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Igual da
Ángel Ruiz Cediel
En un imaginario escenario de revolución, los rebeldes decidieron fusilar a los preclaros líderes de Alemania, Francia y España. Así, cuando le fueron a fusilar a Ángela Merkel, ésta gritó al encontrarse frente al pelotón de fusilamiento: “¡Terremoto!, ¡terremoto!” Y todos los soldados huyeron despavoridamente para ponerse a salvo, mientras ella aprovechaba para fugarse. Le llegó el turno a Sarkozy, y, cuando se encontró ante el pelotón de fusilamiento, gritó: “¡Huracán!, ¡huracán!” Y sucedió lo mismo, aprovechando la confusión para huir también. Le llegó el turno a Zapatero, y, sabiendo lo bien que les habían salido sus treta a sus colegas, cuando estuvo frente al pelotón de fusilamiento, trató con toda su inteligencia de imitarles y gritó: “¡Fuego!” El PSOE, es así, y, si en Europa dicen “igualdad”, él dice en su ánimo pijo de copietear lo europeo (que siempre les moló mil): “Eso, eso: igual da”.
Igual da entre hombres y mujeres, igual da de derechos y tal: igual da, igual da, igual da, porque mientras se baja el sueldo a los ciudadanos y a los desempleados, los políticos se lo suben, mientras a los ciudadanos se les está poniendo la cosa de la jubilación en un imposible de 40 años de trabajo cotizado como mínimo, ellos siete y con beneficios adicionales, mientras el pueblo languidece de miseria por los desastres producidos por el PSOE, ellos a vivir derrochando que son dos días, y mientras se les critica a los controladores por tener salarios altos, ellos a trincar a base de bien y a darse la vida padre con cargo al Erario.
Y todo ello, claro, a la vez que reinstauran la censura, porque los políticos del PSOE, por ser políticos, pueden darse el lujo de prohibir aquello que no les gusta, cuidarnos la salud prohibiéndonos lo que les sale de los ovarios o usar sacrosantos nombres para establecer la abominación (igual da) entre nosotros. Julio Feo, aquel Julio Feo de la deplorable anterior etapa socialista del infausto Felipe González, ya no se podrá llamar así, pues parece ser que esa apalabra va a quedar proscrita porque no quiere la ministra que nadie la pronuncie, quién sabe si porque no se la digan a ella. Lo mismo pasa con los cuentos, que si antes se censuraba a Mao o a Marx, ahora censuran a Perrault o a Andersen, y lo mismo con el género, que vamos a terminar todos siendo epicenos porque siendo ilegal por ahora el machismo, quién sabe si mañana lo será también el feminismo. Y prohibidos también los chistes sobre feos, razas o incluso religiones (salvo contra la católica). Sin duda, a partir de la señá Pajín y compañía, tras la reimplantación de las checas de vigilancia al potencial trasgresor librepensador, o libre nada más, se hará una profunda revisión de diccionario de la RAE no sólo para incorporar términos como “miembra”, “decido” o cónyugue”, sino también para depurar –que es lo que les gusta- términos como “feo”, “negro”, “moro”, “masculino”, “hombre”, “pene” (junto a la palabra vibrador éste podrá seguirse usando) y las que se les vaya ocurriendo. Por decreto, a partir de Pajín, Aído, Sinde y tal, España será irreconocible porque no habrá feos, ni tontos, ni negros, ni hombres, ni nada, y todos seremos blancos, guapos, epicenos y listos.
Todo prohibido, como los toros, como fumar, como usar el GPS, como fumar, como pensar, como los chistes de humor negro. Los dioses se están volviendo tan locos que al final el mismo chiste es ya el PSOE. Esto sí que es humor feo, tonto... y negro. Voten, voten. Igual da.
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