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A la caza del fumador
Mario López
Qué asco. Me acabo de enterar de que las denuncias por fumar pueden ser anónimas. ¿Pero, dónde se queda el Estado de derecho, las garantías jurídicas de los ciudadanos, cuando se ampara y protege la delación anónima? En democracia, para que haya causa ha de existir objeto de litigio y partes; todo claro y transparente.
La delación anónima nos retrotrae a la caza de brujas macartista, y eso es más feo que pegar a un padre con un calcetín sudado en la boca. Todo esto no nos puede llevar a otra cosa que al fundamentalismo de la purificación sanitaria. Está bien proteger la salud, pero está mal encanallar los hábitos de convivencia.
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