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Estilismos casposos
Teresa Berengueras
En televisión la Nochevieja es generalmente una noche postiza, mucho más que algunos de los programa de baja estofa a los que, durante el resto del año, nos tienen acostumbrados las cadenas televisivas. La celebración del paso de un año a otro suele ser poco creativa y totalmente falta de elegancia. Este año no ha sido distinto, ¿por qué iba a serlo? Todas las cadenas quieren despedir el año y recibir con alharacas al próximo intentado conseguir con esa fiesta una buena audiencia que mantener durante el resto del año.
En las Televisiones generalistas tienen además otro objetivo, hacer caja, y mucha caja a través de los anuncios del último segundo del año que se va y del primero del entrante. En casa vimos mejor dicho teníamos sintonizado como sonido de fondo el primer canal de TVE donde pudimos ver, escuchar algunos gags del estupendo humorista José Mota, hombre inteligente que maneja las historias de los políticos y su personalidad con un histrionismo canalla, bárbaro en su imitación de Rubalcaba y Rajoy, insuperable en su imitación de John Travolta en Pulp Fiction y también cuando imitó al Rey. Esta Nochevieja fue el mejor programa, todos los que se emitieron después de las uvas olían a un pasado tan remoto que ni con naftalina de la buena se podían aguantar.
Anne Igartiburu pierde lozanía
Está claro que las cadenas de televisión en esta noche sólo invierten en las campanadas, luego a la hora de la verdad las mismas, en general, al menos en esta última edición, fueron cavernarias. Echemos el ojo a TVE, donde Anne Igartiburu junto a José Mota se encargó del momento de dar las doce desde un balcón recayente a la Puerta del Sol, vestía un vestido de satén rojo pasión, hombro al aire, manga larga en el otro y lentejuelas bordadas en el mismo para ceñirse en la cintura y fruncirse a uno de los lados, fue el mas adecuado de los que lució durante toda la noche, no era para tirar cohetes pero si muy acertado para el trabajo que iba a realizar. Luego Anne estuvo presentando el programa posterior a las uvas, un programa grabado anteriormente en donde en casi cada actuación se cambió de vestido. Presentó más vestidos de los que se lucen en una pasarela y la mayoría, por no decir todos, desacertados, ¿qué le pasa a Anne?, ha perdido frescura, está más ancha y la cara la tiene como hinchada, ¿será bótox?, algo sucede que no es ella esencialmente. Lleva años en la televisión y siempre me pareció muy acorde en su trabajo, en su forma de estar, de ser, de presentarse. Toda su ingenuidad se ha ido al traste, espero que lo recupere, es una de las personas y profesionales más honestas del mercado televisivo.
Marta, Pilar y Sara, a gritos con las campanadas
En la vecina Telecinco tres guapas mujeres gritaban como si estuvieran en la feria de la fiesta mayor de cualquier pueblo, se trataba de Pilar Rubio, esa reportera que se fue de la Sexta para triunfar en Telecinco y su sillón se vio ocupado por otra reciente incorporada, Sara Carbonero, que además de venir de otra cadena se había echado un novio famoso y eso como vende mucho la aúpa a la popularidad más amplia dejando a otras en segundo plano. Con Sara y Pilar completaba el trío una muy buena profesional como Marta Fernández que ha demostrado hacer muy bien sus tareas como informadora, pero de golpe y porrazo la cadena ha decidido que diera las uvas en ese terceto incomprensible, para, después, mandarla a la Cuatro que ahora es Telecinco y por tanto todo queda en casa. Ignoro quién ha vestido, a cual peor, a este terceto, los vestidos largos son muy difíciles de llevar y más en personas a las que se les exige que se muestren sexys, el traje largo precisa de prestancia y elegancia natural, y eso se tiene o no.
En el caso que nos ocupa creemos que las tres presentadoras iban mal, muy mal, no importa que los vestidos llevaran nombres de diseñadores de postín, Óscar de la Renta para Sara, Rosa Clará para Marta y Alberta Ferretti para Pilar, los tres vestidos eran para que cada una estuviera en solitario en el balcón, el vestido de Sara en blanco y negro no combinaba con el rojo de Marta y mucho menos con el nude de Pilar. Tres vestidos que deberían haberse compensado en todo, en color y en modelo. Ninguno pudo destacar en el fondo negro de la plaza. Los gritos de las presentadoras, habituales en Telecinco, ensordecían la retransmisión y para el espectador que en casa quisiera tomar las uvas con tranquilidad aquello se convertía en una misión imposible.
Lydia Lozano, la más acertada
Los de “Sálvame” cenaron juntos, le llamaron al programa “La última cena” aunque no se sentaba entre ellos Cristo, ni tampoco Judas aunque seguro que dado el caso siempre puede aparecer un émulo del apóstol traidor entre los colaboradores del programa en el que más de una vez ha quedado demostrado la poca estima y respeto que se profesan los unos a los otros y sólo se soportan y se hacen carantoñas cuando se trata de ganar unos euros de más. Es la familia televisiva peor avenida, la más mal educada, pero ahí están en ese neorrealismo que pregona su presentador Jorge Javier Vázquez que por cierto esa noche vimos que la camisa le venía pequeña o más estrecha de lo normal para marcar cachas.
