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Etiquetas:   Ser o no ser   -   Sección:   Opinión

La bsqueda

Manuel Alc ntara
Redacción
martes, 18 de enero de 2005, 23:51 h (CET)
El Gobierno de Estados Unidos ha licenciado a las unidades encargadas de buscar en Irak armas nucleares, armas biol gicas, armas qumicas y otras clases de armas, todas de destrucci n masiva. No pudieron hallarlas por una nica raz n: no las haba. Escudri aron por todas partes, hasta debajo de las alfombras voladoras, pero no existan. Los arsenales y los polvorines con los que el presidente Bush justific la invasin eran imaginarios. Sirvieron de excusa para aplastar a ese pa s y matar a miles de iraques inocentes y, de paso, para que murieran algunos centenares de 'marines', no todos amantes de la tortura, pero lo que se esgrimi para justificar la injustificable guerra era mentira: all s lo haba, aparte de algunos alfanjes, armas convencionales.

No es una raz n suficiente para invadir un pas que est regido por un odioso tirano. El hecho de que a George Bush le cayera antiptico Sadam Hussein, cosa que le pasa a mucha gente, no es pretexto que sirva para ampliar las regiones devastadas y los cementerios. Hay todav a muchos dictadores sangrientos cuyas relaciones con el Imperio son excelentes, lo nico que les diferencia del s trapa Sadam es que en el subsuelo de sus respectivas naciones no hay petrleo. As es la vida y as es la Historia, que dicen que es maestra de la vida. Por lo menos eso cre a Cicern, que adem s estaba convencido de que la Historia es testigo de las edades, luz de la verdad, vida de la memoria, heraldo de la antigedad y no s cuntas cosas m s, todas muy estimables.

El caso es que Estados Unidos ha desistido de la bsqueda de armas de destrucci n masiva, despus de destruir vidas y haciendas, palacios y chabolas. Para qu perder el tiempo, despus de tantas p rdidas? El informe final del jefe de los detectives, Charles Duelfer, no deja resquicio para ningn tipo de duda: all no estaba lo que les hubiera gustado encontrar. Sadam no slo no ten a armas, sino que careca de capacidad para fabricarlas. A Duelfer s lo le resta dejar un cartelito que diga 'Perdonen por las molestias'.

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