|
El color de la piel
Octavi Pereña
Muchos anuncios de cosméticos, después de exagerar sus propiedades rejuvenecedoras, con el fin de que la receptora de la publicidad pique y compre el producto anunciado, terminan con un añadido “porque tú lo vales”. Deben mirarse con lupa los productos blanqueadores de la piel pensados principalmente para la gente de color que se sienten inferiores al compararse con los blancos. La cosa todavía va más lejos. Los que son de color y tienen la piel más clara miran de reojo a los que la tienen más oscura.
El que una persona sea de color o blanca no es casualidad. En la creación de Dios no existen accidentes. Todo sucede según los propósitos predeterminados por Dios, que los considera buenos aunque a nosotros nos pueda parecer todo lo contrario. El causante de los conflictos raciales es el pecado y, Satanás que engaña a la gente la hace sentir mal con el color oscuro de su piel. El sentimiento de inferioridad que nace en las personas de color desaparece si se reconoce la autoridad suprema de Dios que lo ha hecho de piel oscura porque así le ha placido. Se podrá rechazar la doctrina de la soberanía absoluta de Dios, pero dicho rechazo no soluciona el problema que sigue abrumando a la gente de color. Los blancos deben reconocer asimismo la soberanía de Dios y aceptar el hecho de que si poseen la piel blanca es por algún propósito. Debido a que Dios es amor , el privilegio del blanco no es vejar a la gente de color sino que ha de usar su posición privilegiada para buscar el bien de la gente de color, no para degradarlas a ciertas formas de esclavitud como se he venido haciendo desde hace siglos hasta nuestros días.
En el año 2009 unos comerciantes de París fueron condenados a cuatro años de cárcel y al pago de una multa de 1000 € por vender productos cosméticos blanqueadores de la piel que están prohibidos en Francia porque son productos muy tóxicos que compran las mujeres negras que como reminiscencia del pasado colonial se quieren parecer a los que mandan.
El sueño de la blancura de piel se extiende ahora por Asia. Ana Fuentes, en su escrito “Blancas a toda costa” dice que los padres de Song, que han invertido una fortuna en darle una educación universitaria a su hija “les preocupa que su hija parezca una campesina por tener la piel oscura”. Fuentes sigue diciendo: “La palidez en Asia se asocia al nivel social, la feminidad y a la sofisticación”. Es por ello que las chinas evitan, en lo posible, exponerse a los rayos solares.
Wang Lei, editora de la revista de moda ‘Ruili’, dice: “En verano sacamos reportajes sobre como no broncearse”. La información va acompañada de publicidad de productos cosméticos “que dejan la cara como la leche”. Liu Xiang Yi, bailarina de 27 años dice que vale la pena gastarse una buena parte de su salario en cosméticos, afirmando “No es que quiera ser blanca, es que lo necesito, la piel blanca me hace sentir limpia”. Como la mayoría de las chinas no pueden comprar productos de marca los adquieren por Internet. “El más vendido”, dice Fuentes, “lleva cloranfenicol, un antibiótico que se usa solamente en infecciones graves debido a sus numerosos efectos secundarios. Los blanqueadores destruyen la melamina y pueden aumentar el riesgo de cáncer de piel. Pero el mayor peligro es el mercurio. Y el problema es que muchas de las cremas contienen cantidades ingentes de este tóxico”.
Desconozco si fue porque quería sentirse limpia. Lo cierto es que una camboyana de 23 años que quería lucir una piel blanca en el día de su boda se untó el cuerpo con una loción importada de Vietnam. Murió en el intento.
La coletilla “porque tú lo vales” que acompaña a los productos cosméticos debe leerse con mucha cautela y sentido crítico porque forma parte de un engaño. Dentro de unos límites razonables debe cuidarse el cuerpo. Se le debe alimentar adecuadamente para evitar daños irreparables. Deben realizarse ejercicio físico para no perder movilidad. El valor de una persona no depende del color de la piel ni de la apariencia física. Todo lo que se le hace al cuerpo es pasajero. Debido a ello la Biblia enseña: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida”. (Proverbios 4:23).
Octavi Pereña i Cortina
|