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La última crisis del capitalismo y el recuerdo de Marx
Mario López
La defensa clásica del capitalismo había sido la tesis de que, en un sistema de libre cambio todos recibirían, a largo plazo, un valor equivalente al que aportaran al mercado, obteniendo así su participación equitativa del producto social. Marx trató de demostrar, en contra de esto, que en un sistema industrial en donde los capitalistas son dueños de los medios de producción, el trabajo siempre se verá obligado a producir más de lo que recibe y más de lo necesario para el funcionamiento del sistema. Los salarios, en general, corresponderán al mínimo de subsistencia, no como había sostenido Malthus por la presión de la población sino porque el sistema de propiedad privada y la posición monopolista del capitalista en el sistema le permitirá apropiarse de la plusvalía en forma de utilidades y rentas.
La crisis que estamos padeciendo hoy parece seguir estrictamente el guión escrito por Carlos Marx hace más de un siglo. Vemos que, efectivamente, el trabajo produce más de lo que recibe y más de lo necesario para el funcionamiento del sistema, con lo que asistimos a un desempleo galopante, y los salarios, en su mayoría, se corresponden al mínimo de subsistencia. Los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Los Estados reducen su actividad prácticamente a la gestión del capital y punto. El capitalismo se sitúa cada dos por tres al borde del abismo, pero no llega nunca a precipitarse en él. Y queda por ver, si al final se precipita, si va a ser el socialismo el que le sustituya. De momento, no estaría de más que nuestras Cortes Generales se inyectaran unas buenas dosis de teoría política, de la que están absolutamente mermadas.
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