al bienestar. Tener esta paz compensa con creces la cantidad de caminatas que me he perdido. El problema que veo en la curación por fe es que tiende a enfocar exclusivamente el aspecto físico de la curación. Pero Jesús siempre se marchaba cuando la gente se le acercaba sólo por sus necesidades materiales. ¡Dios mío! Siempre estaba dispuesto a cortarte la mano. Su interés se encontraba en la salud del alma”.

Lector, ¿estás obsesionado por la salud física? Piensa que la más importante es la del alma porque en el día de la resurrección el cuerpo que hoy sufre y se desgarra será revestido de incorrupción y de inmortalidad. En aquel día el sufrimiento habrá dejado de existir. La fe en Cristo, tal como le ha sucedido a Joni, cambiará tus prioridades y en el sufrimiento encontrarás la paz y podrás consolar a otros que también sufren.

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