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Hola, soy español, ¿a qué quieres que te gane?
Antonio Pérez Gómez
La humorística frasecita de marras, muy popular en los últimos meses y leída hasta la saciedad en algunos diarios deportivos, refleja el sentimiento de euforia, legítimo diría yo, que ha envuelto a la afición al deporte de España tras una década inmejorable a nivel de rendimiento y resultados.
Década que ha cristalizado en un espectacular 2010 en los 5 deportes más populares en nuestro país: nuestra selección ha conquistado un mundial de fútbol, Gasol ha revalidado su anillo balocentístico en la NBA, hemos copado las 3 categorías motociclísticas, Nadal se ha proclamado número 1 indiscutible del mundo y Contador ha renovado su título de Campeón del Tour de Francia. (No soy ignorante de que este último logro, el de Contador, está envuelto en la polémica y que muy probablemente el de Pinto sea desposeído del título por tramposo, pero a día de hoy, aún figura como vencedor oficial de la ronda gala).
Pero ojo, como es lógico entrever, hemos alcanzado un techo deportivo imposible de superar y muy difícil de igualar. Hay que estar preparados para ello. Hay que concienciarse de que nuestro objetivo ahora es que la siguiente década no echemos por tierra el prestigio y la gloria alcanzados, bien por los escándalos del dopping, bien por que se rompa esta maravillosa unión entre la prensa, la afición de casi todos los rincones de España y los propios deportistas.
Debemos estar prevenidos de que lo normal es que la selección no gane los próximos Eurocopa y Mundial de fútbol; que Gasol juega en un equipo cada vez más viejo y que la NBA es una de las competiciones más duras y exigentes del mundo del deporte; que desde Italia ya se habla de una coalición motociclista anti-española de pilotos, sponsors y escuderías de cara al mundial del año que viene; que Nadal basa la mayoría de su juego en el plano físico y que sus rodillas están apunto de decir “basta” y que si, como parece, en España se va a tomar en serio por fin esto de la lucha contra el dopping, el ciclismo probablemente desaparezca del panorama nacional durante años.
Aún así hay que ser positivo y optimista. Nuevos talentos surgirán y nuevas estrellas saldrán adelante representando la pujanza y la fuerza de nuestro deporte. Mientras tanto, sigamos disfrutando de los últimos años de esta maravillosa generación que tantísimas alegrías nos han dado y que aún deben seguir dándonos.
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