Hablar del vestuario de los colaboradores en esa noche de fiesta es como una locura, nadie iba acorde con las circunstancias, a Karmele, a la que cuando trabajaba en “Tómbola” los entendidos tildaban como la mejor vestida debido a que solía llevar los modelos que le prestaba una tienda que en aquel entonces marcaba tendencia en Valencia, nunca la vi vestida adecuadamente, siempre ha sido una “fashion víctim”, una cosa muy distinta de la elegancia. En “La última cena” iba adecuada para ir a una fiesta con algún príncipe ruso de esos que ahora proliferan en la esfera económica de aquel país. Muy de otro mundo, nada adecuado para el terreno que pisaba y que se supone conoce pues está ahí casi todos los días.
A Terelu le fallaban los laterales
Tampoco Terelu iba bien para esa noche festiva, el vestido le apretaba en el pecho y en algún momento pareció que por los laterales querían salir a tomar el aire, es lo que tiene el cuello halter, a las mujeres con mucho pecho se les hace difícil lucirlo adecuadamente y más en un programa televisivo en directo donde suceden muchas cosas y la actividad y el movimiento son constantes. Los peinados con los moños altos son maravillosos, pero no están de moda, ni Belén, ni Rosa de Benito así peinadas estaban en su lugar, tampoco sus vestidos eran para aplaudir, a mi manera de entender quién lucía perfecta fue Lydia Lozano, llevaba escotazo en uve pero luego las mangas se ocupaban de taparle la zona del bajo brazo, hay que tener treinta años, y quizá éstos ya son muchos, para lucir brazos espectaculares, mientras que el escote y las piernas aguantan hasta la tercera edad y muy entrada en ésta. Lidia se peinó como siempre y ella sabe que es así cómo mejor está. La mejor, sin duda en lo que ha estilo se refiere.
A “Sálvame”, tal vez, lo que mejor le va es que todo el mundo no esté ni elegante, ni apropiado, ni nada de nada, es un programa rompedor en su peor estilo y tampoco hay que pedirle peras al olmo, ellos viven bien así, son únicos y si en la Nochevieja hubieran cambiado su habitual línea de “elegancia” quizá su público no les hubiera acompañado en esa cena especial. Mila se vistió de rojo, para recordar las calderas del demonio, le faltaba el rabo, exhibía cacha, quizá para que se cumpliera su petición al brujo de encontrar una pareja para este 2011. Cuando después de que todos, menos el presentador, fueran “pillados” la pasada semana mediante una cámara oculta y la audiencia se enterará de lo que opina cada uno de sus respectivos compañeros se esperaba que en esta cena volaran por el aire los cuchillos pero los únicos cuchillo que se lanzaron fueron los que exhibía un profesional de esta especialidad.
Laia Ferré, Puyol, Queca, Guti, Pobla de Segur
Decidimos conectar con TV3 para tomar las uvas, durante días la cadena autonómica nos había sorprendido con una publicidad en la que Carles Puyol, el futbolista azulgrana, debatía con su doble de “Crackovia”, programa de humor sobre el mundo del fútbol que arrasa en las cuotas de audiencia, sobre quién iba a ser el encargado de retransmitir las doce campanadas desde la Pobla de Segur, lugar de nacimiento del futbolista, en el spot cada uno, el original y la copia, anunciaban a bombo y platillo su presencia en la Pobla junto a Laia Ferré en la medianoche del último día del año.
La broma estaba lanzada aunque desde el principio supusimos que Puyol, el verdadero, no estaba por la labor, faltaba minuto y medio para la medianoche cuando Laia con la plaza de Pobla de Segur llena hasta los topes afirmaba desconocer quien sería su compañero en las tareas de presentar las campanadas cuando apareció el actor Jordi Ríos, el Puyol de “Crackovia”, vestido con un esmoquin y cubierto con una capa, le acompañaba, como en el programa de humor, Queca, la oveja que convive con él y con la que sueña que trajo a la fiesta a sus amigas, Quica y Cuqui y también como una sorpresa a Guti, el marchoso de “Crackovia”, que se llevó una salva de aplausos pese a haber llegado al programa como jugador merengue, tanto en la vida real como en la de “Crackovia” Guti es la esencia de la fiesta y en la Nochevieja era un personaje a no desdeñar, muy bien y acertados estos gags que nos prepararon con una sonrisa para tomar los doce granos de uva y entrar en este 2011 que aún no sabemos cómo irá.
Laia Ferré estuvo acertada en sus comentarios, muy bien vestida de Yolancris, pues las diseñadoras de Sabadell conocen perfectamente los vestidos de noche y aunque el de Laia rayaba la austeridad era agradable en ese rayado blanco y negro y adecuado en la medida pues la presentadora es muy joven y podía lucir piernas que llevaba bien abrigadas con unos leggins o medias. Laia se pasó en la brocha a la hora del maquillaje, iba, como suele decirse de alguien muy maquillada, pintada como una puerta. Era mucho lo que llevaba en su joven cutis y eso extrañó después de que la puesta en escena y la medida del tiempo fuera correcta, está bien que por la noche el maquillaje suba de tono, pero no tanto. Ya aprenderá. Laia, que está en las retransmisiones de la F-1, va a integrarse en la programación del canal de deportes de TV3, un nuevo canal, esperemos que desde allí aprenda que menos es más.
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