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Etiquetas:   -   Sección:   Opinión

La Europa de los mercaderes

Rafael Rubio
Redacción
jueves, 20 de enero de 2005, 10:36 h (CET)
PODEMOS tener Constituci n europea, hablar de la globalidad de los mercados, defender los mejores propsitos, pero el orgullo patrio nos traiciona en cuanto nos descuidamos lo m nimo. Algo de esto le ha debido de pasar al vicepresidente del Gobierno, Pedro Solbes, que no encontr otro argumento mejor para evitar una guerra entre accionistas en el BBVA que proclamar la necesidad de que se mantenga la 'espaolidad' del banco.

El presidente del Gobierno debi de quedarse estupefacto. Lleva Rodrguez Zapatero m s de un mes empeado en que sus ministros no desaprovechen una sola ocasi n para hacer campaa por la Constituci n europea y para que se muestren como verdaderos ciudadanos europeos. Y, sin embargo, Solbes cometi el desliz de recordar que es mejor un banco espa ol-espaol, tipo jabugo, que un banco con mezcla francesa o inglesa. Rodr guez Zapatero ha dicho que l apuesta por una Europa de ciudadanos y no por una Europa de los mercaderes y el vicepresidente econ mico le enmienda la plana cuando, de verdad, se trata de hacer un ejercicio prctico y mercantil de apuesta europea.

No ha habido un solo ministro de Econom a, un solo gobierno europeo que haya facilitado la compra de un banco o una gran empresa de su pas por parte de capital proveniente de otro pa s de la Unin Europea. Ni uno. La Constituci n es una sucesin de esas buenas intenciones que siempre son necesarias para llevar a cabo una buena acci n. Pero nos puede nuestra conciencia local, aunque no la tengamos tan estrecha como la de Ibarretxe.

La pugna entre las bolsas alemanas y la inglesa es buena muestra de la dificultad de llevar a la prctica los mandamientos de la Constituci n europea. Lo que empezaron siendo unas amistosas negociaciones para lograr una fcil y conveniente uni n se ha convertido en una guerra abierta con todo tipo de amenazas. Ni siquiera un mercado tan global como el burstil puede quedar al margen de los protagonismos locales y nacionalistas. Fr ncfort y Londres amenazan con desatar una guerra e implicar a la opinin p blica en el caso de que no sean elegidas como capital nica de la nueva macro-bolsa que se crear a con la fusin de ambos mercados burs tiles.

Ese protagonismo echar por tierra muy probablemente el proyecto de fusi n, en contra del sentido comn y de los esfuerzos a favor de la construcci n europea, a la que llama la Constitucin que votaremos el 20 de febrero.

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